Entrevista
Gorka Espiau, director científico de Work4Progress: "En cooperación internacional, las recetas fijas ya no funcionan”
El experto aboga por cambiar el enfoque de la financiación de proyectos solidarios: “Debemos incorporar una visión sistémica y de complejidad, en vez de apostar por acciones aisladas que no modifican las causas de la desigualdad”
Sara Ayllón, doctora en Economía Aplicada: "La pobreza infantil no es una condena, podemos reducirla”

Gorka Espiau, doctor en ciencias sociales y director científico de Work4Progress.
La innovación suele vincularse a la tecnología o la competitividad empresarial, pero también puede tener su aplicación a nivel social. Por ejemplo, la búsqueda de acciones solidarias novedosas que puedan tener un impacto real y continuado sobre una comunidad. Este es el enfoque del programa Work4Progress del área Internacional de la Fundación La Caixa y de su director científico, Gorka Espiau, en un momento en el que la creatividad es más necesaria que nunca para compensar el interés a la baja de los países occidentales por la cooperación internacional.
-En un mundo cada vez más inestable y unilateral, ¿en qué posición queda para la cooperación?
-Mi impresión es que estamos en un momento de cambio profundo, impulsado por dos grandes fuerzas. Por un lado, el desmoronamiento de los consensos internacionales que habían regido las últimas décadas. Pero, al mismo tiempo, hay una crítica interna dentro del propio sistema de cooperación, una revisión de cómo se han hecho las cosas hasta el momento. Queremos avanzar hacia relaciones más equilibradas y horizontales, que se alejen de la lógica del “norte que rescata al sur”.
-¿Por qué la cooperación no ha sido capaz de reducir las desigualdades entre países después de décadas de ayudas?
-Una de las razones fundamentales es que la cooperación ha carecido de una mirada sistémica. Tradicionalmente se ha intervenido sobre aspectos muy concretos, como generar empleo en una zona, y se han medido solo los resultados inmediatos: cuántos empleos se han creado. Pero raramente se analiza de dónde sale ese empleo, qué dependencias genera o si contribuye realmente a un cambio estructural. Por eso insistimos en incorporar una visión sistémica y de complejidad, en vez de apostar por acciones aisladas que pueden ser efectivas a corto plazo, pero que no modifican las causas profundas de la desigualdad.
-Para ello, desde Work4Progress aplican la innovación social. ¿Qué significa exactamente?
-El movimiento global de innovación social parte de la idea de que la innovación no solo pertenece al ámbito empresarial o tecnológico, sino también al social. Se trata de generar nuevos productos, servicios o procesos que respondan a retos sociales emergentes. No solo se trata de aplicar las nuevas tecnologías, sino de cómo aprendemos del territorio, cómo ajustamos estrategias en contextos cambiantes y cómo sistematizamos ese aprendizaje. Es decir, no podemos seguir aplicando recetas fijas ni enfoques tradicionales, porque no están dando los resultados esperados.
-Trabajan en India, Mozambique, Perú y Colombia. ¿Cómo seleccionan los proyectos?
-Fruto de una reflexión interna, decidimos dejar de financiar proyectos aislados que se decidían desde aquí. En lugar de eso, pedimos a las organizaciones que formaran redes de colaboración y presentaran propuestas conjuntas. Además, no pedimos proyectos cerrados, sino metodologías: lo importante no es tanto qué se hace, sino cómo se hace. Así rompemos con la lógica tradicional en la que el financiador impone la agenda. Aquí aprendemos juntos con las entidades locales, experimentamos y compartimos riesgos. Nuestro foco está en la creación de empleo para mujeres y jóvenes, pero cada país desarrolla su propio modelo, que luego puedan escalarse y adaptarse.
-¿Algún proyecto destacado, entre los más de 200 que han impulsado?
-Los proyectos más consolidados son los modelos de soporte financiero. Hemos desarrollado sistemas de garantías que permiten a emprendedores y pequeñas empresas acceder al crédito. En Perú, por ejemplo, trabajamos con el gobierno en infraestructuras tecnológicas conectadas al aprendizaje local. En India hay proyectos de materiales sostenibles de bajo coste. En todos los casos, lo relevante no son los proyectos aislados, sino cómo se interconectan dentro de un mismo sistema. Y, sobre todo, dejar instaladas infraestructuras de innovación colaborativa, no tanto tecnológicas sino relacionales, que permitan a los territorios seguir generando soluciones por sí mismos.
-De todos modos, ¿la tecnología puede jugar también un papel clave?
-Ese es el gran reto, porque la inteligencia artificial puede transformar la manera en que trabajamos. Con la IA podemos mapear automáticamente a los actores de un territorio, entender sus conexiones sociales y simular los posibles impactos de distintas intervenciones antes de invertir. Si se usa bien y con garantías éticas, esto puede multiplicar la capacidad de análisis y acción. El problema es que en el sector aún hay miedo a abordar estos temas, pero alejarnos del debate solo nos deja atrás. Si logramos incorporar plenamente la IA, podremos dar un salto enorme en eficacia e impacto.
Un futuro de oportunidades
EL PERIÓDICO y Fundación La Caixa dan voz a los perfiles sociales, culturales y científicos que con su esfuerzo están creando una sociedad con más oportunidades para todos.
- Catalunya prepara cambios en la ESO: los alumnos de 4º podrán elegir entre Matemáticas académicas o prácticas
- Las multas por saltarse la prohibición de entrar en una área de caza son de 1.000 a 3.000 euros
- Joaquín Zarzoso: 'Nos pinchan las ruedas del coche y nos roban los perros, pero los cazadores somos claves para controlar el jabalí
- La vida en la calle 2 de Zona Franca, el mayor campamento de sintecho de Barcelona: 'Pensaba que estaría dos meses como mucho
- Las 'cosas raras' que el entorno de las niñas muertas en Jaén ve en el caso: de los 'mensajes bien escritos' a 'un árbol muy alto
- ¿Dónde y cuándo nevará en Catalunya? Cuidado en estas zonas
- Vivir en Can 70, la primera cooperativa sénior en Barcelona: 'No quiero ir a una residencia ni que me cuide mi hija
- El 80% de los alimentos en las máquinas expendedoras de hospitales y residencias serán saludables