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Lucha contra la brecha de género

Escarleth Figueroa, estudiante de FP: "Quiero ser profe de Mecánica para acompañar a otras chicas, que no se sientan solas"

Esta joven de 17 años llegó a Barcelona hace dos años y medio y una mala orientación hizo que perdiera un año

Su empeño y una cadena de apoyos posteriores la llevó a estudiar en "la mejor escuela de automoción de Barcelona"

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Escarleth en la Guineueta, donde estudió el FPI en Electromecánica.

Escarleth en la Guineueta, donde estudió el FPI en Electromecánica. / Ricard Cugat

Helena López

Helena López

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Escarleth Figueroa es un ejemplo claro de la importancia de la orientación y de lo peligroso que puede ser no recibirla o recibirla mal. Nacida y criada en Venezuela, su familia se trasladó a Catalunya hace dos años y medio, cuando ella tenía 15. "Quería sacarme la ESO, pero no me informaron bien y perdí un año", recuerda la joven, hoy estudiante del ciclo formativo de Grado Medio de Electromecánica de Motos en Molau, "la mejor escuela de automoción de Barcelona", señala agradecida a una larga lista de personas.

Pese a esa mala experiencia inicial -"me dijeron que mis estudios ya servían y no era así, y ese año que pierdes te desmotiva, y es peligroso cuando eres una persona que está pendiendo de un hilo, entre empezar a trabajar de camarero o que te den alas para poder estudiar", reflexiona-, sus ganas y una cadena de apoyos hicieron que no lo dejara.

Hay profes que son tu apoyo; siempre hay alguno que si ve a algún chaval que no está bien, se acerca y le pregunta cómo está, si tiene problemas…

"Como no quería perder más tiempo, fui a Barcelona Activa a preguntar por cursos y me apunté a uno de electromecánica de vehículos del SEPE, que hacían en el instituto La Guineueta; era con adultos per me daba igual, no quería estar sin hacer nada", apunta Escarleth, a quien siempre le ha gustado el mundo del motor. "Me lo saqué en tres meses y un profesor me ayudó mucho para pasar de ahí al PFI [estudios que forman parte de la Formación Profesional dirigidos a alumnado de entre 16 y 21 años que no ha finalizado la ESO] de Electromecánica; me convalidaron el curso del SEPE por el primer trimestre y pude incorporarme directamente al segundo", añade agradecida.

Escarleth en La Guineueta, donde estudió el PFI de Electromecánica.

Escarleth en La Guineueta, donde estudió el PFI de Electromecánica. / Ricard Cugat

"Hay profes que son tu apoyo; siempre hay alguno que está más motivado y que, si ve a algún chaval que no está bien, se acerca y le pregunta cómo está, si tiene problemas… Eso es vital, y en La Guineueta hay muchos profes así", relata orgullosa del instituto en el que inició sus estudios en Barcelona. "En todos los institutos debería haber psicólogos que no estuvieran en un despacho, sino que se acercaran al patio a buscar a los chicos que estén pasando por un mal momento", añade.

"Tenía claro que quería estudiar eso"

Mientras cursaba el PFI tuvo su primer contacto con la Fundació Èxit. "Vinieron al PFI y nos llevaron a visitar Galfer, una empresa de frenos, y AndreaniMHS, una de suspensiones, y me encantó. Tenía claro que quería estudiar eso”, cuenta. También les hablaron de unas becas de la misma fundación, a las que se apuntó, aunque al principio no confiaba mucho en ganarla. Pero lo hizo.

Escarleth en La Guineueta, donde estudió el PFI de Electromecánica.

Escarleth en La Guineueta, donde estudió el PFI de Electromecánica. / Ricard Cugat

"Me llamó el profe en verano para decirme que me la habían dado, y no me lo creía. Es una beca de Motul que me cubre todos los gastos de los estudios en Molau", explica. "He pasado de los coches a las motos, pero me gusta igual", prosigue.

Cuando termine el grado medio, le gustaría estudiar el superior y trabajar como profesora de Mecánica. "Siendo chica y estudiando estas cosas, a veces te hacen sentir un poco fuera de lugar; tener una profesora que te apoye, que haya pasado por lo mismo, sería muy guay; me haría ilusión ser profesora de mecánica para acompañar a otras chicas", se sincera.

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