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Memoria histórica

Castellnou de Bages repara una injusticia histórica con cuatro víctimas del franquismo

Los restos de dos maquis y del matrimonio propietario del mas de la Creu del Perelló se han podido exhumar en una excavación impulsada por Memòria Democràtica

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Excavación que ha permitido recuperar los restos de cuatro víctimas del franquismo en Castellnou de Bages.

Excavación que ha permitido recuperar los restos de cuatro víctimas del franquismo en Castellnou de Bages. / Mireia Arso

Toni Mata i Riu

Manresa
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Un golpe en la puerta cuando ya eran las 10 de la noche del 22 de febrero de 1945 precedió la tragedia: un destacamento de más de treinta hombres de la Guardia Civil irrumpió en el mas de la Creu del Perelló, en el término municipal de Castellnou de Bages, y ejecutó a dos maquis y al matrimonio que vivía allí, propietarios de la casa. Ochenta años después, una actuación de la Dirección General de Memoria Democrática del Departamento de Justicia de la Generalitat de Catalunya ha permitido exhumar los restos de las cuatro víctimas de la represión franquista, en una fosa excavada entre el 21 de mayo y el 12 de junio en el exterior del cementerio, muy cerca de donde, en 1999, se desenterró al maqui Ramon Vila Caracremada.

"Sabíamos, por testigos del pueblo, que la fosa estaba aquí", explica Marta Pujol, arqueóloga y directora de la operación: "Hace muchos años vinimos a excavar a Caracremada y teníamos constancia de que había una segunda fosa". Al cabo de un tiempo, por encargo de Memòria Democràica, se hizo un estudio previo a la exhumación, realizada por la empresa Iltirta bajo la dirección de Marta Pujol, con más de un cuarto de siglo de experiencia en el municipio, y las especialistas Susana Carrascal y Patrícia Aznar.

Los hechos del 22 de febrero de 1945

Según el relato de los hechos recogido por Pujol, aquel invierno de 1945 hacía días que se sospechaba de la colaboración con el movimiento de lucha antifranquista de Domingo Rovira Sardans y Ramona Bessa Bartrons, que vivían en la Creu del Perelló, masía hoy en ruinas. Las compras que hacía Ramona, superiores a las necesidades familiares, despertaron sospechas y el cuerpo armado comenzó a vigilar al matrimonio. La noche del jueves 22 de febrero, un grupo de quince soldados y veinte miembros de la División de Montaña de la Guardia Civil, que vigilaban el lugar desde las seis de la tarde, asaltaron la casa y ejecutaron a Ramon Bosch Noguera, de 25 años, y a otro guerrillero cuya identidad se desconoce. Posteriormente, atraparon a Domingo y Ramona en el exterior de la vivienda y los asesinaron con tres disparos en la cabeza a cada uno.

El mas de la Creu del Perelló estaba en un lugar elevado, alejado del núcleo de Castellnou de Bages. Un lugar de paso y refugio que la Guardia Civil convirtió en el último lugar que vieron sus moradores, así como los dos maquis. Uno era Ramon Bosch Noguera, de 25 años. Inicialmente se creyó que era de Castellbell i el Vilar, pero Francesc Xavier Menéndez Pablo, director general de Memoria Democrática, apunta que a día de hoy no se sabe si era de Sant Vicenç de Castellet o de Castellet i la Gornal. "No ha sido posible encontrar ningún descendiente", afirma. De la otra víctima no se conoce la identidad.

"Esta intervención forma parte de nuestro programa de exhumación de fosas y de identificación genética de los desaparecidos en la guerra civil y el franquismo", señala Menéndez. Y enfatiza que esta "tiene un significado especial" porque la mayoría de las fosas que intervenimos son de la guerra, del frente o de hospitales militares, y aquí tenemos un caso de represión, con cuatro personas que fueron abatidas de una manera ignominiosa y arrojadas a una fosa común del cementerio". El director general añade que esta es "la quinta intervención que hacemos de fosas del fenómeno maqui, de guerrilleros que lucharon por la recuperación de los derechos y las libertades democráticas en plena posguerra".

En el momento del asalto de la Guardia Civil, en la casa también estaban Rosa Rovira Sardans, hermana del fallecido y enferma de reuma, postrada en la cama; y los hermanastros Joan Estrada Bessa, de diez años, y Margarida Rovira Bessa, de dos. La otra hermana, de 13 años, Montserrat Estrada Bessa, trabajaba como sirvienta en una casa de Súria y no estaba en el domicilio cuando irrumpió el comando policial.

Los hallazgos

La excavación ha encontrado los restos de los cuerpos con los pies de unos frente a los pies de los otros. "Estaban en posición anatómica estricta, es decir, todo el proceso de descomposición se ha producido en esta fosa, están intactos, no hay ninguna acción que los haya removido o cambiado algún hueso de lugar", indica Pujol. "A la altura del bolsillo del pantalón, que no se ha conservado, hemos encontrado una bala y una moneda francesa del año 1942", apunta.

En el trabajo de laboratorio que se realizará ahora con los restos antes de entregarlos a los descendientes, se podrá saber, por ejemplo, si una coloración de tonalidad oscura en algunos huesos corresponde a los restos de la manta con la que fueron enterrados. "Una vecina nos comentó que, de pequeña, mirando por la ventana, vio pasar un carro tirado por animales y vio unos cadáveres envueltos en una manta", explica Pujol, que de momento descarta que Ramona estuviera embarazada, tal como dijeron algunos de los testigos con quienes hablaron para el trabajo de documentación.

Daniel Puigoriol, bisnieto de Ramona y nieto de Margarida, ha visitado en diversas ocasiones la zona de excavación. "En nombre de toda la familia, es un honor que nuestros antepasados puedan estar enterrados en un lugar digno como se merecen". Anima "a las familias que se encuentren en una situación similar" a que "puedan encontrar restos de sus familiares". Daniel, que tenía una relación estrecha con sus abuelos, es el actual propietario de la Creu del Perelló, un lugar con historia que espera "poder levantar de nuevo".