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Cumplimiento en el aire

El trasvase de agua del Ter a Barcelona se acerca al tope anual y amenaza el cumplimiento de los acuerdos

En lo que va de 2025 se han consumido ya 75 hm3 y los datos van camino de superar los 90 hm3 marcados

El agua regenerada deja de llegar al grifo: Catalunya la restringe a usos agrarios y ambientales

El pantano de Sau, durante la sequía.

El pantano de Sau, durante la sequía. / ZOWY VOETEN

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Una de las consecuencias positivas que la sequía tuvo para la cuenca del río Ter es que la ACA (Agència Catalana de l'Aigua) empezó a cumplir los Acuerdos de la Mesa del Ter sellados en Girona en 2017. El documento que las autoridades catalanas firmaron entonces establecía que entre 2023 y 2027 no se podían superar los 450 hectómetros cúbicos de agua trasladados desde el Ter hacia la región metropolitana de Barcelona. Esto equivale a una media de 90 hm3 anuales.

Con la escasez de agua en la cuenca de este río gerundense, la agencia se vio obligada a activar otras fórmulas de producción de agua potable y las plantas desalinizadoras y la regeneradora empezaron a trabajar a todo gas. De esta forma, en 2023, se bajó hasta los 95 hm3 trasvasados. En 2024, la cifra bajó aún más y se lograron enviar a Barcelona tan solo 91 hm3 de agua. Las entidades en defensa del Ter celebraron la noticia, puesto que en 2017 se solían trasvasar unos 150 hm3 y a principios de los 2000, se rozaban los 200 hm3.

El uso de desalinizadoras y agua regenerada durante la sequía permitió reducir el trasvase a poco más de 90 hm3

No obstante, este año, en nueve meses ya se han consumido 75 hm3 de agua del Ter en el área de Barcelona. Esta cantidad complica estar por debajo de los 90 hm3, el objetivo que tenía el Govern. De todas formas, fuentes de la ACA aseguran que se están haciendo "todos los esfuerzos posibles" para no superar los 90 hm3. Y además, puntualizan que el acuerdo no habla de las cantidades anuales sino del volumen total entre 2023 y 2027. Por lo tanto, reduciendo el trasvase en 2026 y 2027, todavía habría margen para cumplir.

Justificar las desalinizadoras

De hecho, una de las razones de peso que la conselleria liderada por Sílvia Paneque esgrime para justificar el régimen elevado (al 70%) de las desalinizadoras con los embalses llenos es precisamente el objetivo de cumplir con los acuerdos del Ter y trasvasar hacia Barcelona tan poca agua como sea posible.

El Govern apunta que el acuerdo no habla de cantidades anuales sino del volumen total entre 2023 y 2027 y aduce que tiene margen para cumplir

No obstante, como el uso de agua regenerada ya no se destina a la producción de agua potable, este 2025 la ACA lo tiene más difícil para no rebasar los 90 hm3. El pacto firmado por las plataformas ecologistas, la Universitat de Vic, el Govern y los consorcios de agua del Ter y la Costa Brava daba por hecho que durante el periodo 2023-2027, algunas infraestructuras todavía pendientes estarían operativas.

En concreto, se menciona la nueva desalinizadora de Blanes, Tordera II, que no estará lista hasta 2030, siempre y cuando el calendario no sufre más demoras. También se explicitaba la necesidad de nuevas instalaciones de recarga de acuíferos en la cuenca del Besòs. A día de hoy, pese a que las obras avanzan, quedan aún algunos años para que el Besòs se convierta definitivamente en el segundo gran grifo de Barcelona.

Además, asociaciones en defensa de los ríos como Aigua és Vida y la Plataforma en Defensa del Ter, que no dejan de exigir que se cumplan los acuerdos, recelan de la Administración. "Nos preocupa saber qué intención tiene el Govern, a medio plazo, con el agua que permanece en el Ter y no se manda a Barcelona", duda Dante Maschio, portavoz de la primera entidad.

En los últimos días, la comisión de agua de los colegios de ingenieros y economistas puso sobre la mesa la propuesta de trasvasar agua del río Ter hacia el norte para hacerla llegar a la cuenca del río Muga, en el Alt Empordà, un territorio que sufrió gravemente el último periodo sin lluvias.

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