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10 años del fuego de Òdena

Los bosques tardan más tiempo en recuperarse tras un incendio por el cambio climático: "Es bueno para la biodiversidad"

Investigadores han descubierto que en lugares como Òdena, Horta de Sant Joan y El Pont de Vilomara los árboles han reconquistado el terreno muy lentamente y se ha formado un hábitat favorable para prevenir incendios

Donde antes había hasta 20.000 pinos por hectárea, ahora solo han crecido unos 1.000

Catalunya talará bosques para crear espacios abiertos y así prevenir incendios y mejorar la biodiversidad

Un espacio abierto formado tras el incendio de Òdena en 2015.

Un espacio abierto formado tras el incendio de Òdena en 2015. / GALDRIC MOSSOLL

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Los bosques mediterráneos siempre se han recuperado rápidamente tras un incendio. Lo habitual, cuando una arboleda se quema, es no hacer nada y dejar que el proceso ecológico avance de forma natural. En poco tiempo, la regeneración avanza: entre la nueva vegetación brotan semillas, raíces o incluso partes de arbustos que han sobrevivido a las llamas. En general, las especies, adaptadas al fuego, germinan de nuevo y, al cabo de unos años, aparece un bosque joven y denso.

Sin embargo, el cambio climático está alterando este proceso. Para comprobarlo, basta con dar un paseo por los terrenos afectados por el incendio de Òdena (Anoia) en 2015. Este sábado se cumplen 10 años de este fuego, que se declaró el 26 de julio de aquel año y calcinó más de 1.300 hectáreas. Una década después, no se observa un bosque denso recolonizado por los pinos carrascos, sino que se ha formado un espacio abierto heterogéneo que puede ser clave para prevenir grandes incendios forestales y también para la biodiversidad.

Paisaje heterogéneo tras los incendios de Òdena.

Paisaje heterogéneo tras los incendios de Òdena. / Galdric Mossoll

"Hasta la fecha, lo habitual era una regeneración masiva, con la típica alfombra de pequeños pinos creciendo muy juntos", señala Josep Maria Espelta, científico del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales). Pero lo que ahora se ve es muy diferente: "Detectamos algunos pinos, sí, pero también matorrales que incluso dejan margen para que crezcan algunos robles o encinas". "Es como una especie de mosaico (no agroforestal) que combina bosque, prados y arbustos", resume Espelta.

"El aumento de las temperaturas y las sequías recurrentes afectan a la producción de piñas: muchos piñones mueren y los árboles se reproducen menos"

— Josep Maria Espelta. Científico del CREAF

Nuevo proceso

¿Cómo se explica este nuevo proceso? "La principal causa es el aumento de temperaturas y las sequías recurrentes", detalla el investigador. "El contexto climático afecta a la producción de piñas, muchos piñones mueren y los árboles se reproducen menos", añade. Algunos piñones sí logran germinar, pero no siempre progresan si no tienen disponibilidad de agua.

En este territorio, se calcula que había entre 400.000 y 600.000 piñones por hectárea. Esto equivaldría a unos 15.000 o 20.000 pinos por hectárea. No obstante, solo han crecido unos 1.000. Es decir, una decimoquinta parte de lo esperado.

Uno de los terrenos que se quemó hace 10 años en Òdena.

Uno de los terrenos que se quemó hace 10 años en Òdena. / GALDRIC MOSSOLL

En Òdena, donde antes había 15.000 o 20.000 pinos por hectárea, ahora solo han crecido unos 1.000

Con la icónica montaña de Montserrat como telón de fondo, se contempla un paisaje de contrastes. Las zonas que se quemaron en el 86 se recuperaron a gran velocidad. "Ahí, el protagonista es el bosque cerrado y denso", expone Espelta. En cambio, más cerca, se ve un campo más abierto: "Hay algunos pinos y pequeñas isletas de regeneración, pero no tiene nada que ver con lo que era común hace cuatro décadas". Este nuevo mosaico natural (y sin presencia de la agricultura) está formado por matorrales, árboles y herbazales. Con una imagen por satélite, la diferencia se hace aún más evidente.

Buena noticia

Este cambio de paradigma no es positivo para los bosques, pero sí para la creación de espacios abiertos que contribuyen a formar este mosaico del que tanto se habla. "De cara a la biodiversidad y a evitar incendios forestales de grandes dimensiones, es una buena noticia", sostiene Espelta. Los nuevos hábitats que dejan atrás el bosque también obligan a plantear qué hacer con este paisaje. "Debemos decidir si queremos valorarlo y mantenerlo", sugiere el especialista.

"Una posibilidad es apostar por los herbívoros, ya sean salvajes o domésticos (rebaños), para que mantengan el espacio en las condiciones actuales", propone Espelta. ¿Y es un problema para el futuro del pino carrasco en Catalunya, la falta de regeneración rápida de las arboledas? El ecólogo forestal está convencido de que no: "Los pinares de esta especie son mayoritarios porque tienen una gran capacidad para conquistar campos abandonados y tierras bajas cercanas a áreas urbanas". Además, los incendios son recurrentes, casi inherentes, en este tipo de bosques.

El caso de Paüls

El incendio de Òdena afectó una superficie parecida al de Horta de Sant Joan (Terra Alta) y El Pont de Vilomara (Bages). "En estos dos puntos, no hemos estudiado el caso con la misma profundidad que en el Anoia, pero ha pasado algo similar", afirma Espelta. Esta regeneración menor a lo que dice la teoría se trata ya de un patrón que empieza a repetirse y que no se limita al pino carrasco: "Es probable que suceda con otras especies de árbol mediterráneas".

La incógnita es analizar qué ocurrirá en Paüls (Baix Ebre), donde hubo un importante incendio este mes. La Administración ha planeado algunas actuaciones en la zona, pero Espelta defiende esperar y ver cuál es la dinámica natural. "Es posible que se pierda bosque y que se genere este nuevo paisaje propiciado por el cambio climático y tan interesante desde el punto de vista de la biodiversidad y también de la prevención de incendios", zanja. La Generalitat, de hecho, prevé realizar talas puntuales para eliminar bosque y fomentar este tipo de hábitats. En el caso de Òdena (está por ver si también en el de Paüls), parte del trabajo ya lo ha hecho la naturaleza después del paso del fuego.

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