Sector de las curas
Solo seis de cada diez cuidadoras están contratadas
El sector de las curas continúa marcado por la precariedad y la feminización, además del incremento de trabajadores extranjeros

Una cuidadora acompaña a una mujer mayor en una imagen de archivo. / Efe
Las curas se han convertido en uno de los pilares esenciales para el bienestar de la sociedad, pero también en uno de los sectores más precarizados e invisibles. Los últimos datos del Observatori del Treball i Model Productiu recogidos por Suara Cooperativa constatan que poco más de la mitad de las cuidadoras tienen contrato y están dadas de alta en la Seguridad Social, concretamente un 60%.
En cambio, el 40% restante que trabajan en este ámbito lo hacen sin protección laboral ni reconocimiento profesional.
En Catalunya hay unas 96.000 personas trabajando en el cuidado de personas y el hogar —un 2,5% del total de la ocupación—, mientras que en las comarcas de Girona la cifra ronda las 10.000. Además, se trata de un sector fuertemente feminizado (el 91,9% de las trabajadoras son mujeres) y con una alta presencia de personas extranjeras no comunitarias (62,1%), hecho que lo convierte en un colectivo especialmente vulnerable.
Desde Suara Cooperativa, que cuenta con más de 5.800 profesionales en todo el territorio —1.700 de las cuales socias—, se defiende un modelo profesional y participativo para dignificar los cuidados y dar estabilidad al sector. La entidad apuesta por la formación continuada, con más de 63.000 horas realizadas este año, y por la participación directa de las trabajadoras en la toma de decisiones, gracias al modelo cooperativo de propiedad compartida.
«Cuando las trabajadoras tienen voz y condiciones dignas, el cuidado es más estable, más humano y más profesionalizado», subrayan desde la cooperativa. En palabras de Celia Virto, trabajadora y socia de Suara: «Somos necesarias pero silenciosas. Nuestro trabajo va mucho más allá de la higiene o las comidas; hacemos un acompañamiento emocional que a menudo pasa desapercibido».
Reconocer el valor social y económico
La cooperativa también pone el acento en la necesidad de reconocer el valor social y económico de los cuidados, especialmente en un momento en que las listas de espera para la dependencia continúan creciendo. Catalunya es una de las comunidades con más personas esperando recibir ayudas o servicios, con más de 81.000 casos pendientes, y se prevé que el sector necesitará 26.000 profesionales adicionales antes de 2035 para evitar el colapso del sistema.
Desde Suara defienden que la solución pasa por profesionalizar y dignificar el trabajo de cuidar: ofrecer estabilidad, reconocimiento y participación a las cuidadoras es, a la vez, garantizar una mejor atención a las personas que de ellas dependen.
Además, expertos y entidades del sector alertan de que la situación no solo afecta a las cuidadoras y las familias, sino también la sostenibilidad del sistema de dependencia a largo plazo.
Las dificultades de la atención domiciliaria también se reflejan en los servicios que reciben las personas dependientes. En domicilios con una mujer sola mayor de 65 años, el 47% de las necesidades de servicios de ayuda no están cubiertas, mientras que en los domicilios con un hombre mayor es del 42%, tal como se refleja en la última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística, con datos correspondientes al año pasado.
Esta situación está muy influenciada por el nivel de renta: los domicilios con ingresos bajos sin servicios de cuidados suficientes doblan a los domicilios con más ingresos (41,3% frente al 24,2%). De hecho, el 40% señala que no puede permitirse estos servicios, mientras que otros motivos, como el rechazo de la persona dependiente a ser atendida por alguien externo a la familia, caen al 6%. Además, casi un 20% de las familias que sí disponen de ayuda domiciliaria paga estos servicios con «dificultad o mucha dificultad», aunque este porcentaje ha bajado 18 puntos desde 2016.
Peso de los familiares
Finalmente, cabe tener presente que en la mayoría de casos los cuidados de personas dependientes suelen ir a cargo de los mismos familiares y en concreto, por mujeres de la familia, lo que se llama generalmente cuidadoras no profesionales.
Un estudio de la Cambra de Comerç y Suara Cooperativa cifra en 10.105 millones de euros, equivalentes al 4,1% del PIB catalán, el valor económico del trabajo no profesional que hacen las familias para atender a personas mayores. Muchas de estas cuidadoras son mujeres que asumen la responsabilidad de cuidar a parientes e hijos a la vez, en la situación conocida como la «generación sándwich».
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