Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Educación superior

Los campus de verano universitarios para estudiantes de ESO se multiplican en Catalunya

Los cursos de la UAB y la UPC superan ya los 500 inscritos y los tecnológicos de la UPC han duplicado alumnos en tres años

Suponen un primer contacto con la universidad, que participa así en la orientación académica de los jóvenes

Las empresas tienen dificultades para encontrar a universitarios capaces de resolver problemas y ser autónomos

Campus de la UAB, que tiene vigente el programa Argó como conexión entre la secundaria y la universidad desde 2004.

Campus de la UAB, que tiene vigente el programa Argó como conexión entre la secundaria y la universidad desde 2004. / Zowy Voeten

Olga Pereda

Olga Pereda

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Una vez aprobado el bachillerato y superada la selectividad, miles de jóvenes pisarán en septiembre por primera vez la universidad. Es un antes y un después en la vida de todo estudiante, un paso fundamental que, sin embargo, se puede preparar con antelación, cuando los chicos y chicas aún están en la ESO. En Catalunya, cada vez son más las facultades que aprovechan el parón estival para abrir sus puertas al alumnado de ESO y bachillerato, convirtiendo los ‘campus júnior’ de verano en una opción que crece año tras año. Es una ocasión perfecta para que estos estudiantes pisen un aula universitaria y conozcan mejor las carreras, cuya oferta actual supera, solo en grados, las 3.000 titulaciones. Apostar por una de ellas no es una decisión fácil, más teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones, la orientación en los institutos es "insuficiente, sesgada y tardía", según concluyó el año pasado un estudio universitario.

Los campus tecnológicos de la UPC empezaron hace tres años con 44 alumnos de secundaria y ahora ya son 80 los matriculados

La tendencia de la formación veraniega va al alza. Entre las universidades públicas, los campus tecnológicos de la UPC, por ejemplo, empezaron hace tres años con 44 alumnos de secundaria y ahora se han disparado hasta los 80.

La Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) tiene campus de verano a finales de junio y julio y ofrece la posibilidad de que los alumnos se apunten una, dos o tres semanas. De momento, ya hay 500 apuntados. Son clases atractivas y con contenido académico, una manera de que los chavales se acerquen a la investigación universitaria. Además, la UAB tiene unos cursos intensivos de tres semanas llamados 'Estades d'estiu', que están dirigidos específicamente a estudiantes que han aprobado 1º de bachillerato. Hay muchas solicitudes y la selección -aquí sí- se realiza por nota. Este año, hay 150 solicitudes para 50 plazas.

"No hacemos negocio, lo que cobramos sirve para cubrir gastos. Es una manera de convertirnos en un referente académico"

— David González, profesor de la ESEIAAT de la UPC

"Es una manera de abrir nuestras puertas y acercar la universidad a la secundaria", explica Begoña Olivares, coordinadora de Argó, el programa del Institut de Ciències de l'Educació (ICE) de la UAB que se desarrolla desde 2004 y que tiene por objetivo facilitar la transición entre la educación secundaria y la superior a través de la orientación académica del alumnado de secundaria. Cada año, unos 6.000 alumnos pasan por el programa, que no solo incluye actividades de verano. Durante el resto del curso, profesores de distintas facultades asesoran el Treball de Recerca de alumnos de bachillerato y organizan talleres para que toda una clase de secundaria de cualquier centro de Catalunya visite el campus y tenga contacto con alguna rama del conocimiento, ya sea las ingenierías o las letras.

“Parece que se hunde el mundo si no te llega la nota para entrar en el grado que quieres, pero hay muchos caminos para llegar a un mismo punto"

Begoña Olivares

— Coordinadora del programa Argó de la UAB

“También impartimos conferencias para quitarles la presión de la selectividad y la entrada a la facultad. Parece que se hunde el mundo si no te llega la nota, pero aquí les decimos que hay muchos caminos para llegar a un mismo punto. No pasa nada si entras en un grado y luego te cambias. O lo terminas haciendo porque descubres que te encanta”, comenta Olivares.

Campus de tecnología

La Escuela Superior de Ingenierías Industrial, Aeroespacial y Audiovisual de Terrassa (ESEIAAT), de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), empezó hace tres años a organizar los campus tecnológicos de verano para estudiantes de secundaria y desde entonces han experimentado un crecimiento importante. El primer año, se matricularon 44 alumnos (37 chicos y 7 chicas), el año siguiente fueron 53 (51 chicos y 2 chicas) y el siguiente, 80 (60 chicos y 20 chicas). Este año ya son, de momento, 80 los matriculados, 27 son de 1º y 2º de bachillerato y el resto, de 2º, 3º y 4º de ESO.

Los cursos que más éxito tienen son el de fabricación digital y fabricación en 3D, diseño en 3D, el taller de drones y este año, como novedad, uno de Inteligencia Artificial y Robótica. Los cursos duran 5 días, se extienden durante cuatro horas por la mañana del mes de julio y cuestan unos cien euros. "No hacemos negocio, es una manera de cubrir gastos. Y también de convertirnos en un referente académico. Además, como universidad pública es algo que hacemos como retorno a la sociedad", explica David González, profesor de la ESEIAAT.

Pompeu Fabra

En la Pompeu Fabra (UPF) los campus júnior de verano existen desde hace 12 años y están dirigidos a estudiantes de 3º y 4º de ESO y de 1º de bachillerato. "Tratamos de hacer una primera aproximación a la universidad y a la temática académica", comenta Ester Oliveras, delegada de programas transversales de la UPF. "Suelen ser los padres los que apuntan a sus hijos. Cumple la misión de orientación y es una manera de confirmar si te gusta o no. Hay variedad de temas, desde las matemáticas hasta el periodismo o la Inteligencia Artificial o la publicidad. Se realizan en horario de mañana y participan profesores y decanos. Cada año hacemos una valoración y se renuevan los temas y los contenidos", cuenta.

"Es un primer contacto que sirve de orientación y también de motivación. Es un programa muy consolidad que se va adaptando a la demanda y a lo que pasa en el mundo"

— Ester Oliveras, delegada de programas transversales de la UPF

En el verano de 2024, los campus júnior de la UPF contaron con 542 estudiantes, 18 de los cuales recibieron beca. El año anterior, el número fue de 485. "Una universidad pública tiene, entre otras muchas misiones, la de acercar la facultad a los estudiantes, es algo así como un primer contacto que sirve de orientación y también de motivación. Es un programa muy consolidado que se va adaptando a la demanda y a lo que pasa en el mundo", subraya.

Con el objetivo de incrementar la orientación, la UPF también tiene un programa bautizado como ‘grado abierto’ para alumnos que han superado la selectividad y que no tienen muy claro qué grado escoger. "Se trata de que, el primer año de universidad, se matriculen en varias asignaturas de varias carreras y así puedan picotear y saber qué les atrae más y para qué están más capacitados. Reciben una atención muy personalizada y no podemos hacer grupos muy numerosos, así que el cupo es de 30 alumnos y alumnas", comenta la responsable universitaria.

UB

La Universitat de Barcelona (UB), mientras, no tiene campus específicos de verano para alumnos de secundaria, pero los jóvenes que tienen entre 16 y 17 años son bienvenidos a 'Els Juliols', cursos de formación durante verano abiertos a toda la ciudadanía. Además, a lo largo de todo el año, la UB sí que se acerca directamente al alumnado de secundaria, organizando desde puertas abiertas hasta talleres y conferencias de profesores universitarios.

Suscríbete para seguir leyendo