Movilidad
Vigo y Pontevedra, incomunicadas por tren entre las 11.00 y las 13.00 horas
La mitad de frecuencias entre ambas ciudades tiene más de 45 minutos de espera entre sí
La ausencia de un servicio de Cercanías impide su uso como alternativa a la AP-9

Pasajeros en la estación de Guixar, en Vigo / Marta G. Brea
Entre la previsible subida de los peajes de la AP-9 hasta superar los 5 euros por viaje entre Vigo y Pontevedra y el fin de los bonos gratuitos en el tren, toca tirar de calculadora y horarios para desplazarse entre las dos mayores ciudades de la provincia. Y aunque el Eje Atlántico sea la línea de Media Distancia más utilizada de toda España, la ausencia de un servicio cadenciado o de Cercanías hace que no pueda ser una alternativa útil.
Actualmente hay alrededor de una veintena de frecuencias por sentido entre ambas urbes, con picos de 44 los días laborables. Sin embargo, en más de la mitad de ellas (24) hay que aguardar al menos 45 minutos hasta que llegue el siguiente convoy, una cifra muy lejos de lo deseable para un área metropolitana que roza los 600.000 habitantes.
Así, en la franja matinal hay dos auténticas lagunas para viajar desde Vigo entre las 8.14 y las 9.46 horas y, especialmente, entre las 10.49 y las 13.02 horas.
Así, un estudiante de la Universidad de Vigo que tenga clase en el campus pontevedrés después del mediodía deberá despertarse sobre las ocho de la mañana para llegar a tiempo. Como alternativas, el transporte por carretera o incluso un paseo en bicicleta, que permitiría ir y volver en menos tiempo.
Precios
Los precios por un solo billete oscilan entre los 3,30 euros de los regionales de Guixar (30 minutos de viaje), los 3,80 de los MD de Urzáiz (entre 12 y 15 minutos) o las tarifas «a mercado» del AVE y Avlo. A diferencia de otros corredores como el AvA Coruña-Santiago-Ourense, Renfe no ofrece billetes sinergiados en los trenes a Madrid para estos trayectos intermedios, por lo que el precio se dispara entre los 9 y 11 euros para este viaje en Alta Velocidad de apenas un cuarto de hora.
El parón nocturno de la línea oscila entre las siete horas y cuarto y las ocho horas en función del sentido de circulación, aunque con desigualdades entre ellos. Por ejemplo, la última partida desde Urzáiz es a las 21.50 horas, mientras que a partir de esa hora hay hasta cuatro llegadas procedentes desde Pontevedra. Como ejemplo: en los meses de junio y julio las cuatro primeras frecuencias desde Vigo salen todavía de noche, mientras que la última llega a su destino todavía de día.
La coordinación, esa gran desconocida
La existencia de cuatro servicios diferentes con tres destinos posibles —Madrid, Santiago de Compostela y A Coruña— hace que se produzcan solapamientos. Por ejemplo, en la ciudad del Lérez hacen su entrada tres convoyes entre las 17.36 y las 17.49 horas, como un oasis entre los 52 y 40 minutos que hay antes y después sin ningún otro.
En sentido sur la parrilla está mejor repartida, con un tiempo promedio de 44 minutos, y solo una coincidencia a primera hora de la tarde. Sin embargo, llama la atención la espera para llegar de más de una hora a las 10.27 horas tras el tercer servicio del día o de 93 minutos entre las 19.58 y las 22.03 horas.
Estas pausas podrían paliarse con las «lanzaderas» que operaban en la línea hasta 2020 y que, como otras 42 frecuencias semanales hacia la línea del Miño, no han vuelto. De hecho, en la última adenda del contrato entre Renfe y el Ministerio de Transportes se fulminaron de forma drástica y sin notificación alguna.
Estos servicios con la serie 594 partían de la estación de Guixar a las 7.25, 12.15 y 17.30 horas, llegando a la de Pontevedra en poco más de 30 minutos. Los regresos salían a las 8.05, 13.50 y 18.40 horas con un tiempo de viaje exacto de media hora. De esta manera permitía los desplazamientos laborales, académicos o incluso de ocio a primera ahora de la mañana, mediodía y al término de la jornada. A su vez, daba servicio a las estaciones intermedias de Redondela y Arcade y «oxigenaba» el saturadísimo Eje Atlántico, donde la ocupación por cada plaza ofertada rozó el 160% durante el pasado año.
Esta situación debería solucionarse con la creación del núcleo de Cercanías prometido en el pacto de investidura suscrito entre BNG y PSOE hace ahora dos años. El Ministerio tiene previsto anunciar a finales de este año los resultados del estudio preliminar para su puesta en servicio, poniendo fin a un agravio histórico: el del mayor área metropolitana peninsular sin este tipo de servicio. El mismo está presente en otras menores como Donosti, Santander o Vitoria, esta última desde este mismo año.
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