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Salud

Los betabloqueantes dejarán de prescribirse tras un infarto sin secuelas: una revisión de estudios confirma que no aportan beneficios

La nueva evidencia es tan sólida que cambiará la práctica clínica, según los cardiólogos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares

¿Qué hay de cierto en el controvertido estudio sobre el uso de betabloqueantes tras un infarto?

Los doctores Valentín Fuster, Xavier Rosselló y Borja Ibáñez, del CNIC, centro que ha impulsado la investigación.

Los doctores Valentín Fuster, Xavier Rosselló y Borja Ibáñez, del CNIC, centro que ha impulsado la investigación.

Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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Una revisión de estudios, publicada este domingo, confirma que el uso de los fármacos betabloqueantes, uno de los tratamientos más extendidos tras un infarto agudo de miocardio, no reducen el riesgo de muerte, de sufrir nuevos infartos o de insuficiencia cardiaca en los pacientes con función contráctil del corazón normal. La investigación es tan robusta que abre la puerta a cambiar la práctica clínica y a que no se prescriban en pacientes que han sufrido infartos no complicados.

A finales de agosto, un ensayo español e italiano que se publicó en 'The New England Journal of Medicine' y 'The Lancet', ya demostró que los betabloqueantes, que toman el 70% de los pacientes tras un infarto, no aportan beneficio alguno a pacientes que no han sufrido daños graves en el corazón, pese a que se han prescrito durante décadas. Fue el ensayo 'REBOOT', que incluyó a 8.505 enfermos de 109 hospitales de España e Italia.

Sus resultados causaron un gran impacto, hasta el punto de que tanto que el Ministerio de Sanidad como varias sociedades científicas llamaron a la calma y pidieron a los pacientes que, antes de suspender el tratamiento, consultaran con su médico.

El megaestudio ha incluido a 17.801 pacientes con infarto agudo de miocardio y función cardiaca normal

Pero el nuevo análisis, publicado este domingo en ‘The New England Journal of Medicine’ y presentado en el congreso de la sociedad americana de cardiólogos, incluye datos de todos los ensayos en la materia, tanto el 'REBOOT' de España e Italia, como 'REDUCE-AMI' en Suecia, 'BETAMI' en Noruega, DANBLOCK en Dinamarca y CAPITAL-RCT en Japón. Un total de 17.801 pacientes con infarto agudo de miocardio y función cardiaca normal, es decir, que su corazón sigue funcionando correctamente.

Y los resultados confirman, “de manera incuestionable”, según el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) español, que los fármacos betabloqueantes “no aportan ningún beneficio clínico” a este grupo de pacientes, que es mayoritario hoy en día.

Desde ahora, los pacientes que sean dados de alta tras un infarto con función cardiaca normal ya no van a recibir betabloqueantes

Valentín Fuster

— Director del CNIC

Cambio de paradigma

“Desde ahora, los pacientes que sean dados de alta tras un infarto con función cardiaca normal ya no van a recibir betabloqueantes, y esto es uno de los cambios más importantes en la cardiología de las últimas décadas. Hacía años que sospechábamos que esto era así, pero hasta que no hemos realizado estos estudios, no hemos podido dar un mensaje incontestable como el que damos ahora”, indica Valentín Fuster, director general del CNIC y presidente del Mount Sinai Fuster Heart Hospital e investigador tanto de REBOOT como del nuevo metaanálisis

Para llevar a cabo la investigación, la mitad de los 17.801 participantes recibió betabloqueantes y la otra mitad no. Y, después de un seguimiento de casi 4 años, alrededor del 8% sufrió algún evento cardiovascular importante, como un nuevo infarto o insuficiencia cardíaca, y algunos de ellos incluso murieron. Pero el porcentaje fue similar en ambos grupos.

Los investigadores llaman a la calma, avisan de que los betabloqueantes son fármacos seguros y que nadie deje de tomarlos sin hablar con su médico

Los investigadores también comprobaron que no hay beneficios al analizar por separado la mortalidad (tanto total como de origen cardíaco), los nuevos infartos, la insuficiencia cardiaca o las arritmias graves. Los resultados fueron similares en todos los grupos de pacientes, sin importar la edad, el sexo o el tipo de betabloqueante que usaban.

El estudio REBOOT arrojó datos preocupantes, dado que se observó que el uso de betabloqueantes en las mujeres podría ser perjudicial, pero el efecto adverso no se ha confirmado en la revisión de los cinco ensayos clínicos.

Esencial en otros pacientes

Borja Ibáñez, investigador principal del estudio, director científico del CNIC y cardiólogo en la Fundación Jiménez Díaz, enfatiza además que “los betabloqueantes continúan siendo un tratamiento esencial para otro tipo de pacientes, como aquellos que tienen una fracción del ventrículo izquierdo reducida tras el infarto o los que tienen otras patologías como la insuficiencia cardiaca crónica o arritmias cardiacas”.

Asimismo, puntualiza que “estos resultados no significan que se haya estado tratando mal a los pacientes, sino que muestran que la gran mejora en el manejo del infarto en estos últimos años hace que los betabloqueantes ya no sean necesarios a partir de este momento”.

Durante más de 40 años, los pacientes han sido tratados con betabloqueantes, independientemente de cómo hubiera quedado su corazón, debido a que los ensayos realizados en los años 70 y 80 mostraron beneficios

Durante más de 40 años, los pacientes han sido tratados con betabloqueantes, independientemente de cómo hubiera quedado su corazón, debido a que los ensayos realizados en los años 70 y 80 mostraron beneficios. Sin embargo, el manejo del infarto desde entonces “ha cambiado radicalmente y el pronóstico de los pacientes es mucho mejor que entonces, siendo menos propensos a tener arritmias malignas o insuficiencia cardiaca”, según el CNIC.

De ahí, que se haya realizado un metanálisis en busca de resultados concluyentes que puedan cambiar, a partir de ahora, el paradigma de tratamiento en los pacientes cuyo corazón no haya quedado dañado. De hecho, la nueva investigación se ha publicado en ‘New England Journal of Medicine’, que es la revista donde se publican los avances destinados a ser introducidos en las guías de práctica clínica.

Consultar con el médico

En cualquier caso, los investigadores llaman a la calma. Avisan de que los betabloqueantes son fármacos seguros y que nadie deje de tomarlos sin hablar con su médico. “Debe consultarse ya que puede ser que los pacientes estén tomando betabloqueantes por otro motivo diferente al infarto y que deban de seguir haciéndolo. La consulta no debe de ser urgente, sino cuando toque la revisión. Si el médico confirma que está tomando betabloqueantes exclusivamente por haber tenido un infarto y la función cardiaca es normal, seguramente se retirará el tratamiento betabloqueante”, indica el doctor Ibáñez.

La retirada de los betabloqueantes será especialmente beneficiosa en los pacientes a los que provocan efectos adversos, como cansancio, fatiga o disfunción sexual. “El mensaje es que no se suspendan los betabloqueantes en todos los pacientes sin consultar al especialista. Hay que confirmar el estado del paciente y, además, hay que tener en cuenta que los betabloqueantes pueden tomarse por otras indicaciones como la hipertensión arterial o las arritmias”, indica a su vez Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, en declaraciones a Science Media Centre España.

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