25N | Día contra las violencias machistas
La violencia digital no solo afecta a las jóvenes: el 70% de las mujeres que piden ayuda tienen entre 30 y 59 años
Una de cada tres jóvenes ha sufrido acoso o control digital, un fenómeno creciente y con serios déficits en su abordaje
Las expertas urgen a legislar para que "las plataformas digitales se hagan responsables de sus contenidos”
Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia de pareja o sexual en el mundo, según un megaestudio de la OMS

Barcelona conmemora el 25N poniendo el foco en las violencias digitales. / Ajuntament de Barcelona

La violencia machista digital se erige ya en una zarpa creciente e insomne que afecta sobre todo a la población más joven, aunque su alcance va mucho más allá de estas franjas de edad. De hecho, instituciones y organismos oficiales tienen puesto ahora mismo el foco en ella –tanto la Generalitat de Catalunya como el Ayuntamiento de Barcelona han centrado sus campañas del 25N en este fenómeno– como uno de los principales agujeros, también por las limitaciones en su abordaje, de la lucha contra las violencias machistas.
El motivo es que los acosadores han encontrado un fabuloso aliado en las tecnologías para insultar, amenazar y amedrentar a las mujeres, como una forma cada vez más cotidiana de ejercer acoso y control.
Diversas estadísticas indican que las víctimas de este tipo de violencia son sobre todo jóvenes. Por ejemplo, un estudio del Instituto de las Mujeres revela que el 80% de las chicas de entre 16 y 24 años se ha sentido, alguna vez, ofendida, humillada, intimidada, acosada o agredida en las redes sociales y que el 56% de los mensajes ofensivos son de carácter sexual, sobre todo la divulgación de fotografías o vídeos sexuales, sin consentimiento de la víctima. Y las estadísticas de la Generalitat catalana indican que el 34% de las jóvenes ha sufrido algún tipo de acoso o control digital.
Mujeres mayores
Sin embargo, los datos de la línea de atención de Fembloc, entidad pionera en prestar atención especializada en violencia digital en España, muestran que la mayoría de las víctimas que han requerido asesortagamiento de este servicio desde su creación, en 2022, son mayores de 30 años. En concreto, de los 367 casos –muchos de ellos derivados del circuito de atención a víctimas de la violencia de género de la Generalitat–, el 44,6% son mujeres de entre 33 y 44 años, mientras que el 28,9% tienen entre 45 y 59 años. El grupo de jóvenes de 18 a 29 años representan el 21,9%.
Estamos viendo un carácter interseccional en la edad y un aumento de casos de violencias sexuales en mujeres más mayores, porque ahora toda la población hace un uso extensivo de las tecnologías
“Las estadísticas indican que las jóvenes son las que más sufren esta violencia porque son las que hacen un mayor uso de las tecnologías, por tanto, tienen más probabilidades. Pero no son las únicas: estamos viendo un carácter interseccional en la edad y un aumento de casos de violencias sexuales en mujeres más mayores, porque ahora toda la población hace un uso extensivo de las tecnologías –precisa Eva Cruells, coordinadora del proyecto Fembloc–. Sin embargo, urgen más estudios para saber si la tendencia que estamos identificando está extendida”.
De hecho, la falta de datos sólidos es uno de los déficits de un tipo de violencia machista aún incipiente y que adopta muchas formas. El Ministerio del Interior ha identificado hasta 12 variantes: entre ellas, el troleo sexual (ataques colectivos con comentarios sexuales ofensivos), la pornovenganza (publicación no consentida de contenido sexual) y los ‘deepfakes’, creación de contenido sexual con IA.
Ataques del entorno
Atendiendo al perfil del agresor, las estadísticas indican que, en el caso de las jóvenes, la mitad son desconocidos y la otra mitad conocidos por sus víctimas, especialmente sus parejas o exparejas, aunque también pueden proceder del entorno de estudios, laboral o comunitario. “A veces –añade Cruells– son conocidos pero las víctimas no son capaces de identificarlos en perfiles falsos”.
El ciberacoso o las conductas de control y vigilancia afectan a mujeres de todas las edades, pero entre las jóvenes las amenazas figuran como una de las tipologías más frecuentes
En cambio, entre las mujeres más maduras “hay más acosadores desconocidos”. “En este grupo, como en el de las jóvenes, hay mucha violencia sexual, como la sextorsión, que es un tipo de chantaje que consiste en amenazar a una persona con divulgar imágenes o vídeos íntimos, y mucha estafa amorosa, que puede estar relacionada con las redes de ciberdelicuencia y la brecha digital”, explica la coordinadora de Fembloc.
Al mismo tiempo, los datos de atenciones de Fembloc indican que el ciberacoso o las conductas de control y vigilancia afectan a mujeres de todas las edades. Entre las jóvenes, las amenazas figuran como una de las tipologías más frecuentes, mientras que en las mujeres más maduras hay una alta incidencia de acceso ilícito a cuentas y dispositivos.
Vigilancia y geolocalización de los ex
También depende mucho del perfil de la víctima. Activistas, políticas y periodistas son objeto de campañas de difamación y señalamiento, de perfiles desconocidos, mientras que las mujeres anónimas pueden sufrir violencia digital tanto de personas que no conocen –predominan mucho perfiles que capturan fotos de redes sociales, las desnudan y luego las difunden en redes o chats– como de su entorno. En este último ámbito, destacan las parejas o exparejas, que llevan a cabo actitudes de control, vigilancia, geolocalización y acoso a través de las tecnologías, sobre todo cuando se rompe la relación.
Las consecuencias de este tipo de violencia son variadas, tanto en la salud mental como física, hasta el punto de que hay víctimas que han llegado al suicidio
Las consecuencias de este tipo de violencia son variadas, tanto en la salud mental como física, hasta el punto de que hay víctimas que han llegado al suicidio. Las violencias digitales pueden generar aislamiento en las personas afectadas o deteriorar sus oportunidades educativas, laborales o económicas. También inciden en la libertad de expresión y movimiento en línea.
En este escenario, el Gobierno está estudiando cómo llevar a la práctica las propuestas del Pacto de Estado, el cual ofrece, por primera vez, una definición homogénea de violencia digital y urge a tomar medidas. Según Cruells, hay que “adaptar el marco legislativo a las nuevas formas de violencia, tanto en el ámbito civil y penal como administrativo o laboral”. Asimismo, es preciso que la ley “regule que las plataformas se hacen responsables de los contenidos” y aumentar la formación “de todos los operadores en el ecosistema digital” porque, a su juicio, existe una “brecha” que provoca que determinadas conductas 'online' “no se consideren delito o se consideren menos graves”.
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