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Calendario escolar

Rebelión en los institutos-escuela catalanes contra la orden de hacer clase todas las tardes

El calendario de este curso dicta que las prórrogas concedidas a estos centros para no reunificar el horario de primaria y secundaria –es decir, ofrecer todas las tardes– no pueden volverse a hacer

A pesar de la orden, la conselleria sale al paso asegurando que "los horarios cara al próximo curso aún no se han empezado a trabajar"

Familias y pediatras reclaman que los adolescentes entren más tarde a clase por la mañana

Alumnado de un instituto-escuela catalán, este curso.

Alumnado de un instituto-escuela catalán, este curso. / Jordi Cotrina

Helena López

Helena López

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Aunque podría parecer una pregunta sencilla –¿qué horario hace el alumnado de secundaria en Catalunya?–, las ambigüedades de la orden de calendario escolar hacen imposible ofrecer una respuesta única y certera: depende. Y aún resulta más complicado prever qué horario habrá el próximo curso. De entrada, para este ejercicio, el documento oficial que regula los horarios permite por última vez a los institutos-escuela (centros públicos que ofrecen desde I3 hasta 4º de ESO) mantener horarios no unificados entre etapas de forma "excepcional" y "con previa autorización de la dirección de los servicios territoriales". El texto recoge que esta medida "no se puede prorrogar" más: por tanto, el próximo curso estos centros deberán impartir clase todas las tardes. Este cambio ha provocado malestar en los claustros, que ya se han empezado a movilizar para mostrar su rechazo ante una medida que, cabe decir, no deberán llevar a cabo los institutos ordinarios (los que imparten ESO y Bachillerato).

A pesar de la claridad del documento y se presume que para rebajar la inquietud, el Departament d'Educació asegura, por su parte, que "de momento no hay cambios" y que tanto el calendario como los horarios del próximo curso aún no se han empezado a trabajar". "Si tiene que haber alguna modificación, se acordará con la comunidad educativa", afirman fuentes de la conselleria. El mensaje, sin embargo, no ha tranquilizado en absoluto a los claustros de los institutos escuela.

Los claustros de los institutos-escuela argumentan que las horas de la tarde en secundaria son "poco provechosas para el aprendizaje", ya que "el alumnado llega cansado, con poca capacidad de concentración"

La reforma horaria que recoge la orden de calendario vigente, de llevarse finalmente a cabo, implica cambios de calado. El caso es que la prórroga permitía a la mayoría de institutos-escuela (120 actualmente) tener horarios distintos en primaria y en secundaria. A la práctica, el cambio implica que la ESO debe ajustarse al mismo modelo horario que infantil y primaria, lo que significa introducir cinco tardes lectivas a la semana también en secundaria. La mayoría, hasta ahora, hacían dos o tres. El cambio supone una "imposición" –lo cierto es que aquí no ha habido debate alguno– contra la que una cincuentena de claustros ya se han rebelado.

Debate sobre "las necesidades reales"

Pese a que la orden de calendario vigente es de mayo, el malestar empezó a llegar a los centros en julio, cuando algunas direcciones recibieron la comunicación de que la moratoria que les permitía no hacer todas las tardes en secundaria terminaba y que, a partir del curso 26-27, deberían unificar los horarios de primaria y secundaria. La movilización, articulada a través de la Plataforma per la Jornada Intensiva, empezó a fraguarse cuando, en el primer claustro de septiembre, las direcciones anunciaron la medida a los profesores.

El portavoz del colectivo, el profesor Inyaki Talens, explica que 51 centros educativos ya han escrito una primera carta a la conselleria manifestando "su rechazo a la decisión unilateral de implantar obligatoriamente la jornada partida en todos los centros de educación secundaria que forman parte del modelo de instituto-escuela". Se trata de misivas avaladas por los consejos escolares, que apelan a la autonomía de centro y en las que los claustros señalan que la imposición de hacer las cinco tardes es una medida que "no responde a las necesidades reales de los centros educativos".

El profesorado señala que "cada comunidad educativa tiene su realidad y sus necesidades específicas, y es fundamental poder adaptar la organización horaria a cada proyecto educativo"

El consenso entre los centros movilizados es claro: los institutos-escuela (que no disponen de una normativa propia, una de sus reivindicaciones) rechazan que se les imponga un horario en secundaria que no deben realizar los institutos ordinarios (casi el 90% hacen jornada intensiva).

"Fata de coherencia"

"Nuestra experiencia nos muestra que las horas de la tarde en secundaria son poco provechosas para el aprendizaje: el alumnado llega cansado, con poca capacidad de concentración y con una motivación mucho más baja que por la mañana. La capacidad cognitiva y el rendimiento académico son más altos en las franjas matinales y esta organización partida acaba repercutiendo en una menor eficacia de la tarea educativa y en un mayor riesgo de absentismo", apunta la citada carta, que también muestra una preocupación "profunda" por "la falta de coherencia pedagógica y de autonomía de centro".

La misiva prosigue destacando que cada comunidad educativa tiene "su realidad y sus necesidades específicas", y es "fundamental poder adaptar la organización horaria al proyecto educativo". "La imposición de un único modelo para todos los institutos-escuela rompe este principio y crea una situación desigual entre centros de la misma localidad", insisten.

La conselleria asegura que "próximamente" mantendrá una reunión con las direcciones para "compartir las diferentes inquietudes y puntos de vista sobre esta cuestión"

La realidad de los institutos-escuela es muy dispar. Hay centros, por ejemplo, que tienen sexta hora en primaria y no cuentan con un edificio para la secundaria, por lo que en estos casos se tendrá a todo el alumnado en espacios reducidos en una franja horaria más extensa. También se deberán coordinar tres horarios diferentes (infantil, primaria y secundaria) con los horarios del profesorado y los (pocos) espacios disponibles. "Pedimos que se respete nuestra voz como claustro, porque somos los profesionales que trabajamos día a día con el alumnado y las familias, y que se permita mantener el horario de nuestro instituto-escuela. Creemos que es la mejor opción tanto desde un punto de vista pedagógico como organizativo, y que solo de esta manera podremos garantizar un aprendizaje de calidad, una comunidad educativa cohesionada y una escuela pública que responda de verdad a las necesidades sociales", zanjan los claustros movilizados.

Búsqueda de apoyo de las familias

La respuesta dada por el Departament a las escuelas que han mostrado su disconformidad con la decisión no dista mucha de la que la conselleria ha dado a este diario. A pesar de la orden de calendario, en una 'e-valisa' [los correos oficiales con los que las escuelas se comunican con la conselleria] responden que "próximamente" está prevista una reunión de directores de institutos-escuela con el objetivo de "compartir las diferentes inquietudes y puntos de vista sobre esta cuestión", aunque "no hay ninguna novedad por parte del Departament".

El Executiu de ERC pidió al Institut Català d'Avaluació de Polítiques Públiquesa (Ivàlua) un informe sobre el impacto de la jornada escolar en el alumnado que el cambio de Govern pospuso

Más allá de estar pendientes de lo que ocurra en esa reunión en la que se decidirán los nuevos pasos a seguir, desde la Plataforma per la Jornada Intensiva están buscando apoyos también de las familias –con cartas similares a la de los claustros– para redoblar la presión.

Estudio sin fecha

El debate sobre cuál es la jornada adecuada para el alumnado de secundaria se arrastra desde hace años y su final no parece estar cerca, aunque entre los pediatras hay consenso en que entrar a las ocho de la mañana es demasiado temprano para el cuerpo adolescente. Los especialistas también cuestionan que hacer la jornada seguida y comer pasadas las tres y media de la tarde tampoco es adecuado para estas edades. De hecho, el anterior Govern (ERC) pidió al Institut Català d'Avaluació de Polítiques Públiquesa (Ivàlua) un informe sobre el impacto de la jornada escolar en el alumnado que el cambio de Govern pospuso. Con la entrada del PSC se hizo una "repriorización" de los encargos a Ivàlua y se antepusieron otros informes, como el del uso de las pantallas. Fuentes del Departament d'Educació i FP señalan que esta evaluación figura "entre las próximas que se quieren impulsar", pero no ofrecen más detalles sobre su calendarización. Quizá en 2026.

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