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Reforma de la profesión docente

Los decanos de Educación piden que Magisterio dure 5 años y que la prueba de aptitud de Catalunya se extienda a toda España

El libro blanco de la profesión docente también recomienda alargar a dos años el máster para los profesores de secundaria

Así será el nuevo máster de Educación que piden los decanos

Una profesora prepara sus clases, en un centro educativo de Barcelona

Una profesora prepara sus clases, en un centro educativo de Barcelona / Anna Mas

Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
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En el marco de las negociaciones para la reforma de la profesión docente, la Conferencia de Decanos de Educación (CODE) propone alargar la carrera de Magisterio hasta los cinco años (en lugar de los cuatro actuales) y que todos los estudiantes realicen una prueba específica antes de ingresar en la facultad, como ya se hace en Catalunya. De los 4.754 estudiantes catalanes que se presentaron en abril de 2024 a las Pruebas de Aptitud Personal (PAP) para acceder a los grados de Educación Infantil y Educación Primaria en Catalunya aprobaron solo 2.707, un 56,94%. El resto, más de 2.000 aspirantes, fueron declarados no aptos.

Los miembros de la CODE también aconsejan cambiar el máster del profesorado, habilitante para ejercer la docencia en secundaria y FP, y extenderlo del año actual al año y medio o dos años. También proponen que el currículo del máster tenga el doble de prácticas que las actualmente contempladas.

20 a favor y 16 en contra

Así lo establece el libro blanco de la profesión, aprobado este martes por la CODE durante una reunión en Las Palmas de Gran Canaria que ha durado dos días (lunes y martes). Fuentes cercanas al organismo han explicado a la agencia Efe que el texto se ha ratificado solo por mayoría simple: 20 votos a favor, 16 en contra y 11 abstenciones.

El texto propone que el objetivo de la carrera de Magisterio sea que los futuros docentes de primaria se adapten a los nuevos entornos educativos, vinculados con la digitalización, la diversidad o los cambios socioculturales

El libro blanco no tiene carácter vinculante. Es, simplemente, una serie de recomendaciones que los decanos y decanas de Educación elevan al Ministerio de Educación y FP.

El departamento que dirige Pilar Alegría está inmerso junto con los sindicatos en las negociaciones de la reforma de la profesión docente. Hace unos días, el Consejo de Ministros aprobó en primera vuelta el anteproyecto de ley de mejora de las condiciones para el desempeño de la docencia y la enseñanza en el ámbito de la educación no universitaria, que adoptan medidas para la mejora del sistema educativo entre las que destacan la bajada de ratios. Las clases de educación primaria en España pasarán a tener, como máximo, 22 alumnos por aula (frente a los 25 actuales) y las de ESO y Bachillerato, máximo 25 (frente a los 30 actuales). Cuando esta nueva norma sea una realidad -todavía debe aprobarse en segunda vuelta por el Consejo de Ministros y pasar al Congreso y al Senado para su aprobación definitiva y entrada en vigor-, el calendario de aplicación será gradual y empezará a implementarse en septiembre de 2027.

Educación emocional

Los cambios que proponen una parte de los decanos no son bien vistos por los profesores e investigadores, convencidos de que el libro blanco minusvalora asignaturas académicas tradicionales en favor de ampliar otras competencias que debe tener el maestro y más centradas en educación emocional o de inclusión. El texto propone que el objetivo de la carrera de Magisterio sea que los futuros docentes de primaria se adapten a los nuevos entornos educativos, vinculados con la digitalización, la diversidad o los cambios socioculturales. La realidad de colegios e institutos, en todo caso, demuestra que la gestión del aula es una asignatura pendiente en la formación inicial de los docentes.

Algunos expertos opinan que el libro blanco minusvalora asignaturas académicas tradicionales

Efectivamente, la gestión del aula es hoy mucho más complicada que hace décadas. La comunidad educativa reconoce que existe un problema de disciplina, entendida como escucha, respeto y compromiso. No hablamos de grandes conflictos con violencia de por medio, sino de constantes disrupciones. Por ejemplo, faltas de respeto, ausencia de clima de aprendizaje, desmotivación generalizada o falta de autocontrol.

Todos los profesionales están de acuerdo en el diagnóstico, pero difieren a la hora de explicar las causas y poner encima de la mesa soluciones. Hay voces que piden recuperar el respeto (no sumisión) hacia la figura del docente y reclaman a las familias que remen en la misma dirección estableciendo normas claras en casa. Otros demandan un cambio de modelo educativo que no se fije tanto en los contenidos puros y duros y apueste firmemente por talleres y clases participativas. También reivindican ir más allá de los aspectos educativos y buscar las causas del malestar de los alumnos retadores que provocan disrupciones para poder ayudarles.

Formación de posgrado

El libro blanco incluye la recomendación de formación de posgrado para que los universitarios, una vez graduados, puedan tener una especialización, ya sea en dirección o en bibliotecas o en cualquier otro departamento. "Todo el alumnado podría acceder a la profesión docente tras cursar el grado, con la posibilidad de optar posteriormente por una especialización que ampliase sus oportunidades profesionales, tanto en el acceso a la función pública como en otras funciones educativas específicas", señalan los decanos a la agencia Efe.

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