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Cumbre del clima (COP30)

Catalunya será un "laboratorio de soluciones climáticas" para testear medidas pioneras y exportarlas al resto de Europa

La Diputació de Barcelona presenta en Belém un ambicioso programa europeo de 18 millones de euros para poner en marcha más de 70 medidas de adaptación climática

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Planta agrivoltaica

Planta agrivoltaica / EPC

Valentina Raffio

Valentina Raffio

Belém (enviada especial)
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Catalunya es un territorio especialmente expuesto a los extremos climáticos, desde las sequías extremas hasta las lluvias torrenciales, la acelerada erosión costera y las cada vez más altas temperaturas del verano. "Para nosotros, adaptarse es una cuestión de supervivencia", afirma Marc Serra, presidente del área de Acció Climática i Transició Ecològica de la Diputació de Barcelona, desde la cumbre del clima de Belém (COP30). Es aquí donde Serra y su equipo han presentado un ambicioso proyecto a nivel catalán que movilizará hasta 18 millones de euros de forma directa para desplegar más de 70 medidas de adaptación climática en distintos puntos del territorio.

Desde ahora hasta 2030, el programa aspira a desplegar iniciativas en una veintena de puntos de Catalunya y llegar a más de 900.000 personas

La idea es poner en marcha iniciativas que funcionen a modo de "laboratorio" para poner a prueba distintas ideas para mitigar los impactos climáticos en sectores como la agricultura, la ganadería, la pesca y el turismo. Y en caso de que funcionen, exportar estos mecanismos a otros lugares de Europa y, eventualmente, del mundo. "Vamos a poner en marcha iniciativas de todo tipo para entender cómo afecta el cambio climático a distintos sectores y reducir su impacto. Se trata de un proceso muy inspirador porque cuando hablas con los implicados todos reconocen la gravedad del problema y, sobre todo, muestran gran entusiasmo de cara al despliegue de soluciones”, afirma Serra en una conversación con EL PERIÓDICO desde Brasil.

"Adaptarse es una cuestión de supervivencia"

Marc Serra

— Presidente de Acció Climática i Transició Ecològica de la Diputació de Barcelona

La iniciativa se enmarca dentro del programa europeo 'Life eco adapt 50' impulsado por la Unión Europea. En Catalunya, su despliegue estará liderado por la Diputació de Barcelona en colaboración con la Oficina Catalana del Canvi Climàtic, la Cambra de Comerç de Barcelona, universidades y centros de investigación así como sindicatos como UGT y CCOO y entidades sectoriales como Unió de Pagesos y BOSCAT. En total, se estima que este proyecto contará con al menos 450 participantes. "La idea es poder sentar en una misma mesa a agricultores, académicos, ayuntamientos y representantes de la sociedad civil para estudiar, entre todos, cuáles son los problemas que más afectan a un territorio y qué podemos hacer para resolverlos", afirma Serra.

Hay medidas ya en marcha, como una en Ponent para diseñar nuevos protocolos de siembra y regadío

Desde ahora hasta 2030, el programa aspira a desplegar iniciativas pioneras en una veintena de puntos de Catalunya, equivalentes al 60% de todo el territorio catalán, y llegar a más de 900.000 personas. La mayoría de las actuaciones previstas hasta ahora se centran, sobre todo, en el sector primario aunque también hay medidas enfocadas en sectores como el turismo. "Hemos hecho un gran trabajo de documentación para entender realmente cuáles son los sectores más afectados por el cambio climático. Ahora que tenemos identificados los riesgos, ha llegado el momento de actuar", afirma Serra mientras explica que ya se están empezando a desplegar las primeras iniciativas y que "en tan solo unos meses han cosechado resultados tan positivos que ya nos están pidiendo replicarlas en otras partes del mundo".

Varias iniciativas

En el sector agrícola, por ejemplo, hay una zona en el ponent de Lleida donde ya se ha desplegado una red de biosensores para analizar cómo los cultivos tanto de regadío como de secano son afectados por fenómenos como las lluvias, las sequías o las heladas. El objetivo es, en primer lugar, entender cómo las condiciones en las que prosperan los cultivos han cambiado y, después, utilizar esa información para diseñar nuevos protocolos de siembra y regadío más adaptados a la nueva realidad climática.

En el ámbito de la ganadería, en una zona del Empordà se ha puesto en marcha un programa pionero liderado por Unió de Pagesos para mejorar la gestión de la ganadería extensiva y facilitar el control de los animales que pastan por amplias zonas naturales. Para ello, se ha ideado un sistema de geolocalización que permite controlar la actividad de las cabezas de ganado para, por un lado, saber dónde están en cada momento y, por el otro, garantizar que su pastura contribuya a la gestión del medio natural.

El objetivo es mitigar los impactos climáticos en la agricultura, la ganadería, la pesca y el turismo

También hay varias actuaciones centradas en solucionar problemas muy concretos relacionados o con el medio natural o con la actividad de algunos sectores. En localidades como Rupit i Pruit (Osona), por ejemplo, se están instalando sensores para medir la afluencia de turistas en áreas naturales y advertir a los visitantes sobre cuándo su presencia puede resultar perjudicial para el medio. En la Costa Brava, en cambio, se ha desplegado una iniciativa para dotar a algunos barcos pesqueros de desalinizadoras portátiles para facilitar la actividad de los pescadores durante sus viajes en alta mar.

En total, en el marco de este programa ya se han puesto en marcha una decena de actuaciones, se está ejecutando una veintena más y se aspira a desplegar casi un centenar de iniciativas a lo largo de la próxima década. "Queda muchísimo por hacer para garantizar que la crisis climática resulte lo menos dañina posible para los territorios y las personas. Y para ello necesitamos el impulso de la gente, voluntad política y, sobre todo, financiación", defiende Serra. "En espacios como la cumbre del clima queremos reivindicar que las ciudades y las regiones somos el gran motor de cambio frente a la crisis climática y que, de hecho, somos quienes lideramos el despliegue de soluciones climáticas", reivindica desde Belém.

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