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Redes de explotación

Las nuevas víctimas de la trata: trabajadores de supermercados, 'esclavos de la marihuana' y hurtadoras del metro

La negativa a denunciar dificulta que la policía pueda cuantificar las cifras reales de este fenómeno

Explotación laboral en supermercados 24 horas: jornadas maratonianas por 500 euros al mes y control por cámaras

Operación de los Mossos en un supermercado en el Maresme contra la explotación laboral

Operación de los Mossos en un supermercado en el Maresme contra la explotación laboral / Mossos

Germán González

Germán González

Barcelona
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Son grupos organizados que se aprovechan de la situación de extrema vulnerabilidad y pobreza de personas que viven en países de Sudamérica, el Sudeste asiático, África o Europa del Este para prometerles, mediante engaños, un futuro mejor. El sueño se desvanece al llegar a España, donde las víctimas suelen acabar explotadas por estas redes criminales que, mediante amenazas y coacciones, las obligan a trabajar jornadas maratonianas sin descanso, a prostituirse o a delinquir.

Aunque la mayoría de víctimas de la trata caen en redes de explotación sexual, la Unidad Central de Tráfico de Seres Humanos de los Mossos d'Esquadra, así como su grupo de atención específica para las víctimas, han detectado que cada vez hay más personas engañadas en sus países de origen para desplazarse a España y que, al llegar al país son obligadas a trabajar en régimen de 'semiesclavitud'. Los agentes han liberado de esta situación tanto a trabajadores de supermercados y colmados como a otras víctimas relacionadas con actividades ilegales, como el tráfico de la marihuana.

En el caso la explotación laboral en supermercados, algunos de ellos franquicias, los Mossos señalan que los empleados suelen estar prácticamente todo el día en el local y algunos llegan incluso a dormir en el mismo establecimiento. En los mejores casos viven en habitaciones de pisos compartidos y se les cobra tanto la manutención como el alquiler: están obligados a "saldar la deuda" que tienen con la banda.

Los Mossos explican que las víctimas son forzadas a trabajar sin descanso e incluso pueden sufrir coacciones o malos tratos para evitar que dejen su puesto. Estas personas pueden trabajar jornadas diarias de entre 12 y 14 horas por unos 500 euros mensuales, sin apenas días libres. La mayoría de estas víctimas proceden de Pakistán, India y China y acuden a trabajar a locales de compatriotas.

Golpe en el Maresme

Una de las últimas operaciones de envergadura de los Mossos tuvo lugar hace unos meses en el Maresme, donde la policía catalana liberó a media docena de trabajadores de origen paquistaní que eran explotados laboralmente por compatriotas, en concreto por miembros de una misma familia. Según los agentes, las víctimas trabajaban en condiciones "prácticamente de esclavitud", con salarios muy bajos o inexistentes, vivían en sótanos de locales insalubres y dormían en los pasillos de los supermercados en los que trabajaban.

La banda gestionaba 16 supermercados que operaban como franquicias de marcas conocidas del sector en varias localidades del Barcelonès, Anoia, Vallès Oriental y el Maresme, y captaba a víctimas en Pakistán para traerlas engañadas a Catalunya. La red se aprovechaba de la vulnerabilidad de estas personas, solas y sin contactos en un país extranjero, para explotarlas laboralmente: las tenían coaccionadas con la excusa de que debían devolver el dinero del viaje y las supuestas gestiones para tramitar el contrato de trabajo.

"Cifra negra"

Un 'handicap' en estas investigaciones, apunta la policía, es que hay mucha "cifra negra", u oculta, de víctimas a las que no detectan y que, cuando lo hacen, estas pueden decidir no denunciar, por lo que la policía no dispone de datos concretos.

Según las cifras más recientes, en 2024 la policía abrió 19 investigaciones por explotación laboral, sexual, actividades delictivas o matrimonios forzados. Se detuvo a 19 personas y se asistió a 11 víctimas. En los últimos cinco años, los agentes de esta unidad han asistido a 86 mujeres y 12 hombres en una situación vulnerable que habrían sufrido un posible delito, aunque no todo por tráfico de seres humanos. Cuando los agentes detectan una víctima potencial le hacen una entrevista. De las 37 realizadas desde 2020, 20 han acabado en denuncia.

En caso de constatar que han sufrido un delito, se abre un proceso administrativo para que sean consideradas víctimas, lleguen o no a denunciar. De este modo, pueden recibir ayuda para regularizar su situación, solicitar la residencia e incluso conseguir el reagrupamiento familiar, según la nueva legislación.

Obligados a delinquir

Otro frente de explotación es el que obliga a las víctimas a delinquir para redes organizadas. El negocio de la marihuana mueve parte de esta trata. En operaciones recientes los Mossos han detectado a 'jardineros' –aquellos que se encargan del cuidado de las plantaciones– de origen chino o albanés a quienes los narcos han traído expresamente desde sus países de origen para involucrarlos en el negocio de la droga. Uno de los casos más impactantes que se recuerdan ocurrió en 2021, cuando la policía localizó a una quincena de ciudadanos chinos que habían estado más de medio año sin salir de una nave industrial. Los miembros de la banda los mantenían encerrados en condiciones de esclavitud.

En algunos casos, las propias víctimas son detenidas durante las redadas y acaban procesadas junto al resto de la banda, ya que no verbalizan su condición de afectadas. Esto ocurre porque, al estar coaccionadas por las mafias, no se reconocen como víctimas: los tratantes les hacen creer que también han cometido un delito o les advierten de que la policía podría iniciar un proceso de expulsión por encontrarse en situación irregular.

No solo en las plantaciones de marihuana hay víctimas de trata obligadas a delinquir. Los Mossos también a detectado a mujeres víctimas entre los grupos organizados que cometen hurtos en el metro de Barcelona. Aquí se topan con la dificultad que hay para conseguir que declaren como víctimas. Hacerlo implicaría denunciar a familiares. "Si no hay denuncia no hay caso", lamenta la policía. Por eso, desde esta unidad de Mossos trabajan el establecer un "vínculo a lo largo del tiempo" con la víctima a partir de varios encuentros en los que los afectados les explican toda su vida, desde su infancia, que acredita la situación de vulnerabilidad vivida, hasta la explotación que han sufrido.

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