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Plan de gestión forestal

Las desalinizadoras catalanas invertirán en el valle del río Muga para compensar emisiones y disponer de más agua

La compañía pública ATL compra créditos climáticos que comportarán talas puntuales de árboles para generar agua azul

CONTEXTO | ¿Qué es un crédito climático?

Uno de los hábitats del valle del Muga.

Uno de los hábitats del valle del Muga. / Pioneers of our time

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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La empresa pública encargada de gestionar las desalinizadoras catalanas, ATL (el ente de agua Ter Llobregat), ampliará su estrategia de compensación de emisiones con una nueva inversión en el valle del río Muga (Alt Empordà), una de las regiones que más sufrió la última sequía. Tras el proyecto pionero en el valle de Lord (Solsonès), el ente destinará ahora fondos a un segundo plan de gestión forestal que combina la generación de "agua azul", la captura de carbono y la mejora de la biodiversidad.

La iniciativa forma parte del programa PROMACC (Proyectos de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático) y tiene como objetivo impulsar la resiliencia de la zona ante la falta de lluvias y los incendios forestales. "La idea es demostrar que las inversiones en el medio ambiente pueden tener un impacto directo en el territorio más cercano", explica a EL PERIÓDICO Jordi Sargatal, secretario de Transició Energètica de la Generalitat.

La compañía pública ATL es el segundo consumidor eléctrico de Catalunya (después de Renfe). Este gasto, que conlleva emisiones de gases de efecto invernadero –las plantas de desalinización todavía están lejos de abastecerse únicamente con energías renovables–, aumentará en los próximos años cuando estén construidas las tres futuras estaciones que el Govern tiene previsto sacar adelante.

Una figura que simula un buitre negro para atraer a esta especie hacia los nidos.

Una figura que simula un buitre negro para atraer a esta especie hacia los nidos. / MARIA GARCÍA / ACN

En primer lugar, en 2030 deberían estar listas la del Tordera (en Blanes) y la del Foix (entre Cubelles y Cunit). Más adelante, se prevé instalar una tercera desalinizadora en Roses, para dar más capacidad precisamente a la cuenca del Muga. Tanto el escenario actual como esta hoja de ruta futura obligan a la empresa a invertir en créditos climáticos para contrarrestar sus emisiones de CO2.

Talas estratégicas

Los planes para mejorar el estado ecológico del valle del Muga están liderados por el CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) y la plataforma local Pioneers of Our Time, fundada por el empresario holandés Stef Van Dongen, bajo el paraguas del programa Custforest. El reto que se ha propuesto la fundación es potenciar la parte alta del valle. "Uno de los proyectos en marcha está centrado en generar agua azul, es decir, realizar gestión forestal y eliminar algunos árboles para que se infiltre más agua en el subsuelo", explica Sargatal.

Las talas puntuales pueden aumentar en un 25% el agua que llega a ríos y acuíferos

Con estas talas puntuales, algunos científicos consideran que se puede aumentar hasta 25% el volumen de agua que llega a ríos y acuíferos reduciendo la evapotranspiración de los árboles. En este caso, el agua termina en el embalse Darnius Boadella, uno de los que más se secó durante la época de escasez vivida recientemente.

En concreto, se han seleccionado 57,8 hectáreas distribuidas en seis fincas privadas de los municipios de Albanyà, Cabanelles y Sant Llorenç de la Muga, donde se llevarán a cabo intervenciones de regeneración del paisaje. Cada finca contará con un plan específico que incluirá talas estratégicas de masa forestal y la preservación de elementos clave para la fauna y flora autóctonas.

Aves carroñeras

Sargatal, que ha trabajado más de tres décadas en el Alt Empordà, destaca cómo Van Dongen se empezó a interesar por la naturaleza de la zona. "Me acuerdo de que estaba en una asamblea en el cámping de Albanyà", rememora. "El tema era bastante monótono y decidí salir al exterior cuando me sorprendió el vuelo de varios buitres", añade. "¿Cómo podemos hacerlo para que siempre haya buitres?", se preguntaron los responsables del cámping.

A partir de aquí, el neerlandés afincado en la zona decidió financiar un punto de alimentación para aves carroñeras y empezó a restaurar masías cercanas para impulsar la "economía verde" en el alto Muga. "En paralelo, muchas otras entidades han lanzado medidas de recuperación ecológica en este territorio", precisa Sargatal. La Xarxa per a la Conservació de la Natura y Custforest, por ejemplo, han instalado nidos artificiales en los árboles para atraer al buitre negro (Aegypius monachus), un tipo de buitre en peligro de extinción y aún escaso en Catalunya.

Desde ahora, estos planes multifactoriales están incluidos en los mecanismos de financiación climática y todo tipo de empresas catalanas podrán seguir los pasos de ATL e invertir en la conservación de la biodiversidad y la mejora de los hábitats locales para que estén más adaptados al cambio climático.

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