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Cambio climático

Los colores otoñales llegan hasta cuatro días más tarde cada década en Catalunya

Las emisiones derivadas de la quema de combustibles fósiles repuntan un 1,1% en 2025 y redoblan la presión de los planes climáticos globales

Hayedo de Gresolet, en el Cadí.

Hayedo de Gresolet, en el Cadí. / MANEL CASCANTE

Guillem Costa

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Barcelona
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Pese a que el inicio del otoño meteorológico no ha cambiado, los síntomas naturales del cambio de estación se han desajustado en la última década. Los tonos amarillos y rojizos de las hojas de varios árboles y su posterior caída, de media, se está retrasando entre dos y cuatro días cada 10 años en Cataluya, según datos recogidos por el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat). El análisis realizado pone el foco sobre este desplazamiento sutil, casi imperceptible, pero que, a escala climática, marca una tendencia llamativa: el otoño se acorta.

La evolución se ha podido constatar a partir del trabajo de la Red Fenológica de Catalunya (Fenocat), una comunidad formada por 80 observadores que, desde hace más de 10 años, registran información sobre flora y fauna: floraciones, maduración de frutos, caída de hojas, migraciones o el periodo de vuelo de las mariposas. Entre todas las observaciones, destacan las referentes al haya, puesto que esta especie es muy sensible a las variaciones de temperatura y humedad.

"Muchos observadores voluntarios nos envían datos meteorológicos, pero también monitorizan árboles y especies vegetales: cuándo florecen, cuándo maduran los frutos, cuándo caen las hojas y cuándo cambian de color", explica Jordi Cunillera, jefe del equipo de cambio climático del Meteocat, a este diario. Esta mirada constante permite observar alteraciones que, a simple vista, solo se percibirían con el paso de muchos años.

Un hayedo del Cadí, en pleno otoño.

Un hayedo del Cadí, en pleno otoño. / MANEL CASCANTE

Los datos de zonas como la Bagà y Castellterçol muestran retrasos que rondan los 3 o 4 días por década, aunque con variaciones entre años. Cunillera advierte de que el fenómeno no siempre es lineal y avisa de que lo que ahora son tan solo 2, 3 o cuatro días, pueden ser casi dos semanas dentro de 30 años: "En 10 años puedes acumular cuatro días de retraso, pero en un futuro, la caída de las hojas tal vez se retrasará más de una semana".

Más estrés

Según Cunillera, el aumento sostenido de las temperaturas está modificando de forma profunda el calendario biológico de los árboles. "El hecho de que especies como el haya tarden más en adquirir estas tonalidades típicas del otoño tiene consecuencias", alerta. "Si combinas este retraso con una floración cada vez más adelantada, porque la primavera también se acorta, significa que el periodo en el que el árbol 'hiberna' o permanece completamente inactivo es cada vez menor", resume. Y esto supone "más estrés" y "menos capacidad de resiliencia" ante sequías, plagas y olas de calor.

Esta reacción al cambio climático no es exclusiva del haya, muy espectacular cuando cambia de color porque suele formar grandes hayedos imponentes. Cunillera recuerda un estudio previo realizado en Tivissa basado en las anotaciones de un agricultor especializado en frutales: "Él ya veía cómo todo se adelantaba desde los años setenta hasta los dos mil".

Los datos aportados por el Meteocat dibujan un nuevo escenario, a la espera de comprobar si en las próximas décadas este cambio se intensifica. De momento, el follaje naranja y rojizo de estas semanas llega entre estos 2 y 4 días tarde para los árboles de hoja caduca. Y esto, concluyen los expertos, en el lenguaje de los bosques es una advertencia preocupante.

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