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Vecina de Olot

Carme Noguera, la vecina de Olot que con 111 años es la mujer más longeva de España: “No he cogido nunca una gripe"

Con 19 años fue a estudiar enfermería a Barcelona y la Guerra Civil estalló cuando trabajaba en urgencias del hospital Clínic.

Interés mundial por los yogures de La Fageda que consumía diariamente Maria Branyas, fallecida a los 117 años

Carme Noguera en su 111 aniversario

Carme Noguera en su 111 aniversario / Ajuntament de Taradell

Meritxell Comas

Girona
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En poco más de un año, dos olotinas han ostentado el título (y la suerte) de ser la mujer más longeva del Estado. Primero fue Maria Branyas (que también era la persona más mayor del mundo), que murió en agosto del año pasado a los 117 años; y ahora, después de la muerte esta semana de la urgellenca Angelina Torres a los 112 años, Carme Noguera (Olot, 1914) –que actualmente vive en Taradell con su hija– se ha convertido en la persona de más edad del Estado, con 111 años.

Las veces que Carme Noguera ha estado enferma en 111 años se podrían contar con los dedos de una mano: “No he cogido nunca una gripe y, cuando me contagié de covid, no noté absolutamente nada”, asegura. Cuando tenía 109 años, sin embargo, se rompió el fémur. Y aunque en el hospital de Vic “no me quisieron operar porque les dio miedo que no lo pudiera aguantar”, su cardiólogo (con quien después de tantos años ya ha entablado una amistad) y el médico de cabecera insistieron en que se tenía que intervenir porque “decían que no representaba la edad que tenía”. La operaron en la Vall d’Hebron y “al cabo de tres meses ya subía y bajaba escaleras”. Y es que tiene claro que “si no me hubieran operado me habría muerto del dolor”. Ahora, sin embargo, los médicos no la dejan caminar. Y es que le tuvieron que retirar la placa que le habían puesto para sujetar el fémur porque su cuerpo la rechazó (los intentos y las infecciones posteriores le costaron varios ingresos y tres operaciones más). “En tres meses me tuvieron que operar cuatro veces”, recuerda.

De la primera hornada de enfermeras

Con 19 años fue a estudiar a Barcelona, a la Escola d’Infermeres de la Generalitat, y formó parte de la primera promoción que salió de ella. La Guerra Civil estalló cuando trabajaba en urgencias del hospital Clínic: “Un día estaba mirando por la ventana del hospital y una bala me pasó rozando”, recuerda. “Mis mentores fueron los hermanos Trias i Pujol y también recuerdo al doctor Broggi”, asegura. También trabajó en un sanatorio para enfermos de tuberculosis. Un día, sin embargo, su padre la fue a buscar: “Tuvo y me pidió que volviera a Olot, yo me negué porque en Barcelona tenía trabajo pero me dijo que si los quería tenía que volver”, asegura. Y, con el corazón dividido, dejó el trabajo y hizo las maletas.

Una vez en Olot se puso a trabajar ayudando a mujeres que acababan de tener un bebé, cuidando de sus hijos mientras ellas se recuperaban. “Hace dos años volvimos a Olot y se encontró con una señora, que ya era mayor, a la que había cuidado justo después de nacer”, relata su hija, Dolors Solà. Ella es la mediana de sus tres hijos, que tienen 73, 71 y 67 años. “Nos tuvo tarde porque dice que la Guerra Civil lo retrasó todo”, explica Solà.

Vivió en Olot hasta que se casó y, después, se fue a Vic, de donde era su marido (hace ya 40 años que murió). “Lo que más he echado de menos son las fuentes y el verdor de Olot, aquí el paisaje es muy diferente”, confiesa.

Celebrar el cumpleaños cuatro veces

Carme Noguera siempre había sido más de celebrar el santo pero, desde que cumplió 100 años, celebra “especialmente” el cumpleaños. Tanto, que hace hasta cuatro celebraciones. “Con la familia, con las amigas, con la de la tienda de lanas y también hacemos una comida con los médicos –el cardiólogo, tanto el padre como el hijo, y el médico de cabecera– que son mis ángeles de la guarda”, asegura.

Hasta los 105 años todavía asistía a clases de inglés y de francés, pero una degeneración macular (es afiliada a la ONCE) la ha obligado a dejar atrás estas actividades por la pérdida de visión, como también leer y hacer ganchillo.

Por la mañana se levanta “un poco tarde”, desayuna y al mediodía sale a pasear con su hija. Después de comer hace una siesta (“es sagrada”) y, por la tarde, “un día canto en la coral del centro de día y otro vienen unas amigas y me leen libros”. También se acerca “la de la tienda de lanas”, que le lleva hilos enrollados y jerséis para deshacer “y con eso me entretengo mucho”.

“Ser la más mayor no tiene mérito”

Para Carme Noguera, el secreto para llegar a los 111 años es que “no hay ningún secreto”: “Ser la más mayor no tiene mérito, esto es ir haciendo, como si pusieras monedas de céntimo una a una hasta que haces un montón”, explica. Ser la mujer de más edad del Estado, sin embargo, no le ha impresionado: “A alguien le tiene que tocar ser la más mayor”, exclama.

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