Incendios forestales
La ola incendiaria golpea zonas de Galicia ya quemadas: acumulan el 44% de todo lo que ardió en 9 años
Las áreas de Valdeorras, Trives, Verín, Viana do Bolo y A Limia acapararon el 25% de todos los fuegos registrados en Galicia
La Xunta eleva las hectáreas calcinadas a 91.600, que rozan ya el récord del siglo alcanzado en 2006

Vecinos luchando contra el fuego en Carballeda de Avia. / Brais Lorenzo (EFE)
En Galicia arde sobre quemado. Esta ola incendiaria ha castigado a comarcas que tradicionalmente son ya pasto de las llamas año tras año. Cuando el verde vuelve a brotar en sus tierras, un nuevo fuego vuelve a teñirlo todo de negro. El grueso de los incendios de este mes de agosto se está concentrando en los distritos forestales de Valdeorras, Trives, Verín, Viana do Bolo y A Limia, unas áreas que destacan por concentrar ya el 44 por ciento de la superficie quemada en Galicia en los últimos nueve años.
De hecho, uno de cada cuatro fuegos que prenden en la comunidad lo hacen en estas zonas. Entre 2016 y 2024 ardieron en estas comarcas un total de 76.200 hectáreas, según los datos de la Consellería de Medio Rural. Pero este año las llamas se han ensañado con más virulencia aún en estos concellos: ya ardieron desde julio casi 82.100, el 90 por ciento de todo lo que se quemó en Galicia.
Y la catástrofe todavía no ha finalizado. De hecho, está a punto de convertirse en la mayor del siglo. La Consellería de Medio Rural afinó ayer el cálculo de la superficie quemada enviando a un helicóptero para conseguir mediciones más precisas y elevó a 91.600 las hectáreas calcinadas desde julio. Y esto sin contar los fuegos de menos de 20 hectáreas ni los que se han registrado fuera de la época estival. Además aún quedan meses por delante, así que es muy probable que a final de año se terminen por superar las 95.947 hectáreas registradas en 2006, la cifra más alta del siglo.
En todo caso la bajada de temperaturas está permitiendo avances en la extinción. Ya no hay núcleos de población amenazados y se ha reabierto al fin la circulación ferroviaria con Madrid tras seis días suspendida que ha dejado más de 50.000 afectados y 101 trenes suprimidos.

Rueda, con una vecina de A Caridade (Monterrei). | FdV
Pero no se puede bajar la guardia: seis grandes incendios están todavía activos y a partir del viernes se prevé una nueva subida de los termómetros hasta los 35 grados acompañada de nuevo por vientos del 'nordés'. Por eso ahora al dispositivo de extinción le urge acotar los fuegos y estabilizarlos. El alivio definitivo podría llegar el domingo con la entrada de un frente que traerá lluvias a Galicia.
En todo caso, en la jornada de ayer ya hubo avances: se extinguieron cuatro fuegos: uno en Cervantes (Lugo) de 140 hectáreas, otro en Muxía (A Coruña) de 24 hectáreas, el de San Cibrao das Viñas (Ourense) con 40 hectáreas y el de A Fonsagrada (142 hectáreas afectadas). Además quedaron estabilizados dos focos en Vilardevós: el de la parroquia de Vilar de Cervos, que afecta a 900 hectáreas, y otro en la parroquia de Moialde, de 600 hectáreas.
Sin embargo, sigue activo el megaincendio de Larouco, el mayor de la historia de Galicia, que ha arrasado ya 30.000 hectáreas, según los nuevos cálculos de Medio Rural —la última estimación de hace dos días era de 20.000 y desde entonces no se había actualizado—. El de Chandrexa de Queixa alcanza las 19.000 hectáreas (1.000 más) y el de Oímbra pasa de 15.000 a 17.000 hectáreas. La afectación se dispara también con el fuego registrado el pasado lunes en Carballeda de Valdeorras, pues las primeras mediciones apuntaban a 20 hectáreas y de golpe se ha pasado a 2.000, convirtiéndose en otro gran incendio.
Cuatro de los fuegos registrados este verano se han originado además en parroquias consideradas por la Xunta de alta actividad incendiaria. Se trata del pueblo de Requeixo, en Chandrexa, el de A Granxa, en Oímbra, el de San Millao, en Cualedro, y el de Tállara, en Lousame.
Rueda lamenta no haber podido "llegar a todas partes"
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se desplazó ayer a la aldea de A Caridade (Monterrei), una de las más afectadas por la ola incendiaria en la que el fuego arrasó con varias casas y desde allí prometió "celeridad" en las ayudas "para que las cosas vuelvan a como estaban antes del incendio y que así sea cuanto antes". Rueda lamentó además "no haber podido llegar a todas partes" en una visita que hizo sin previo aviso y sin avisar a los medios de comunicación. Recorrió la aldea, que quedó prácticamente destruida, en compañía de la conselleira de Medio Rural, María José Gómez.
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