Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

IX Informe FOESSA

La vivienda y la precariedad laboral abocan a la pobreza a más de un millón de personas en Catalunya, según Càritas

Un 13,3% de la población entra en pobreza severa una vez pagan los gastos del piso

El 33% de los menores se encuentran en situación de exclusión social

La exclusión social severa afecta a 4,3 millones de personas, y un tercio de ellas son menores

El alquiler se come el 70% de los ingresos de hogares con menos renta

Una mujer con uno de sus hijos, víctimas de la pobreza energética, en su piso de Barcelona.

Una mujer con uno de sus hijos, víctimas de la pobreza energética, en su piso de Barcelona. / CARLOS MONTAÑÉS

Pau Lizana Manuel

Pau Lizana Manuel

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El 17% de la población de Catalunya o, lo que es lo mismo, 1.351.000 catalanes se encuentran actualmente en situación de exclusión social. Así se desprende del último informe sobre la exclusión y el desarrollo social en Catalunya elaborado por la Fundación FOESSA (Fomento de estudios sociales y de sociología aplicada) que Càritas Catalunya ha presentado este jueves. De esta manera, en Catalunya hay ahora 73.000 personas más en situación de exclusión social que el 2018, cuando se realizó el último de estos informes antes de la pandemia del covid-19.

El estudio, que en Catalunya ha contado con una muestra de 1.200 cuestionarios que se respondieron entre febrero y julio del 2024, señala dos grandes motores de la problemática: la vivienda y la precariedad laboral.

Un total de 1.351.000 catalanes están en situación de exclusión social, 73.000 más que en 2018

El problema de la vivienda, con sus muchas dimensiones, es, de hecho, el principal factor de desigualdad social, según recoge el estudio FOESSA. Así, la precariedad en la vivienda afecta a 568.000 hogares de Catalunya y alcanza a dos millones de personas. Una de las situaciones que más han preocupado a los responsables del informe en este aspecto es el hecho de que el 13,3% de la población (un millón de personas) entran en situación de pobreza severa una vez hacen frente a los gastos de la vivienda. Además, el 12,6% vive en situaciones de hacinamiento grave, es decir, con menos de 15 m2 para cada uno de los habitantes del hogar.

Un 12,6% vive en situaciones de hacinamiento grave y un 6,3% lo hace en habitaciones de realquiler o casas ocupadas

El informe también apunta que el 6,3% de la población catalana, un 2,4% más que en 2018, sufre "tenencia en precariedad" y vive en habitaciones de realquiler, en casas ocupadas o en proceso de desahucio. Los responsables del informe, atendiendo a los últimos datos disponibles del 2016, cifran en 12.294 las personas que viven en la calle en Catalunya.

Precariedad laboral

El estudio señala, por otra parte, que el 38% de la población ocupada de Catalunya (1,4 millones de personas) sufren precariedad laboral, un fenómeno que se intensifica entre los jóvenes que, de media, no pueden emanciparse hasta los 30 años.

El coordinador del informe, Raúl Flores, ha resumido así la situación: "Trabajar ya no te salva de la exclusión". El 55,4% de las personas en exclusión social viven en hogares en los que la principal persona sustentadora trabaja.

Otra de las principales conclusiones del informe es que los grandes perjudicados de la exclusión social son los niños, niñas y adolescentes. El 32,6% de los menores de Catalunya se encuentran actualmente en esta situación. En 2018, esta cifra era de un 25%. Es la tasa "más elevada de entre todos los grupos de edad y de las más altas a nivel europeo", ha lamentado Caye Gómez, del Observatorio de la Realidad Social de Càritas Catalunya.

FOESSA concluye que hay factores que multiplican el efecto de la exclusión. En concreto, se refiere a la salud y a los vínculos sociales. Desde el informe de 2018, por ejemplo, se han multiplicado por cuatro los casos de aislamiento social en situaciones de exclusión severa. "Donde hay vínculos, la exclusión es reversible; allí donde se rompen, la dependencia se acelera", ha explicado Flores que detalla que no solo es importante la cantidad de vínculos o relaciones sociales, sino la solidez de los mismos. Son importantes las "personas que puedan darnos apoyo económico en un momento adecuado, que nos escuchen, o que nos hagan un hueco en momentos de dificultad", ha detallado. Además, tener una red social sólida reduce hasta un 30% el riesgo de sufrir una enfermedad.

El estudio también señala que la exclusión social afecta especialmente a mujeres e inmigrantes. Así, uno de cada cinco hogares encabezados por una mujer y el 43% de la población de origen migrante se encuentran en situación de exclusión social. El informe añade en este perfil a los jóvenes, marcados por la precariedad laboral y la imposibilidad de acceder a una vivienda.

Pacto nacional de vivienda

Para paliar un fenómeno que cada vez afecta a más personas, el presidente de Càritas Catalunya, Salvador Busquets, ha reclamado un Pacto Nacional por la Vivienda que busque, sobre todo, ampliar el parque público de alquiler social. También ha llamado a ampliar la moratoria en los desahucios hasta que las personas desalojadas tengan una vivienda alternativa, especialmente en los casos en que haya niños o personas vulnerables.

"Hemos normalizado que el 30% de la población sufra precariedad laboral. No lo podemos permitir", ha denunciado el presidente de Càritas Catalunya

Además, y a tenor de la gran incidencia de la problemática en la población más joven, Busquets ha propuesto una "retribución universal de crianza" y "políticas de ocupación que faciliten la entrada y la estabilidad de los jóvenes en el mercado laboral". "Hemos normalizado que el 30% de la población sufra precariedad laboral. No lo podemos permitir", ha denunciado el presidente de Càritas.

En este sentido, Busquets ha querido destacar que la "desconfianza" y el "miedo" que genera la exclusión social hace que los afectados "busquen soluciones de manera individualizada". "Los mensajes simplistas, la desinformación y el uso político del miedo fragmentan la convivencia y erosionan la democracia", ha denunciado.

Suscríbete para seguir leyendo