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25N

La OMS destaca las "buenas prácticas" de España en la lucha contra las violencias machistas desde la salud

Solo el 11% de 53 países de la región europea cumplen con las políticas que impulsa la organización, según el informe 'Cuidado, coraje, cambio'

Concentración contra la violencia machista a las puertas del Ayuntamiento de València

Concentración contra la violencia machista a las puertas del Ayuntamiento de València / Germán Caballero

Irene Savio

Irene Savio

Roma
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Una noticia positiva para España. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado este jueves el informe 'Cuidado, coraje, cambio' sobre cómo el sector de la salud puede contribuir a la lucha contra la violencia de género contra mujeres y niñas, con un enfoque especial en Europa. Y, precisamente en el Viejo Continente, España destaca por sus políticas alineadas con las directrices de la organización para afrontar este fenómeno, algo que, además, solo se cumple en el 11% de los países europeos.

En concreto, España sobresale "como uno de los únicos 12 países de la Región Europea de la OMS que cuenta con un marco político integral que facilita la acción del sector de la salud contra la violencia hacia las mujeres", ha señalado la organización, con sede en Ginebra. Se destacan, en este sentido, tres principales razones por las que el país está avanzando en la dirección correcta y que es un ejemplo de "buenas prácticas". 

El primero: una política "multisectorial", que incluye una guía de derechos para las víctimas y que sienta "las bases para la colaboración intersectorial y la responsabilidad compartida". El segundo: una "estrategia nacional" que ha permitido integrar "la prevención y la respuesta frente a la violencia dentro de las prioridades centrales del sistema de salud". Y finalmente: el 'Protocolo común del Sistema Nacional de Salud para la actuación sanitaria ante la violencia sexual', que ha convertido "la política en práctica", al proporcionar al personal sanitario "orientaciones claras para la atención clínica". 

Sin aborto seguro

Un indicador que destaca, además, en un mal contexto europeo. De hecho, el estudio, en el que se han incluido 53 países (además de los miembros de la Unión Europea y candidatos al acceso, también figuran países como Turquía, Rusia, Reino Unido y el Cáucaso), afirma sin tapujos que en toda la región la violencia contra mujeres y niñas sigue "extendida y poco denunciada", según la OMS, que ha publicado su estudio en vísperas del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se conmemora el 25 de noviembre. 

Un claro testimonio es la situación de los servicios esenciales. En números: "Menos del 40% de los 53 países de la región europea de la OMS incluyen en sus políticas servicios clave como anticoncepción de emergencia (17 países), aborto seguro (7 países), profilaxis para infecciones de transmisión sexual (20 países), profilaxis postexposición al VIH (17 países), evaluación de salud mental (20 países), derivaciones a servicios de salud mental (23 países) o derivaciones a otros sectores (25 países)". 

Violencia en el ámbito de la pareja

Las consecuencias son dramáticas y cotidianas. En el caso de las adolescentes y mujeres jóvenes, apunta el informe, "una de cada cuatro sufre violencia a manos de su pareja íntima, y muchas también enfrentarán violencia sexual y otras formas de violencia por parte de personas que no son sus parejas", señala la OMS, que califica el fenómeno de "alarmante". "La responsabilidad de abordar esta crisis es colectiva y es nuestra", añade la organización.

Como solución, una relativamente sencilla: invertir en la lucha contra el fenómeno desde la salud. "Este sector está en primera línea en la atención de la violencia contra las mujeres y las niñas, desempeñando un papel fundamental como parte de lo que debe ser un enfoque multisectorial y de toda la sociedad", argumenta la organización. Por ello, lo que se pide son mejoras en, por ejemplo, "garantizar la disponibilidad de servicios esenciales, incluidos los de atención posterior a una violación", y "desarrollar mecanismos de garantía de calidad y rendición de cuentas", así como asegurar que "la violencia contra las mujeres se aborde explícitamente en las estrategias, planes y políticas nacionales de salud". 

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