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La evolución de los tanatorios de Barcelona: “Es un puente simbólico para homenajear y facilitar el tránsito y acompañamiento en el proceso de duelo”

Mémora ha desarrollado un modelo centrado en las necesidades de las familias

Los tanatorios de Sancho de Ávila, Collserola y Les Corts se han renovado poniendo el foco en los cambios sociales de los últimos años

Tanatorio Sancho de Ávila de Barcelona

Tanatorio Sancho de Ávila de Barcelona / Cedida

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Xavier Oliva

Xavier Oliva

Barcelona
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“El tanatorio es un puente simbólico para homenajear y facilitar a las personas el tránsito y el acompañamiento en el proceso de duelo que conlleva toda pérdida”, afirma Xavi Munt, gerente de Serveis Funeraris de Barcelona (SFB) – Mémora. Los tanatorios son, por tanto, espacios de despedida que cuentan con equipos profesionales al servicio de las familias para ayudarles a afrontar un momento tan delicado.

El primer tanatorio de España se inauguró en 1968 y fue, precisamente, el de Sancho de Ávila, en Barcelona, gestionado por la empresa funeraria. En su momento supuso una revolución, ya que cambió la forma de velar al difunto: fue el primer paso para trasladar este proceso de los domicilios particulares a un espacio diseñado específicamente para ello.

“Antes, muchas familias celebraban la ceremonia de despedida en casa, pero eso conllevaba incomodidades, problemas logísticos y, sobre todo, dificultades emocionales. Ahora, ese apoyo emocional lo ofrecemos desde el tanatorio, con un equipo profesional y especializado, en un entorno pensado para que la familia pueda centrarse en su proceso de duelo”, apunta Munt.

La evolución de los tanatorios barceloneses

Los tanatorios han ido evolucionando para adaptarse a las nuevas demandas de la sociedad y a su diversidad. El propio tanatorio de Sancho de Ávila fue renovado integralmente por Mémora en 2018, con unas instalaciones que transformaron por completo sus espacios, funcionamiento y fisonomía. “Se ha convertido en un tanatorio que destaca por su arquitectura moderna, y que cuenta con espacios pensados para la tranquilidad y el descanso de las personas que lo visitan, como su gran plaza central y sus zonas ajardinadas”, explica el gerente de SFB – Mémora.

La arquitectura desempeña un papel esencial. En este sentido, Munt destaca que los espacios más amables ayudan a “vencer el tabú de la muerte”. “Así facilitamos la forma de afrontar la pérdida”, afirma. Actualmente se está trabajando en la reforma del tanatorio de Les Corts, mejorando los espacios de velatorio, la insonorización de las zonas comunes y habilitando una ‘suite’ con mayor intimidad.

Uno de los espacios del tanatorio de Les Corts

Uno de los espacios del tanatorio de Les Corts / Cedida

Tanatorios adaptados a las familias

“El tanatorio era un espacio que, por su concepción, generaba miedo debido al tabú y al ocultismo asociado a la muerte. Se consideraba únicamente un lugar de despedida. Hoy, en cambio, celebramos el homenaje y el recuerdo del camino vivido”, asegura Munt.

En este sentido, el gerente de SFB – Mémora explica que las familias demandan cada vez más personalización en las ceremonias, incorporando elementos vinculados a la persona fallecida, como fotografías, vídeos, música o discursos. “Hoy en día, el público quiere adaptar su acto de despedida de manera única, y esto cobra sentido cuando podemos incorporar todos los detalles que nos solicitan, según sus necesidades y su relación con la persona fallecida”, señala.

Josep Anton Díaz prepara el material audiovisual para una ceremonia en el Tanatorio Sancho de Ávila de Barcelona

Josep Anton Díaz prepara el material audiovisual para una ceremonia en el Tanatorio Sancho de Ávila de Barcelona / Àngel García

Entre los servicios que se han incorporado destacan la transmisión por 'streaming' para quienes no pueden asistir en persona, el uso de música personalizada y el acompañamiento emocional y espiritual. “La música es un elemento conductor que ayuda a gestionar mejor las emociones. Por eso procuramos que siempre tenga un papel relevante en la ceremonia. Son elementos que refuerzan y visibilizan el recuerdo y la conexión con la persona que se despide, algo que muchas veces no puede expresarse solo con palabras”, afirma Munt.

Otro aspecto destacado en los últimos años, muy relacionado con los cambios sociales, es la incorporación de la globalización y la diversidad religiosa. “Esto nos obliga cada vez más a estar preparados para acoger y ofrecer espacios, tiempos y formatos diversos que respondan a estas distintas necesidades”, explica Munt.

Acompañar a las familias

Mémora apuesta por un modelo que acompaña a las familias tanto durante su paso por el tanatorio como posteriormente. “Agradecen el acompañamiento que prestamos a lo largo de todo el servicio. Emocionalmente, estamos más presentes en el tránsito del duelo”, afirma el gerente de SFB – Mémora. En este sentido, Munt destaca que desde la empresa funeraria esto se hace “con discreción, pero con proximidad. Acompañamos, pero no dirigimos. Nuestro objetivo es transmitir serenidad y paz interior”.

La Fundación Mémora dispone de un programa gratuito de atención al duelo, disponible de forma presencial, telefónica y online. Destaca el servicio telefónico de apoyo las 24 horas del día con atención profesional; los grupos de apoyo moderados por psicólogos, donde compartir experiencias, recursos y estrategias; así como el acompañamiento virtual a través de la comunidad “Tu apoyo en red” y las sesiones presenciales de atención psicológica.

“Lo más importante de un tanatorio no es su arquitectura ni sus servicios, sino las personas, la calidez del trato y el acompañamiento”, concluye Munt.

Los grupos de duelo son un espacio donde los dolientes pueden compartir su experiencia

Los grupos de duelo son un espacio donde los dolientes pueden compartir su experiencia / Cedida