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Investigación del CSIC

La exposición a temperaturas elevadas puede modificar el ADN de los peces

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La exposición a temperaturas elevadas puede modificar el ADN de los peces

La exposición a temperaturas elevadas puede modificar el ADN de los peces

Efe

Barcelona
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Investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) han descubierto que la exposición a temperaturas elevadas durante el desarrollo puede dejar una “huella” biológica y modificar el ADN en los peces, alterando su capacidad de adaptación a los cambios. Son la conclusiones de un estudio publicado en la revista 'Epigenetics & Chromatin', que aporta nuevas evidencias de cómo el cambio climático puede influir en la biología de las especies marinas.

Según ha informado el ICM-CSIC este martes, los investigadores han demostrado que la temperatura puede modificar la metilación del ADN, que son marcas epigenéticas, es decir, procesos biológicos que regulan la actividad de los genes sin alterar su secuencia. De acuerdo con el estudio, una pequeña parte de estos cambios puede pasar de una generación a la siguiente.

Para la elaboración del estudio, los expertos trabajaron con ejemplares de róbalo europeo (Dicentrarchus labrax), una especie clave en la acuicultura y especialmente sensible a los cambios de temperatura.

En unos experimentos que se llevaron a cabo en las instalaciones del IFREMER, en Palavas-les-Flots (Francia), se aplicaron cuatro tratamientos: temperatura control tanto en padres como en hijos, solo en la descendencia, solo en los padres y una temperatura más elevada de lo habitual en ambas generaciones. Con esta metodología, los investigadores permitieron distinguir los efectos directos del calor de los efectos heredados. Posteriormente, en el ICM-CSIC, mediante técnicas de análisis epigenómico de alta resolución, se rastrearon cientos de miles de puntos de metilación del ADN.

Patrón compensatorio

Los resultados muestran que aproximadamente un 5% de las marcas epigenéticas inducidas por la temperatura y presentes en los espermatozoides de los padres se transmiten a la descendencia, incluso cuando esta no ha estado expuesta al calor. Sin embargo, en muchos casos los efectos de la temperatura observados en padres e hijos se anulan mutuamente, generando un patrón compensatorio.

Así, los peces expuestos a altas temperaturas durante dos generaciones consecutivas muestran perfiles epigenéticos y características similares a los individuos nunca expuestos.

Este fenómeno, llamado efecto amortiguador epigenético, indica que el epigenoma puede actuar como un mecanismo de compensación, que puede resultar beneficiosa o perjudicial ante cambios ambientales repentinos.