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Gestión hídrica

Catalunya ya no bebe agua residual tratada y restringe su uso a la agricultura y el caudal ecológico

La situación de abundancia hídrica impide a día de hoy, si no se cambia la normativa, seguir aplicando el sistema pionero de regeneración en el Llobregat

Los embalses catalanes alcanzan el 80%: sin agua regenerada ni desalinizada hubieran estado vacíos un año y medio

Estación Regeneradora de Agua del Baix Llobregat.

Estación Regeneradora de Agua del Baix Llobregat. / Joan Cortadellas

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Durante la última sequía, se llegó a plantear seriamente la llegada de barcos cargados con agua potable o la instalación exprés de una desalinizadora flotante en el puerto de Barcelona para paliar la escasez. En buena parte, si estas medidas extremas se evitaron, fue por la desalinización, un recurso del que Catalunya ya disponía, y, en especial, por la pionera regeneración de aguas residuales que se llevó a cabo en el ámbito del río Llobregat.

A día de hoy, en situación de normalidad y con los embalses al 80% de su capacidad total, se sigue desalinizando una cantidad destacada de agua: las plantas trabajan al 70% cuando antes de la sequía lo normal era que produjeran agua al 10% o al 15% de su rendimiento máximo. No obstante, se ha detenido la regeneración de agua procedente de las cloacas para transformarla en recurso 'prepotable', mezclarla con el agua del río y luego potabilizarla.

Las desalinizadoras trabajan al 70% de rendimiento cuando antes de la sequía lo hacían al 10% o al 15%

¿Pero por qué este complejo proceso que se estrenaba en Europa y que servía para dar una segunda vida al agua residual, más allá de la depuración, se ha paralizado? Fuentes de la ACA (Agència Catalana de l'Aigua) detallan a EL PERIÓDICO que la actual normativa lo impide. La estación regeneradora de El Prat de Llobregat, operada por la compañía Aigües de Barcelona, empezó a aplicar un tratamiento terciario al agua residual poco después de que se decretara el escenario de 'alerta' del Plan Especial de Sequía, a finales de 2022.

Para que el agua regenerada vuelva al grifo, se debería aprobar un decreto ley que lo permita

El agua saneada que se obtenía, de más calidad que la depurada, se bombeaba río arriba, se vertía al río y se recuperaba someterla al proceso de potabilización y hacerla llegar a los grifos. El proceso, más barato y con menos coste energético que la desalinización, fue un éxito. Tanto que en los peores momentos de la crisis hídrica, un 25% del agua que se consumía en la ciudad de Barcelona pasó a ser agua regenerada. Tanto la Generalitat como Aigües de Barcelona lanzaron campañas de comunicación importantes para transmitir tranquilidad a la población acerca de la calidad de esta agua, que no se podía diferenciar del agua potabilizada que procedía de los embalses y de las desalinizadoras.

Cambiar la ley

Sin embargo, este método novedoso, por el que se han interesado mandatarios de otros países de la Unión Europea e incluso de California, no se puede retomar si no se aprueba un decreto ley que lo permita. Fuentes conocedoras de la situación consultadas por este diario no descartan que se estudie la fórmula para tratar de facilitarlo. Pero ahora mismo, esto no esta cerca de suceder. ¿Y qué uso se le da entonces al agua regenerada?

Una parte de ella la utilizan los agricultores del Baix Llobregat. Otra porción se destina a la limpieza de calles y el riego de parques y jardines. Y finalmente, una cantidad considerable se envía al río para que haga una función ecológica. En concreto, el agua regenerada permite que el tramo final del río Llobregat exista. Después de pasar por delante de la 'fábrica de agua' de Sant Feliu de Llobregat, que coge el agua del río que procede del embalse de la Baells, el caudal del río se ve reducido a la mínima expresión. El agua regenerada, desde hace meses, permite que el río pueda seguir fluyendo hasta alcanzar su desembocadura.

Regeneración (muy) indirecta

En este punto, cabe decir que, en cierto modo, el agua regenerada, aunque de forma mucho más indirecta, sí se sigue consumiendo. Varias depuradoras del Llobregat –pronto también lo harán las del Besòs– incluyen un proceso de saneamiento extra, es decir, regeneran el agua, sin llegar a producir el agua 'prepotable' que se genera en El Prat.

Pero como están en el tramo medio del curso del río, el agua llega a las potabilizadoras mucho más mezclada y filtrada. En otros lugares, el agua regenerada se usa para recargar acuíferos, de los que después se extrae el recurso para potabilizarlo. Aun así, ninguno de estos procedimientos se considera equivalente a lo que se logró en el último curso bajo del Llobregat.

Un proyecto piloto estudia producir agua residual regenerada que se pueda llevar directamente a la potabilizadora sin paso previo por el río

La intención del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica es redoblar la regeneración de agua en toda Catalunya (además del Besòs también se hará en la cuenca del río Muga, en Figueres), aunque no esté permitido el uso 'prepotable', de momento, en época de abundancia. El plan forma parte de las obras en marcha para disponer de más agua en todas las cuencas internas catalanas.

Consumo directo

En paralelo, mientras la regeneración incrementa y se propone extenderla cada vez a más depuradoras, para que realicen este saneamiento extra, Catalunya va todavía más lejos en su apuesta por este reciclaje del agua residual. No solo se empieza hablar de modificar la ley y recuperar el uso del agua regenerada 'prepotable' sin necesidad de escasez, algo que serviría para no tener que desalinizar tanto y extraer menos agua de los embalses, sino que también se ha empezado a discutir cómo desbloquear un reto aún más ambicioso: producir agua residual regenerada que se pueda llevar directamente a la potabilizadora sin paso previo por el río.

Este avance, que ya funciona en lugares como California, Singapur y Australia, sigue sin estar regulado en la Unión Europea, lo que impide su implantación a gran escala. Por este motivo, Catalunya inició un proyecto piloto que permita generar evidencias científicas suficientes para abrir el debate normativo en Bruselas.

El programa, llamado DECIDEIX, está liderado por Eurecat y reúne a la empresa público-privada Aigües de Barcelona, al ICRA, a la UPC, a Cetaqua y al clúster Catalan Water Partnership. Durante 31 meses, el equipo instalará un módulo experimental en la depuradora de Gavà-Viladecans para poner a prueba distintas combinaciones de filtración avanzada, desinfección y procesos de control en tiempo real. Tecnologías como la ósmosis inversa, la radiación ultravioleta, el ozono o el carbón activo permitirán obtener un agua tan segura como la producida en un embalse, pero con una disponibilidad constante.

Los responsables subrayan que la clave del proyecto no es únicamente técnica: también pretende generar confianza pública. Recuerdan que, durante la última emergencia hídrica, millones de personas en el área metropolitana bebieron agua regenerada integrada en la red sin percibir ningún cambio. Aun así, admiten que el "factor psicológico" sigue siendo uno de los grandes retos para la aceptación de la reutilización potable directa.

Pero en un contexto de sequías recurrentes y un déficit hídrico creciente, la reutilización se perfila como una herramienta tan estratégica como la desalación o la reducción del consumo. DECIDEIX –similar a AIGUANEIX, desarrollado en Roses (Alt Empordà)–, también incorporará un sistema de ayuda a la decisión que permitirá definir en qué circunstancias conviene activar la reutilización directa y cómo integrarla en el conjunto de recursos disponibles.

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