Sentencia en Barcelona
Prisión e inhabilitación para dos médicos que se dejaron una toalla en el abdomen de una paciente en Barcelona
Tras un acuerdo entre la fiscalía, la acusación particular y las defensas, el juicio ha proseguido para determinar la indemnización que le corresponde a la afectada, que reclama un millón de euros
El Catsalut, condenado a pagar una indemnización por la muerte de una paciente a la que no se detectó una hemorragia

Una intervención quirúrgica en un hospital / ARCHIVO

No es habitual ver en el banquillo de los acusados en un juicio por la comisión de un delito a dos médicos y, más difícil y complicado es que se dicte una sentencia condenatoria a penas de prisión, aunque sean mínimas, por haber provocado lesiones graves a una paciente por una imprudencia. Un juzgado penal de Barcelona ha condenado este martes a nueve meses y seis meses de prisión, mas inhabilitación para ejercer su profesión, a dos facultativos que se dejaron olvidada una toalla de 40 por 28 centímetros en el abdomen de una paciente durante una operación en la Clínica Sagrada Familia, de la capital catalana. Los dos acusados han admitido la imprudencia tras un acuerdo al que, antes de que empezara el juicio, han llegado las defensas, la fiscalía y la acusación particular, en nombre de la afectada, que padece secuelas permanentes.
Tras el reconocimiento de los hechos por parte de los imputados, la jueza ha dictado sentencia 'in voce' y ha impuesto a Pedro Antonio V. R. nueve meses de prisión e inhabilitación para ejercer su profesión durante un año menos un día, y para el segundo médico, Santiago U. R. M., seis meses de prisión e inhabilitación durante nueve meses.
La fiscalía, que reclamaba dos años de prisión, y la acusación particular, que pedía tres años de cárcel, han rebajado la petición de condena para alcanzar la conformidad. Para ello, se ha aplicado a los médicos la atenuante de dilaciones indebidas por la paralización que sufrió el procedimiento judicial durante dos periodos de tiempo.
La magistrada ha acordado, a petición de la defensa y sin oposición de las acusaciones, dejar en suspenso la ejecución de la pena de cárcel, con la advertencia de que los ahora condenados no pueden volver a delinquir durante tres años y que se abone la indemnización a la víctima.
El juicio ha continuado solo para determinar precisamente la cuantía de la indemnización. La acusación particular reclama un millón de euros y la fiscalía, 129.229 euros. El pago corresponderá, de entrada, a la compañía de seguros con la que los facultativos tienen una póliza suscrita y que, según la defensa, asciende a más de un millón de euros. Si la indemnización es mayor, el responsable civil subsidiario es la Clínica Sagrada Familia (tiene una póliza de 600.000 euros más). En el juzgado hay consignados ya 248.000 euros.
Tumor benigno en el útero
Los hechos se remontan a hace 13 años. Uno de los médicos condenados, Pedro Antonio V. R., diagnosticó a la víctima un mioma intramural (un tipo de tumor benigno que se desarrolla en la pared interna del útero), dolencia que requería una intervención quirúrgica. Este facultativo y el segundo acusado, Santiago U. M., procedieron a operar a la paciente el 31 de enero de 2013 mediante una laparotomía infraumbilical (incisión en el obligo). La intervención se hizo un quirófano que cedió la Clínica Sagrada Familia, que también facilitó material y el personal.
La acusación pública sostiene que durante la operación, "con incumplimiento de las básicas normas deontológicas de cuidado del paciente", los dos acusados olvidaron una toalla en el abdomen de la mujer, lo que le provocó una tumoración pseudoquística inflamatoria intestinal, que tuvo que ser extirpada más de un año después, el 14 de octubre de 2014 en el Hospital Sagrat Cor.
La fiscalía precisa en su escrito de acusación, aceptado por los condenados, que la paciente sufre de secuelas, como trastornos digestivos graves con diarreas frecuentes, aerofagia y descontrol severo del esfínter anal, cosa que provoca alteraciones importantes en su vida normal, limita su actividad cotidiana y le obliga a "una reclusión domiciliaria" con salidas controladas. Además, le quedaron cicatrices abdominales. La afectada también sufre un síndrome depresivo "muy grave" y necesita tratamiento psiquiátrico y psicoterapéutico.
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