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Reduflación

Más caro y menos cantidad: el famoso turrón de Navidad que ha doblado su precio

Esta es la estrategia que Suchard utiliza para mantener su rentabilidad

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Vídeo | Este es el emotivo anuncio de turrones Suchard para esta Navidad 2025

Surtido de turrones.

Surtido de turrones. / Elisenda Pons / Archivo

Zoe Campos Corral

Barcelona
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Las Navidades cada vez están más cerca y se percibe en el ambiente. Las olas de frío no son las únicas que lo indican: las luces de Navidad ya están preparadas para brillar en las calles, el espíritu navideño va en aumento y, cómo no, los supermercados ya están repletos de dulces y alimentos tradicionales que solo nos permitimos unos días al año.

¿Quién puede resistirse a los pecados? La sopa, los canelones, el pavo relleno al horno, el marisco, los polvorones, el mazapán y el que no falla nunca en la mesa: el turrón Suchard.

Quien lo ha probado conoce el verdadero significado de la palabra irresistible. No hay marca blanca que sea capaz de replicarlo, ni mucho menos desbancarlo. Pero, ¿se prevé un futuro diferente para el turrón estrella?

Aquello que sí lo cambia todo

Su eslogan para este año es: “Que lo único que no cambie sea eso que lo cambia todo”. 

Y el problema es que parece que la marca ha hecho justo lo contrario: cambiar aquello que sí lo cambia todo. Porque desde hace décadas, Suchard era un imprescindible en todas las casas, pero puede que por culpa de las modificaciones que se están aplicando en el producto, todo cambie.

Un 88% más caro y un 11,5% más pequeño

En los últimos años, prácticamente se ha doblado de este turrón ha generado un runrún que ha hecho que la compañía española FITstore investigue sobre la causa.

En los resultados de su estudio, la compañía concluye que, en los últimos cinco años, Suchard ha aumentado su precio un 88%. Lo peor de todo es que, al mismo tiempo, ha reducido la cantidad de producto que ofrece un 11,5%. La práctica realizada con este producto tiene un nombre: reduflación.

Ser rentable a espaldas del cliente

La reduflación consiste en reducir el tamaño o la cantidad de un producto, mientras se mantiene o incluso incrementa su precio. El objetivo de esta estrategia es mantener la rentabilidad de la empresa en un contexto de inflación, sin que el cliente perciba una subida de precios directa.

"Con una inflación persistente, materias primas más caras y costes operativos en aumento, muchos fabricantes recurren a la reduflación como fórmula discreta para encarecer sus productos sin elevar el precio final de forma evidente", explica el CEO de FITstore, Luis Cañada.

Dos euros más por 30 gramos menos

Aunque pueda sonar extraño, en los últimos años, Suchard ha mostrado en sus envases la reducción del peso de su producto sin reparos, como por ejemplo, cuando pasó de 260 a 230 gramos en 2023. Todo lo contrario ha sucedido con el precio, que desde 2020 ha subido de 2,99 euros, a los 4,99 de ahora.

"Reducir el gramaje para esconder subidas de precio se ha convertido en un recurso habitual, y no es casualidad", prosigue Cañada.

El precio del cacao

Seguramente, Suchard podría escudarse en que el cacao se ha encarecido en los últimos años por la escasez de las cosechas. De hecho, entre 2023 y 2024, el cacao llegó a los 12.565 dólares (10.892,32 euros) por tonelada en la Bolsa de Nueva York, disparando los precios un 380%. Con todo, el argumento pierde peso con los datos más recientes, ya que este año el coste del cacao ha bajado más de un 50%.

¿Qué dice la ley sobre esto?

Pero, si Suchard quiere desarrollar esta práctica, ¿por qué no se esconde? Pues porque esta práctica es legal siempre y cuando aparezca el peso neto del producto bien indicado en el envase. Y sí, Suchard lo hace.

Por otro lado, el Ministerio de Derechos Sociales y Consumo anunció en junio que tenía la intención de modificar el artículo 20 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, para añadir un nuevo punto.

Esta modificación obligaría a las empresas a informar de forma legible y visible, en el punto de venta final, cuando se apliquen estrategias de reduflación. Sin embargo, cinco meses después, esta reforma no se ha llevado a cabo.

La fina línea entre legalidad y ética

A pesar de que estas circunstancias puedan parecer una victoria para Suchard, algunos expertos advierten que la marca puede experimentar consecuencias en su relación con el cliente

La marca podría estar fallando a la transparencia de esa relación, debilitando el principio de información veraz y, por descontado, motivando a que sus clientes caigan en el error de no darse cuenta de la modificación del producto. Con lo cual, sí: la práctica es legal. La pregunta es, ¿hasta dónde puede tensarse la cuerda entre la legalidad y la ética?

Ahora, es fácil que el vínculo se desgaste y la confianza se vea muy dañada. Tan solo hace falta leer algunos comentarios de redes sociales para observar que todo está cambiando.