Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lanzas y puñales

Los funcionarios evitan in extremis una pelea entre presos rivales y armados en Brians 2

El personal observó que un grupo se disponía a atacar a sus contrincantes con lanzas y puñales fabricados por ellos mismos en el centro penitenciario

Entrada a la cárcel de Brians 2

Entrada a la cárcel de Brians 2 / ARXIU

R. Tortosa

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Los funcionarios del centro penitenciario Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires, evitaron ayer, in extremis, una pelea multitudinaria entre internos rivales de dos módulos diferentes, algunos de los cuales iban armados con lanzas y puñales que ellos mismos habían fabricado en las instalaciones.

Según denuncian los portavoces de la sección de prisiones de la Unión General de Trabajadores (UGT), este episodio es otra muestra de las carencias de personal, medios materiales y seguridad que se viven en el centro. A su juicio, solo el compromiso y la eficiencia de la plantilla impiden que se desencadenen más desgracias.

Todo indica que los implicados en el episodio violento de ayer por la mañana, alrededor de las 11.10 horas, tienen la misma procedencia. Se trata de reclusos chilenos que presuntamente ya habían estado implicados en una agresión previa. Por este motivo, aprovecharon una salida programada de actividades en el polideportivo para pasar a la acción y vengarse, concretamente cuando circulaban por el carrer Major del recinto.

Los acusados que cumplen condena en el módulo 4 supuestamente habían planificado el ataque contra sus rivales, del módulo 3. En el momento en que una funcionaria observó comportamientos sospechosos, avisó a sus compañeros y se activó un protocolo de respuesta.

Fue así como se neutralizó una ofensiva que, en palabras de UGTPresons, podría haber sido «una batalla campal con consecuencias fatales». Los efectivos decomisaron “armas blancas de fabricación artesanal”, motivo por el cual no se puede hablar de unos disturbios «espontáneos», sino «premeditados».

En concreto, los empleados intervinieron «palos de escoba rotos y modificados como lanzas»; «objetos con puntas metálicas», como bolígrafos y hierros doblados; «punzones de grandes dimensiones con mangos hechos de tela y sábanas para mejorar su empuñadura»; y «pinzas afiladas, manipuladas para causar heridas incisas».

«La presencia de este arsenal en el carrer Major evidencia el riesgo vital constante al que estamos expuestos los trabajadores penitenciarios», lamentan los responsables del sindicato, que felicitan «públicamente» a sus compañeros «por su impecable actuación».