Conciliación familiar
De trabajar en el aeropuerto a montar una plantación ecológica de moras para poder conciliar con sus tres hijos: la historia de Alba Ortiz
Su finca, "3.000 raíces", produce unos 2.000 kilos de este fruto rojo y ya se plantea plantar frambuesas: "Hay mucho interés de los consumidores"

Alba Ortiz, con un racimo de moras de su plantación sierense / Luján Palacios
Vivir de la agricultura era un sueño para Alba Ortiz Suárez, que ya toma forma en la parte sierense de Colloto en forma de enormes y sabrosas moras. Un empeño que llega después de otro trabajo (en el aeropuerto de Asturias) y de la mano de la necesidad de conciliar la vida familiar y laboral, con tres hijos pequeños.
«En realidad fui pionera cuando empecé en el año 2021, justo después de la pandemia», explica la joven emprendedora que ha conseguido dar forma a un vergel de apetitosas frutas con las que se va ganando la vida bajo la marca «3.000 raíces», aunque «requiere mucho trabajo; la recogida es dura porque es muy estacional, en verano, y empezamos a trabajar por la noche para que el calor no nos mate en el invernadero, además de para que no se estropee la fruta». Y la comercialización, además, «tiene que ser rápida, por el mismo motivo».
Su negocio de producción ecológica es de los pocos que hay en Asturias dedicados a la mora, y tiene previsto poner en marcha más adelante una plantación de frambuesas, que «de esas sí que no hay», dado que «la experiencia es buena, tengo toda la producción vendida y hay mucho interés, con clientes fijos particulares que me compran todos los meses cajas de fruta» y también entre fruterías pequeñas que ofrecen un producto muy cuidado.

Detalle de las moras de la plantación de Alba Ortiz / Luján Palacios
No descarta tampoco «empezar a abrir la finca, con visitas de colegios o venda directa a los clientes», explica Alba, criada en la ganadería de sus abuelos en Tineo y experta también en la plantación de manzanos.
Las moras «son exigentes, porque también hay que podar y reponer», con 1.400 metros cuadrados de plantación y 700 plantas que producen unos 2.000 kilos de fruta. A ello se suma que el tiempo cambiante puede complicar las cosechas, pero «estoy contenta, mereció la pena el cambio», confiesa. Porque ahora «puedo llevar a mis hijos al colegio, ir a lasl reuniones escolares y cuadrar mejor mi vida». Yporque, con tesó, «se puede vivir de esto, pero hay que trabajar».
Suscríbete para seguir leyendo
- Catalunya prepara cambios en la ESO: los alumnos de 4º podrán elegir entre Matemáticas académicas o prácticas
- La vida en la calle 2 de Zona Franca, el mayor campamento de sintecho de Barcelona: 'Pensaba que estaría dos meses como mucho
- Las 'cosas raras' que el entorno de las niñas muertas en Jaén ve en el caso: de los 'mensajes bien escritos' a 'un árbol muy alto
- ¿Dónde y cuándo nevará en Catalunya? Cuidado en estas zonas
- Vivir en Can 70, la primera cooperativa sénior en Barcelona: 'No quiero ir a una residencia ni que me cuide mi hija
- El 80% de los alimentos en las máquinas expendedoras de hospitales y residencias serán saludables
- Radiografía de la caza en Catalunya: 60.000 licencias, 80.000 jabalís abatidos y un sector 'poco comprendido
- Ocho personas sin hogar malviven en un párking del Baix Guinardó: 'Hay quien piensa que con dos mantas ya hacemos