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Alta siniestralidad viaria

Los transportistas reclaman el tercer carril en la AP-7 en Tarragona para evitar accidentes: "Tenemos carreteras del siglo pasado"

La patronal pide aumentar las salidas de la autopista y convertir las antiguas carreteras nacionales en autovías

Reabierto el tráfico en la AP-7 tras un accidente mortal con tres camiones en L'Aldea (Tarragona)

Catalunya trabaja en un nuevo sistema de avisos por accidentes e inundaciones en la AP7

Un camión cisterna accidentado este pasado sábado en la AP-7 en l'Ametlla de Mar (Tarragona).

Un camión cisterna accidentado este pasado sábado en la AP-7 en l'Ametlla de Mar (Tarragona). / Bombers de la Generalitat /ACN

Jan Magarolas

Jan Magarolas

Tarragona
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Los dos accidentes ocurridos el sábado y este martes en la autopista AP-7 a su paso por las comarcas del sur de Tarragona han tenido como denominador común que en ambos casos ha habido camiones implicados, cuatro en total, y que las retenciones han tardado muchas horas en resolverse. La siniestralidad de la vía más importante de comunicación viaria de Catalunya, que atraviesa tres provincias, ha ido a más en los últimos años. Los camiones y vehículos de transporte están implicados en el 40% de los accidentes con víctimas en esta vía.

El sector del transporte de mercancías, que rechaza la "criminalización" que dice sufrir, reclaman medidas urgentes en la AP-7 para reducir la siniestralidad y mejorar la seguridad viaria. Ponen el foco en el tramo sur de la AP-7, entre Amposta y Tarragona, donde hay dos carriles de circulación en lugar de tres. Estos dos últimos siniestros se han producido entre L'Ametlla de Mar y L'Ampolla el del sábado y a la altura de L'Aldea el de este martes; ambos con dos carriles. "Necesitamos un tercer carril y más salidas para mejorar la movilidad y las alternativas en caso de accidente y de retenciones; en definitiva, necesitamos una autopista del siglo XXI", reclama el presidente de la Federación de Autotransporte de la Provincia de Tarragona (FEAT), el empresario Joaquim Riudeubas, en declaraciones a EL PERIÓDICO.

El tramo "más complicado" es el situado entre Amposta y Tarragona, con solo dos carriles por sentido y por el que pasan 10.000 camiones cada día

Ratifica que el punto de las Terres de l'Ebre y el Camp de Tarragona, entre Ulldecona, L'Aldea y l'Ampolla, por el sur, y Vila-seca y Tarragona, por el norte, es el tramo "más complicado de todos" porque concentra unos 10.000 camiones diarios en dos carriles por sentido.

"Estamos muy preocupados, nosotros no tenemos salidas y la carretera es la que es", apunta antes de señalar que "la AP-7 es la versión viaria del Corredor Mediterráneo" y recuerda que por ella están obligados a pasar todos los camiones que tienen como origen o destino Algeciras o Europa, y todos los puertos y ciudades que hay en medio.

"Tenemos unas carreteras del siglo pasado; el parque automovilístico ha crecido mucho pero las carreteras siguen igual"

José Luis Aymat

— Director de la FEAT

El sector no ve clara la iniciativa del Servei Català de Trànsit de activar una aplicación de avisos para los conductores de la AP-7. La patronal de los transportistas desconfía de esta solución y reclama más inversiones en las carreteras.

El director de la FEAT, José Luis Aymat, lamenta que Catalunya sea "la única región del Estado que no ha convertido las antiguas carreteras nacionales en autovías" y advierte de que la aparición de las rotondas y el crecimiento urbanístico dificulta la circulación de los camiones. "Tenemos unas carreteras del siglo pasado, cuando había unas necesidades; ahora el parque automovilístico ha cambiado y ha crecido mucho pero las carreteras siguen igual", critica Aymat de un entorno, el arco catalán, que "históricamente ha tenido más tráfico por la proximidad con el resto de Europa".

Pérdidas para el sector

Los transportistas aseguran que son los primeros interesados en reducir los accidentes en la AP-7. "Nosotros somos los primeros afectados y los más interesados en una mejor circulación, apuntan desde la patronal. Subrayan que cada accidente de tráfico en los que se ven atrapados cientos de camiones les supone romper la cadena de producción, retrasos en los envíos, alargar jornadas de trabajo y pérdidas económicas. "La siniestralidad afecta directamente a la cadena logística de envíos, queda todo paralizado a la espera de la llegada de las mercancías", explica Marc Prats, de Transports Prats, que opera en el Camp de Tarragona.

Es el caso de Cándido 2000 SL, la empresa de Joaquim Riudeubras, que se ha visto afectada por el accidente de este martes en L'Aldea, lo que ha retrasado más de dos horas la entrega de la mercancía y ha obligado al conductor del camión a dar un rodeo de más de 20 kilómetros.

La seguridad de los chóferes aparece como el principal reto para las empresas, que indican que tienen estrictos protocolos para reducir al máximo los accidentes con vehículos de gran tonelaje. Otro de los problemas a los que se enfrenta el sector es el relevo generacional de las plantillas, con "importantes dificultades" a la hora de encontrar y contratar conductores. "No hay oferta de chóferes jóvenes", asegura Prats.

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