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Cambios en el mercado de la droga

El kilo de cocaína se abarata en España: "Hay más droga que nunca en las calles"

El precio del kilogramo entre traficantes ha pasado de los 20.000 a los 13.000 euros

El exceso de stock provoca que la sustancia sea más pura que nunca; supera el 70% de media

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El ‘gancho perdido’, la vía más utilizada para meter cocaína en España

Cae una red que quería introducir cocaína con una ruta marítima con destino Barcelona

Cae una red que quería introducir cocaína con una ruta marítima con destino Barcelona

Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

Barcelona
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Las autoridades españolas llevan dos años seguidos interviniendo más cocaína que de costumbre. Según fuentes de Vigilancia Aduanera, en 2023 se hallaron 63 toneladas de esta droga escondida en contenedores que portaban cargueros desde América del Sur. Fue una cifra mucho más alta que la de años anteriores. En 2024, se repitió la cantidad: 61 toneladas de cocaína. Y se estima que los cuerpos policiales solo logran interceptar el 10% de la droga traficada. Si ese cálculo es certero, eso significa que el año pasado se habrían movido por España 610 toneladas de cocaína.

En estos dos años, la despensa de los distribuidores de cocaína en España se ha llenado y aunque el ritmo de incautaciones en contenedores marítimos ha frenado notablemente en 2025, por las calles de ciudades como Barcelona, según todas las fuentes policiales consultadas por EL PERIÓDICO, "hay más cocaína que nunca".

En 2024, la policía requisó 61 toneladas de cocaína en los puertos españoles, y se estima que solo logra interceptar el 10% del total

Además de la percepción que tienen agentes que patrullan por la capital catalana -como los de la Guardia Urbana de Barcelona-, hay otro dato objetivo, además del de las intervenciones en los puertos. En el mercado negro, el precio del kilogramo de cocaína era hasta hace poco tiempo de 20.000 euros. En la actualidad ronda los 13.000 euros. Eso significa que hay más oferta que demanda. Y la demanda tampoco ha decrecido, al contrario. Según la última encuesta de EDADES, en 2024 ha vuelto a aumentar el porcentaje de españoles que admiten haber probado la cocaína: un 13%.

Los cárteles siguen metiendo la droga por los puertos comerciales pero ensayan otras vías, como subcontratar las narcolanchas de hachís

Otro dato que corrobora la abundancia de cocaína lo ofrece Energy Control, una agencia que analiza muestras de cocaína aportada por compradores anónimos que desean estar seguros de qué van a meterse por la nariz antes de hacerlo. "La pureza de la cocaína que estamos encontrando, de media, supera el 70%", explica Mireia Ventura, coordinadora del servicio de análisis. El precio del gramo es el de siempre, unos 60 euros, pero la pureza es mucho más elevada que en el pasado. Significa que los traficantes no necesitan 'cortarla' porque disponen de un buen stock.

Nuevas rutas

Las autoridades norteamericanas, a través de los respectivos consulados, han avisado a los cuerpos policiales españoles de que se ha detectado un descenso del narcotráfico de cocaína en puertos de Holanda y Bélgica. Estados Unidos cree que eso significa que los cárteles usan otras rutas para entrar la cocaína en Europa y que la española podría ser una de las elegidas, una tendencia aún no contrastada.

EEUU ha detectado un descenso del narcotráfico en Holanda y Bélgica y cree que los narcos entran la droga por España

"Nunca vamos a ganar esta guerra. Podremos ganar algunas batallas, pero la guerra está perdida. Mientras exista demanda, gente que quiera consumir, habrá organizaciones criminales dispuestas a traficar. Los cárteles siempre están buscando maneras distintas de introducir la droga". Quien habla es uno de los investigadores más experimentados en la lucha antidroga de la Jefatura de la Policía Nacional en Catalunya.

Los cárteles subcontratan narcolanchas de hachís para entrar cocaína en España

En los últimos años las organizaciones criminales de los Balcanes han crecido hasta eliminar los intermediarios y convertirse en los principales operadores del comercio de una cocaína que compran directamente en América Latina –donde existe excedente desde la pandemia, cuando se detuvo el consumo pero no la producción– y que traen hasta Europa.

Para llevar a cabo su negocio, siguen apostando por los puertos comerciales –el 80% de la cocaína que intervienen los cuerpos policiales ha sido hallada en contenedores–. Pero de la misma manera que exploran nuevas rutas para sus envíos, también ensayan nuevas formas de traficar. Según la fiscalía antidroga, las organizaciones están aprendiendo a colaborar entre ellas.

Ya en Andalucía, no en Catalunya

Un ejemplo de esa sinergia parece darse en los últimos tiempos entre los cárteles de los Balcanes y los traficantes de hachís. Cuestionados investigadores de la Policía Nacional, de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Civil acerca de si resulta exagerado llegar a la conclusión de que las grandes organizaciones criminales subcontratan narcolanchas de hachís para meter cocaína en España, se encogen de hombros y asienten: "Es lo que está pasando".

Los traficantes marroquís llevan años construyendo en España una infraestructura para el hachís. Disponen de narcolanchas, de pilotos para conducirlas a toda velocidad y cruzar el Estrecho de Gibraltar o llegar hasta puntos menos vigilados del levante de la península, y también de ‘guarderías’ –locales donde esconder los fardos de hachís hasta que llega su distribución–. Ahora han puesto esta infraestructura al servicio de los grandes narcos de la cocaína. "Han visto que da más dinero que el hachís, así de sencillo".

Los traficantes marroquís han puesto su infraestructura al servicio de los narcos de la cocaína: "Da más dinero que el hachís"

Según las fuentes consultadas en la Guardia Civil, aún no se han detectado narcolanchas de cocaína en Catalunya. Pero se trata de un fenómeno cada vez más frecuente en la costa andaluza, donde incluso penetran por la vía fluvial –ríos como el Guadalquivir– hasta tierra adentro.

Desde la Divisió d’Investigació Criminal (DIC) de los Mossos d’Esquadra se confirma que sus agentes están atentos a las nuevas estrategias de los narcos. Sean narcolanchas que acosan a la costa andaluza, narcosubmarinos que cruzan el Atlántico hasta Galicia o buques ‘nodriza’ que se detienen frente al Delta de l’Ebre para entregar los fardos a pescadores que se han cansado de pescar.

Todos los cuerpos policiales consultados por este diario subrayan que, aunque no se perciba, el narcotráfico es un problema de salud pública y también de economía sumergida y seguridad, porque lleva aparejada la violencia, como demuestran los episodios más recientes de tiroteos entre agentes y traficantes en Toledo o Sevilla.

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