Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Informe de Unicef, Red.es y la Universidad de Santiago

Uno de cada diez menores se considera adicto al móvil y, pese al veto en la escuela, el 44% lo lleva y uno de cada tres lo mira en clase

La tecnología sobrepasa a las familias: "La culpa fue nuestra, nos hacía gracia ver a nuestros hijos manejar las pantallas y no lo supimos controlar"

El Gobierno regulará el 'sharenting': adiós a la sobreexposición de tus hijos en redes sociales, una forma de "negligencia, maltrato y abuso"

Beatriz Izquierdo, especialista en Criminología: "Nunca pondría una foto de mi hijo en mi perfil de WhatsApp"

Una menor utiliza su móvil antes de entrar en el instituto.

Una menor utiliza su móvil antes de entrar en el instituto. / Ferran Nadeu

Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Las madres y los padres admiten sentirse “sobrepasados” por la tecnología que usan sus hijos. Unos malos hábitos que han hecho que uno de cada diez menores se consideren adictos a las pantallas y que uno de cada siete manifiesten síntomas de depresión. “La culpa fue nuestra. Cuando empezaron a andar con los móviles y con las tablets, nos hacía gracia ver cómo controlaban las pantallas y pensábamos que eran inteligentes. Ahora todo esto nos ha explotado, no supimos controlarlo”. Así lo admite un progenitor incluido en el ambicioso informe ‘Infancia, adolescencia y bienestar digital’, presentado este martes en Madrid y elaborado por Red.es, Unicef, la Universidad de Santiago de Compostela y el colegio de Ingenieros informáticos.

El 41% de los chavales y chavalas encuestados admite dormir con el móvil todos o casi todos los días y el 15% de ellos son de primaria

Los profesores, por su parte, detectan una sobreprotección parental generalizada, pero un escaso control parental en el entorno digital y falta de acompañamiento. Además, no confían en la autorregulación que pueden hacer los adolescentes, etapa especialmente vulnerable. A modo de autocrítica, los docentes coinciden en que la escuela llega tarde. Cierto que la competencia digital está entre sus mandatos, pero se lamentan del enorme vacío que hay en la ética relacional y las competencias humanas dentro y fuera del entorno digital.

Mientras, los niños y los jóvenes (en el informe han sido encuestados hasta 93.000 menores desde los 11 años hasta los 18) destacan la necesidad de tener límites en el uso de la tecnología, tanto en el centro educativo como en casa. Y plantean, incluso, la conveniencia de cierta desconexión digital. Eso sí, son conscientes de que se saltan las normas.

Mirar el móvil en clase

A pesar del reciente impulso del movimiento Adolescencia sin móviles y la legión de expertos en salud digital que recomiendan un uso controlado y regulado de la tecnología durante la infancia y la adolescencia, la realidad es que los niños y los jóvenes reciben su primer smartphone entre los 9 y los 12 años. La mayoría de las familias se lo regalan cuando cumplen 10 años. Es, según admiten, el típico obsequio de comunión (en el caso de las familias religiosas).

El curso 2025-26 comenzó con un veto firme y generalizado al móvil en colegios e institutos en todas las normativas autonómicas. Sin embargo, la presencia del dispositivo sigue siendo el día a día en las aulas: el 44% de los alumnos de entre 11 años (5º y 6º de primaria) y 18 años (último curso de bachillerato o FP) siguen llevando su smartphone al centro educativo a diario, porcentaje que asciende al 53,6% entre los alumnos de la ESO (en 2012, la cifra era ligeramente superior, 59%).

En clase y en la cama

De todos los chavales que lo llevan, casi 1 de cada 3 (30%) admite que suele mirarlo durante las clases, y no para asuntos académicos precisamente, algo absolutamente prohibido en la mayoría de las normativas autonómicas, que exigen ausencia total de teléfonos en las aulas de primaria mientras que en secundaria, los aparatos tienen que quedar guardados en espacios habilitados por el instituto o en la mochila de cada estudiante y siempre apagado.

El 78% del alumnado de 5º y 6º de primaria está ya registrado en alguna red social y el 43% lo está en 3 o más

El informe deja claro que el mal uso de los dispositivos también se extiende a casa dado que el 41% de los encuestados admite dormir con el móvil todos o casi todos los días (15% de ellos son de primaria). Este dato ha bajado respecto al estudio anterior, de 2021, cuando el 58% admitía dormir con el teléfono.

“Ahora los niños de 3º o 4º de primaria tienen Instagram y el resto de redes sociales. Al final, lo vamos viendo normal. No sé si lo estamos ya generalizando tanto que llegará un momento en el que a un bebé que acaba de nacer le darán un móvil”, admite uno de los chavales que ha participado en el ambicioso estudio.

Redes sociales

A pesar de que más de la mitad de los encuestados admite la necesidad de gozar de tiempos de desconexión digital, el uso de las redes está presente ya en edades tempranas. El 78,3% del alumnado de 5º y 6º de primaria (entre 10 y 11 años) está ya registrado en alguna red social y el 43,6% en 3 o más. Para dar este paso, en teoría, es necesario tener 14 años, un aspecto que será regulado en la próxima ley de protección digital a los menores, que subirá a 16 la edad mínima para registrarse en una red social.

Respecto al uso que le dan, casi el 9% de los chavales de 11 a 18 años dedican más de 5 horas diarias durante la semana lectiva a las redes sociales, porcentaje que se dispara al 20% durante el fin de semana.

Casi el 80% sigue a algún influencer (instagramer, youtuber, streamer, gamer) y el 21% está convencido de que se podrá convertir en uno de ellos

El mundo digital está absolutamente presente en la vida de niños y jóvenes y representa un potente modelo aspiracional para las nuevas generaciones. Casi el 80% sigue a algún influencer (instagramer, youtuber, streamer, gamer) y el 21% está convencido de que se podrá convertir en uno de ellos. De hecho, casi el 8% está ya dedicando un tiempo a convertirse en influencer. “Ahora hay mucha gente que está invirtiendo en bitcoins. En un futuro, a lo mejor, una criptomoneda de esas puede llegar a costar muchísimo”, admite otro chaval encuestado.

Los niveles de 'sexting' pasivo (recibir fotos o vídeos sexuales) y 'sexting' activo (enviarlas) se sitúan en el 15% y el 6% respectivamente

Contenidos sexuales

El 25% ha recibido mensajes con contenido erótico o sexual y el 11% lo ha enviado. Los niveles de 'sexting' pasivo (recibir fotos o vídeos sexuales) y 'sexting activo' (enviarlas) se sitúan en el 15% y el 6% respectivamente. No hay grandes diferencias entre chicos y chicas, pero ellas reciben el doble de presiones. La buena noticia es que los niveles de 'sexting' han bajado unos cuantos puntos porcentuales desde 2021. “Se está tomando conciencia del problema. Al menos, en lo que ha seguridad se refiere”, subraya el informe.

Más de la mitad de los encuestados (58%) suele hablar con personas desconocidas a través de la red y el 14% llegó a quedar en presencial tras ese contacto online

Además del 'sexting' (que puede ser consentido o no consentido), el otro gran problema del mal uso de las redes sociales es el 'grooming' (cuando un adulto desconocido contacta con el joven haciéndose pasar por un chaval de su misma edad). Más de la mitad de los encuestados (58%) suele hablar con personas desconocidas a través de la red y el 14% llegó a quedar en presencial tras ese contacto virtual. Casi el 8% ha recibido alguna proposición sexual por parte de un adulto a través de internet, especialmente las chicas (9,4% frente a 6%).

El consumo de pornografía se inicia a los 11,5 años y en uno de cada tres casos (36,7%) es de manera fortuita

El informe también refleja que el consumo de pornografía se inicia a edades muy tempranas: los 11,5 años y en uno de cada tres casos (36,7%) de manera fortuita. A siete de cada diez le ha resultado 'bastante' o 'muy fácil' acceder a este tipo de contenidos. El 29,6% del alumnado dice haber visto pornografía en alguna ocasión: el 7,2 % del de primaria, el 33,2 % de la ESO, el 55,7% de Bachillerato y el 62,9 % de FP. Casi la mitad de los chicos consume pornografía para masturbarse. En el caso de las chicas, la principal motivación es la curiosidad.

"Genera una imagen falsa o distorsionada de lo que es realmente el sexo y les lleva a presionar a otras personas para realizar en las prácticas sexuales e incluso casi el 40 % a utilizar la violencia en las relaciones sexuales", ha lamentado el coordinador del estudio.

Además, el 69,9 % del alumnado no habla nunca o casi nunca en su casa sobre sexualidad, aunque más de la mitad dice haber recibido durante el pasado curso algún tipo de actividad relacionada con la educación afectivo-sexual en su centro educativo.

Suscríbete para seguir leyendo