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Peste porcina

Inquietud del sector porcino de la Catalunya central: "Si la crisis se expande, la dimensión de la catástrofe será incalculable"

China prohíbe la importación de carne de cerdo de las empresas de la demarcación de Barcelona, entre ellas tres del territorio

El plan de la Generalitat prevé eliminar a todos los jabalís en los seis kilómetros en torno al foco de peste porcina

Cerdos en una granja

Cerdos en una granja / ACN

Carles Blaya

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El sector porcino de la Catalunya central vive con gran preocupación el brote de peste porcina africana que, de momento, ya ha supuesto el bloqueo de las exportaciones a países extracomunitarios y amenaza con generar un impacto económico severo en productores y mataderos locales. «Es una situación crítica, la peor que he vivido nunca. La preocupación es de 10 sobre 10», afirma Teòfil Camí, propietario de Masia Tero, la empresa que gestiona el Matadero de Moià. De «crisis gravísima», lo califica Oriol Rovira, coordinador de Unió de Pagesos de Osona i el Lluçanès.

Todo ello, cuando solo hay un par de casos confirmados de esta enfermedad en jabalíes y ocho más sospechosos pendientes de confirmación por parte del laboratorio de referencia del Ministerio de Agricultura, todos en el entorno de Cerdanyola del Vallès. El secretario general de la Federación Empresarial de Carnes y Industrias Cárnicas (FECIC) en España, Ignasi Pons, advertía ayer que si los casos se detectan más allá del perímetro de 20 kilómetros con prohibiciones y restricciones fijado por la Generalitat puede aumentar «la magnitud del problema». El brote de esta enfermedad, letal y muy contagiosa entre cerdos y jabalíes, erradicada en España desde 1994 pero sin riesgo para la salud humana, afecta a una zona del país con baja concentración de actividad del sector, con solo 39 granjas confinadas. Sin embargo, en Catalunya hay unas 5.000 explotaciones, con concentraciones muy elevadas en Osona y Lleida. «Si la crisis se desmadra, la magnitud de la catástrofe será incalculable», afirma Teòfil Camí.

Es muy pronto aún para prever sus consecuencias, advierte el sector, pero ya hay efectos inmediatos: China ha suspendido la importación de carne de cerdo de las empresas de la demarcación de Barcelona con permiso para exportar al gigante asiático, una docena de compañías, entre las cuales figuran el Matadero de Avinyó, la empresa de Sant Joan de Vilatorrada Macoba y Catalana d’Embotits, de Balsareny, del Grup d’Avinyó.

Cada país decide qué limitaciones impone a la carne importada. China ha decidido que, de momento, afecte a la procedente de la demarcación de Barcelona, mientras que en Cuba ninguna empresa española puede exportar carne de cerdo. Depende de cada caso. El brote de peste porcina afecta las relaciones comerciales con un centenar de países.

1.000 millones en juego

Catalunya exporta carne de cerdo por valor de 3.000 millones de euros, de los cuales mil a países de fuera de la Unión Europea, precisamente los que ahora están en riesgo. El Ministerio de Agricultura negocia estos días país por país las restricciones. El Matadero de Moià, explica Camí, tiene ahora mismo 60 contenedores en el mar —con veinte toneladas cada uno— y más de 500 palés bloqueados. El matadero exporta el 15% de su producción a países como Filipinas, Corea, Japón, zonas de África y de Centroamérica. Todos han impuesto restricciones a la importación. «Pero esta es la fotografía de hoy [por ayer], y irá cambiando», advierte Camí. Y es una fotografía que ya supone un impacto de un año, porque en los próximos meses habrá que demostrar que no aparecen nuevos casos. «Si termina así, pese a ser un problema gravísimo, será más gestionable», concluye Camí.

En Mafrica consideran que la «incertidumbre» es tan grande que cuesta hacer previsiones sobre cómo evolucionará. Jordi Martí, gerente del matadero, considera que «si todo queda circunscrito a Collserola no será dramático». Mafrica exporta directamente el 30% de su producción y vende otro 30% a fabricantes con negocio exterior. El matadero vende a países como Montenegro, Serbia, Croacia, Filipinas o Hong Kong. Filipinas, por ejemplo, ha limitado las restricciones a un radio de 20 kilómetros alrededor del foco. El impacto de la crisis en la actividad de Mafrica es todavía incierto, pero sí queda bloqueada al menos durante un año la expansión de mercado en China, Corea o Japón, explica Martí.

La otra consecuencia inmediata del brote es la bajada del precio del cerdo para los productores. Si no pueden exportar, los productores lo notarán: aumentará el excedente y el precio caerá. Ayer, la lonja de Mercolleida decidió una rebaja de 10 céntimos por kilo, hasta 1,20 euros.

«La demarcación de Barcelona es la zona cero de esta crisis. Ya no quieren cerdos criados aquí», afirma Oriol Rovira. Si la situación se alarga, avisa el coordinador de UP, «acabaremos pagándolo los pequeños productores». Rovira reclama una «reestructuración del mercado» para paliar el bloqueo de exportaciones, es decir, que el producto de la demarcación de Barcelona se «redirija» a zonas no afectadas y que los cerdos de esos territorios se destinen a la exportación.

«Regionalizar» el impacto

El conjunto de empresas cárnicas confía en que el bloqueo de las exportaciones porcinas sea «regional» para minimizar el impacto económico del brote. El secretario general de la FECIC, Ignasi Pons, espera que esto permita reabrir los mercados «lo antes posible». «Hay países que aceptarán la regionalización, pero debemos saber cuál: provincia, comarca, comunidad autónoma... el impacto puede ser completamente diferente», añade. La FECIC admite «preocupación» por el brote y menciona México y Japón como mercados «importantes» para el sector.

Los ganaderos catalanes confían en que las medidas de bioseguridad de las granjas impedirán la entrada del virus. El sector recuerda que todas las explotaciones cuentan con vallas, control de entrada y salida, duchas de desinfección y control del movimiento del ganado, entre otras medidas. El sector recuerda que el origen del brote es probablemente, según explicaba ayer el conseller Òscar Ordeig, un bocadillo de embutido en mal estado procedente de países del este de Europa, tirado en un área de servicio muy transitada por camiones, que habría sido el foco de infección para los jabalíes.

La Generalitat no quiere, de momento, fijar plazos para el final de las restricciones y sostiene que esta semana será determinante para contener el brote. Por ello pide colaboración ciudadana (se ha prohibido o restringido el acceso al medio natural en un radio de 20 kilómetros del primer foco: 76 municipios en total) para cerrar la crisis: «Hasta el viernes son días clave».

Actuación en la zona

Mientras tanto, más de 400 efectivos (117 de la Unidad Militar de Emergencias) trabajan esta semana en Collserola para controlar el brote. Se intenta detectar y retirar cadáveres de jabalí y evitar que la población de este animal se disperse más allá del foco. En cuanto a la contención, el conseller detalló que están utilizando «métodos de captura masiva» con diversas «trampas». También se realizan patrullajes nocturnos para evitar el desplazamiento de los animales.

De hecho, el control de la población de jabalíes, un animal sin depredadores naturales, recuerda Jordi Martí, es una reclamación histórica del sector. La presencia cada vez más abundante de jabalíes supone un problema de salubridad animal, afecta a los cultivos y ya representa una amenaza para las personas, puesto que han perdido el miedo al entorno urbano. «Hace tiempo que lo pedimos y ningún gobierno ha querido gestionarlo», afirma Oriol Rovira. «Ahora se debería aprovechar para hacerlo, y hacerlo rápido. Es la oportunidad de ponerse manos a la obra».