Emiliano Bruner, paleoneurobiólogo: “La evolución nos condenó a sufrir ansiedad, pero podemos paliarla”
El biólogo evolutivo explica en un ensayo que la capacidad que desarrolló el Homo Sapiens para imaginar y proyectar situaciones -futuras o pasadas- acabó llevándonos a vivir sometidos a un bombardeo constante de temores que angustia al 80% de la población
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Cómo controlar la ansiedad

Emiliano Bruner, investigador y biólogo. / José Luis Roca

A menudo el estrés, la ansiedad y la angustia vital se asocian a factores culturales y al ritmo de vida que llevamos. Emiliano Bruner (Roma, 1972), investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (CSIC) y de la Fundación Centro de Investigación en Enfermedades Neurológicas y divulgador científico, pone en duda esa tesis y sostiene que esta tendencia al sufrimiento inútil que manifestamos los humanos esconde razones evolutivas. Lo explica en ‘La maldición del hombre mono’ (Crítica), donde también ofrece pistas para reducir, al menos en parte, la que es considerada la gran plaga emocional de nuestro tiempo.
¿Qué hace un paleoneurobiólogo interesándose por la ansiedad?
Esta dolencia se suele identificar con cuadros graves que precisan tratamiento clínico. Sin embargo, hay otra modalidad de ansiedad más liviana que se presenta en forma de estrés, angustia e inseguridad que nos quita calidad de vida, aunque la consideramos tolerable, y que según los estudios afecta al 80% de las personas. Eso es mucha gente y mucho sufrimiento. Además, se da en todos los estratos sociales y en todas las culturas, es transversal.
¿Es la condición humana?
Es nuestra programación biológica desarrollada a través de la evolución. En los lóbulos parietales del cerebro hay una zona llamada precúneo especializada en integrar la información del cuerpo y de la visión. Es la que nos permite imaginar y, en cierto modo, viajar en el tiempo, creando proyecciones de nosotros hacia el futuro y en relación al pasado. Esa área, que en el Homo Sapiens es especialmente grande, ha colaborado en gran medida a que triunfemos como especie. Hay 8.000 millones de personas en el planeta, somos el primate más abundante del mundo. Pero esa ventaja evolutiva llevaba incorporada un inconveniente.
¿Cuál?
En los últimos 100.000 años hemos desarrollado tanto esa capacidad de proyectar que al final nos hemos quedado atrapados en esa pantalla, por la que pasan formulaciones angustiosas de nuestro futuro o del pasado cargadas de remordimientos, y nos hemos creído que somos eso, cuando lo cierto es que nuestra realidad está ocurriendo en el presente y no nos estamos dando cuenta. Yo lo llamo la 'radio sapiens'. Es como si lleváramos dentro una radio encendida que constantemente proyecta pesadumbre, incertidumbre, desazón…
A la selección natural no le importa nuestro bienestar emocional, a ella solo le preocupa nuestro éxito reproductivo
¿Qué gana la evolución haciéndonos sufrir de esta manera?
A la selección natural no le importa nuestro bienestar emocional, a ella solo le preocupa nuestro éxito reproductivo. A su pregunta responden dos hipótesis. Puede que esta tendencia a la angustia existencial derivada de nuestra capacidad para hacer proyecciones sea un efecto secundario de la evolución, es decir, un daño colateral. O puede que ese desajuste emocional tenga efectos positivos sobre la reproducción y por tanto es un rasgo adaptativo. En cualquier caso, tenemos un súper poder analítico que nos ha permitido alcanzar la complejidad tecnológica y social que disfrutamos, pero al mismo tiempo nos bombardea la cabeza. Independientemente de lo que estemos viviendo, la imaginación nos proyecta constantemente situaciones mejores, causándonos insatisfacción, o peores, provocándonos angustia, temor y ansiedad.
¿Por qué esa habilidad nos lleva a plantear escenarios negativos que nos angustian y no positivos que nos alivian?
La psicología evolutiva da una respuesta muy sencilla pero muy sensata: el sesgo negativo te salva la vida. Si vas por la selva despreocupado, puedes sentirte muy feliz, pero el primer león que se cruce en tu camino y no te asuste, te comerá. Otra teoría es que esa tendencia a ver problemas constantemente puede generar una respuesta emocional en el individuo que le lleve a querer reproducirse más.

Emiliano Bruner, investigador y biólogo. / José Luis Roca
¿Estamos condenados a sufrir?
Sí y no. La evolución nos condenó a la ansiedad, pero podemos paliarla. No podemos ir contra 100.000 años de selección natural y borrar del todo esta tendencia a angustiarnos por problemas que solo están en nuestra mente, pero podemos reducirla. La clave está en la atención. Tenemos un sistema atencional increíble, el mejor del reino animal, pero en el mismo paquete venía una capacidad fantástica para imaginar y proyectar situaciones, muchas de las cuales nos atormentan. Los dos sistemas compiten por el mismo cableado neuronal de los lóbulos parietales del cerebro y por el mismo cuerpo, que es el que nos pone en contacto con el mundo a través de las percepciones. Si fortalecemos la atención, lograremos vivir más en la realidad y estaremos menos presos de esos temores que nos proyecta la imaginación.
¿Fortalecer la atención? ¿Cómo se hace?
Si la interfaz de la atención es el cuerpo, habrá que trabajar sobre ese sistema somático-perceptivo para fortalecerla. La forma más eficaz que existe es la meditación. Decir meditación es como decir deporte, hay muchas variantes, pero todas tienen en común el entrenamiento del cuerpo y de la percepción para mejorar la atención. Al final se trata de fortalecer la vivencia del presente y evitar ser arrastrados por esos temores que nos proyecta continuamente la imaginación.
Todas las formas de meditación tienen en común el entrenamiento del cuerpo y de la percepción para mejorar la atención para fortalecer la vivencia del presente y evitar ser arrastrados por esos temores que nos proyecta continuamente la imaginación
Meditación es un concepto más asociado a la espiritualidad que a la ciencia.
Sin embargo, la ciencia acumula más de medio siglo de evidencias que prueban su eficacia para aportar bienestar a las personas. También la practican quienes tienen una concepción espiritual o religiosa de sus existencias, pero eso es otra cuestión, no hablamos de eso. Hablamos de cómo 15 minutos diarios de meditación, sea haciendo yoga, aplicando técnicas de 'mindfulness' o cualquier otra fórmula, pueden reducir esta tendencia evolutiva que tenemos a sufrir estrés. Pero claro, antes tenemos que tomar conciencia de que arrastramos ese problema y que podemos paliarlo.
¿A qué se refiere?
El bipedismo nos permitió triunfar como especie, pero también nos provocó lumbalgias, dolores cervicales, ataques de ciática… Todos vemos razonable ir al fisioterapeuta o hacer ejercicio para tratar esas dolencias. En cambio, vemos raro que combatamos con la meditación esta tendencia evolutiva que tenemos a padecer angustia. Cada mañana dedicamos un buen rato para asearnos y cuidarnos la epidermis. Sin embargo, decidimos no dedicar 15 minutos a cuidarnos la mente y evitar sufrimientos innecesarios. Confucio decía que todos tenemos dos vidas y la segunda empieza cuando te das cuenta de que tienes solo una.
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