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Celiaquía

Una panadera, obligada a traspasar el negocio al descubrir que es celíaca tras más de 20 años de oficio

Alba Codina, panadera de un obrador de leña y tradicional de l'Estany, fue diagnosticada de la enfermedad tras ocho meses de visitas y pruebas médicas

Pan de panadería

Pan de panadería / Pixabay

Lola Gutiérrez

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En un pequeño pueblo del Moianès de unos 400 habitantes, l'Estany, un matrimonio regenta una panadería con horno de leña y obrador tradicional que, con su pan y sus cocas, atrae a vecinos de toda la comarca. Se trata de Cal Xaconet, que regentan Alba Codina y su marido desde hace 21 años y que ahora se ven obligados a traspasar debido a que ella, sorprendentemente, ha sido diagnosticada de celiaquía tras media vida en la panadería.

"No me lo podía creer, me negaba a pensar que era por esto", ha explicado en 'El Suplement' de Catalunya Ràdio. Codina cuenta que desde pequeña ha tenido dolores de barriga, pero que ha sido desde hace unos ocho meses que ha empeorado mucho y que empezó a ser "insoportable".

"Tenía mucho dolor de estómago, estaba muy hinchada con cualquier alimento y muy cansada, más de lo normal. Dormía mucho, podía hacer una siesta de dos horas y luego acostarme perfectamente, pero no sabía lo que me estaba pasando", relata. "Dolor de huesos y brazos, dolor de cabeza, me salían muchos granos... me iba encontrando todo el cuerpo mal, pero no sabía qué me estaba pasando".

Ocho meses de médicos

Tras muchas visitas a médicos y a urgencias, su marido se imaginó que era celíaca. Lo descubrió escuchando un pódcast en el que hablaban de la enfermedad y ella, "tenía todos los síntomas". Tras una gastroscopia y una biopsia le confirmaron que lo era. "Me han retirado el gluten y la lactosa. Desde que hago la dieta me encuentro mucho mejor, pero dentro de la panadería me sigo encontrando mal".

En Catalunya Ràdio, la especialista en aparato digestivo y enfermedad celíaca del Hospital de Bellvitge Gemma Ibáñez asegura que es posible desarrollar la enfermedad más tarde. "De repente y a cualquier edad, la persona portadora del componente genético puede desarrollar la enfermedad".

Trabajar con mascarilla y guantes no es suficiente, y explica, que su marido esté todo el día en contacto con pan tampoco es bueno para ella. Es por ello que "la única opción viable es traspasar el negocio y buscar otro trabajo".

Tampoco era opción convertir el negocio en una panadería sin gluten. "No es una opción en el pueblo. Es difícil porque viene mucha gente al ser un horno de leña y tradicional". Eso sí, al ser un horno de leña les gustaría que se lo quedara alguien que sepa como funciona, dispuestos a acompañar en un inicio a los nuevos propietarios de esta tradicional panadería de l'Estany.