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50 AÑOS DE LA MUERTE DE FRANCO

En el pueblo manchego que se niega a cambiar su nombre franquista: "Aquí a la gente le dio trabajo y casa"

Llanos del Caudillo, en Ciudad Real, es una de las siete localidades que mantiene su toponimia franquista incumpliendo la ley de Memoria Histórica de 2022

"'Caudillo' no es nada malo; búscalo en internet, es el jefe, el capataz", razona un vecino

El pueblo gobernado por el PSOE que no retira al general Yagüe de su nombre: "No se tenía que haber muerto"

Un vecino de Llanos del Caudillo, en Ciudad Real, cruza una calle del centro del pueblo, uno de los siete que sigue manteniendo toponimia franquista pese a la ley de memoria histórica de 2022.

Un vecino de Llanos del Caudillo, en Ciudad Real, cruza una calle del centro del pueblo, uno de los siete que sigue manteniendo toponimia franquista pese a la ley de memoria histórica de 2022. / José Luis Roca

Roberto Bécares

Roberto Bécares

Llanos del Caudillo (Ciudad Real)
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Tomás tiene 87 años y conduce con bastante destreza su Citröen Xantia hasta las puertas del bar restaurante La Sociedad. Son las nueve de la mañana y el amplio local, de cuyas paredes cuelgan pósteres de ciclistas y algún que otro cuchillo, y donde una de sus dos televisiones muestra imágenes de tractores arando, está de bote en bote con gente echando el café, el carajillo o directamente un chupetín, que fuera, con un viento helado que trae la lluvia de costado, hace rasca ya.

Tomás llegó al pueblo, Llanos del Caudillo (Ciudad Real, 657 habitantes), en el año 1957, siguiendo los pasos del padre de su novia, que luego sería su suegro. Venían ambos de una localidad cercana, Herencia, atraídos por la creación dos años antes de esta localidad a manos del Instituto de Colonización del franquismo, que pretendía revitalizar la agricultura aprovechando las zonas de riesgo, en concreto aquí el llamado "acuífero 23". "Me gustó el pueblo, las cepas estaban por las calles de tierra, y en las casas no había ni puertas", recuerda el jubilado, que se pide un café con leche.

Era Llanos, que fue bautizado en honor al caudillo, uno de los 300 pueblos que el franquismo construyó por toda España entre los años 50 y 60 para repoblar zonas rurales. A los colonos se les daba una vivienda, una parcela para cultivar y algo de ganado. "Cuando yo me casé me dieron la casa y el terreno, pero ya no me dieron vacas ni patatas; esas se las dieron a los primeros, a mi suegro", rememora Tomás, que comenzó a plantar maíz y habichuelas, aunque aquí se ha plantado -y se sigue plantando- de todo, desde cereal a viñas o melones, por los que la localidad adquirió fama nacional. El 51% de lo cosechado iba, a modo de diezmo, a las arcas del Instituto.

El cartero hace el reparto del correo en Llanos del Caudillo, Ciudad Real.

El cartero hace el reparto del correo en Llanos del Caudillo, Ciudad Real. / JOSE LUIS ROCA

Abrumador aprecio al dictador

Por que para muchos vecinos y antepasados de estos les dio "un porvenir", hay un mayoritario, casi abrumador, aprecio a la figura del dictador. Por eso no ven con buenos ojos retirar la referencia al "caudillo" del topónimo del pueblo. "Yo veo bien que se quede como está. No molesta nada. Los políticos esos son los que lo quieren cambiar", razona.

La Ley de Memoria Democrática, sin embargo, aprobada el 20 de octubre de 2022, es bastante clara al respecto. En su artículo 35 establece que "serán contrarios a la memoria democrática las referencias realizadas en topónimos, en el callejero o en las denominaciones de centros públicos, de la sublevación militar y de la dictadura, de sus dirigentes, participantes en el sistema represivo o de las organizaciones que sustentaron la dictadura”, por lo que sus referencias deberán retirarse.

Tres años después, Llanos es uno de los siete pueblos que siguen incumpliendo la Ley junto a Alberche del Caudillo (Toledo), Villafranco del Guadiana (Badajoz), Alcocero de Mola (Burgos), Quintanilla de Onésimo (Valladolid), San Leonardo de Yagüe (Soria) y Villafranco del Guadalhorce (Málaga).

"La ley establece que tienen que ser resignificados", expresa vía telefónica a EL PERIÓDICO el abogado Eduardo Ranz, experto en memoria democrática, que en su día envió un escrito de reclamación previa a la vía judicial a todos estos ayuntamientos. "En el año 2023 Alberche sí inició los trámites para cambiar el nombre, y en agosto de 2025 leí en la prensa que Villafranco también, pero a día de hoy no se ha modificado nada", aprecia Ranz, que dice no entender por qué no se ha aplicado la ley.

Tomás tiene 87 años y llegó al pueblo con 18. El Instituto de Colonización del franquismo le dio una casa y un terreno para cultivar.

Tomás tiene 87 años y llegó al pueblo con 18. El Instituto de Colonización del franquismo le dio una casa y un terreno para cultivar. / JOSE LUIS ROCA

"El único que tiene capacidad de instruir un procedimiento sancionador es la Secretaría de Estado de Memoria Democrática; después de tres años no hay un expediente abierto a estos pueblos, al menos de forma conocida. Una cosa es que unos señores incumplan la ley y otra que les salga gratis", zanja Ranz, que recuerda que su insistencia al respecto le ha valido que una descendiente del general Yagüe dijera que iba a recoger firmas para nombrarle persona non grata en el municipio soriano que le daba nombre a su antepasado o que en Llanos algún vecino "llegara a decir en prensa que si aparecía el abogado ese [en referencia a él] iban a sacar la escopeta".

"¿Es que por qué se va a quitar el nombre?", se sulfura un operario de Llanos que está haciendo una obra en la calle. "Si 'caudillo' no es nada malo. Búscalo en internet. Es el jefe, el terrateniente. Franco dio a la gente casa y terreno para trabajar. Al que no le guste el nombre del pueblo que se vaya". "¿Es que para qué van a cambiarlo?", se pregunta el cartero, que va a toda prisa con la bicicleta para sortear la lluvia. "A mí me daría igual, pero sería un jaleo; para los papeleos, el correo y demás", suelta otro obrero.

Un alcalde del PP

Llanos, como todos los pueblos levantados por el Instituto franquista, está construido de forma uniforme, con casas encaladas de dos pisos repartidas por cuadrículas, como el barrio del Eixample de Barcelona. Desde el final de una calle se puede ver su inicio y la parroquia está justo en el medio, frente al Ayuntamiento, en la que esta mañana no está el alcalde, del PP [los populares tienen cuatro ediles por tres del PSOE]. "Está en su trabajo, aquí viene cuando puede", apunta una funcionaria municipal.

El Ayuntamiento de Llanos del Caudillo, que mantiene su nombre en homenaje al franquismo, está en la Plaza de la Constitución.

El Ayuntamiento de Llanos del Caudillo, que mantiene su nombre en homenaje al franquismo, está en la Plaza de la Constitución. / JOSE LUIS ROCA

Llanos tiene varios bares, algunos cerrados hoy, un supermercado Covirán, un estanco, una sucursal bancaria, una farmacia, una piscina municipal, y algún que otro vecino que sí cree que hay que respetar la ley. "Deberían cambiarlo", afirma Teresa, jubilada. Es una gota en un océano. "No se debería quitar el nombre; además la gente lo llama Llanos por abreviar", tercia Juan, vecino de nuevo cuño.

"El 90% del pueblo quiere dejar el nombre como está", asegura Pablo, dueño de uno de los bares de la localidad

"Es que el 90% del pueblo está a favor de dejarlo como está. La gente vino con una mano delante y otra detrás y aquí se les dio trabajo. Por ahora los jaleos y los juicios que vamos teniendo con esto los vamos ganando", afirma Pedro, dueño del bar La Sociedad, donde varios parroquianos comienzan a echar el mus matinal. Asegura el hostelero, que luce varias pulseras con la bandera de España, que las casas, que muchos compraron a un buen precio cuando murió el dictador hace 50 años, se han revalorizado. "Se venden por 60 o 70.000 y los terrenos piden hasta 300.000".

Un tractor circula por una de las calles de Llanos del Caudillo, en Ciudad Real.

Un tractor circula por una de las calles de Llanos del Caudillo, en Ciudad Real. / JOSÉ LUIS ROCA

"Yo no había ni nacido con Franco, pero hizo cosas buenas y malas. Aquí dio trabajo y casa ¿Qué van a hacer ahora? ¿Quitar también los pantanos?", se pregunta María, dueña del estanco, que también defiende férreamente el nombre del pueblo. "Gracias a Franco estoy yo aquí, mi abuelo vino aquí sin nada y tuvo trabajo", concluye un chaval de 26 años que prefiere no dar su nombre.

Fuentes de la Secretaría de Estado de Memoria Histórica aseguran a este periódico que el próximo consejo de Ministros aprobará un Real Decreto que regule el Catálogo de Vestigios y elementos contrarios a la Memoria Democrática, creando una comisión que estará formada por expertos. "Sin duda, unos de esos vestigios son los pueblos que aún llevan adosados nombres de golpistas", afirma una portavoz, que explica que se requerirá a los consistorios cambiarlo y, si no lo hacen, se enfrentarán a sanciones.

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