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Desde esta tarde

Santa Cristina d'Aro se planta ante los coches que vuelven de la Costa Brava y corta por primera vez este habitual atajo

Trànsit despliega desde este domingo nuevas medidas para acabar con el tráfico dentro del municipio

Un control de policía local para hacer girar a los vehículos que se quieren aprovechar para esquivar las colas de la C-31

Un control de policía local para hacer girar a los vehículos que se quieren aprovechar para esquivar las colas de la C-31 / ACN

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Barcelona
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El Ayuntamiento de Santa Cristina de Aro se ha hartado de que los coches que vuelven de la Costa Brava colapsen el pueblo. Cuando la C-31 va cargada y se crean colas, muchos vehículos pasan por dentro del municipio pensando que harán atajo, lo que crea atascos que duran horas.

Como medida de presión desde hace un mes, la Policía Local ha montado controles en las entradas y salidas y solo deja entrar a los vecinos o a aquellos que tengan una causa justificada. Pero las reivindicaciones han cumplido con su función y este domingo se ha desplegado por primera vez el corte de acceso a esta localidad desde la salida 301 de la carretera C-250z para evitar que los conductores busquen atajos por el centro del municipio para acceder a la C-65 y luego a la C-31 cuando hay retenciones al regresar a Barcelona.

Desde finales del mes de abril, la policía local de Santa Cristina desplegaba los fines de semana un dispositivo por el cual solo se permitía el acceso al núcleo urbano de la localidad a los residentes o a quienes tuvieran una causa justificada.

La medida fue impulsada por el ayuntamiento después de Semana Santa, tras haber reclamado reiteradamente a Trànsit que tomara medidas para impedir el colapso durante horas del centro de la población, provocado por los conductores que buscaban atajos para acceder a la C-65.

Esta acción que se repetirá todos los domingos o en los días de operación retorno de este verano. La medida se ha aplicado a las 15:00 horas de este domingo y ha generado unos cuatro kilómetros de retenciones en la C-31 entre Castell-Platja d’Aro y Santa Cristina d’Aro en sentido Llagostera.

Las reivindiciones previas

"Los coches no ganan nada pasando por dentro del municipio, al contrario, porque cuando deben volver a incorporarse a la autovía todavía se crean más colas", lamentó en su momento el alcalde, Josep Xifre. Además, a esto se sumaba también que, una vez en la C-31, a escasos metros hay un radar -que no funciona- y que, sin embargo, crea "un efecto acordeón", concreta Xifre, porque contribuye a crear atascos.

Como medida de "protesta y reivindicación", después de que la situación se repitiera en Semana Santa, el siguiente domingo la Policía Local montó hasta seis puntos de control en las entradas y salidas del municipio, donde tan solo dejaban pasar los coches de los vecinos o aquellos que tengan una causa justificada (por ejemplo, que van a comer al pueblo). El resto, deben dar la vuelta y volver a incorporarse a la autovía. Pero ahora Trànsit ha resuelto la problemática a los vecinos.

"Entendemos perfectamente que haya colas, porque la gente tiene que irse; pero lo que hace falta es que este tráfico se canalice por la C-31, y no que pase por dentro del pueblo", lamentó el alcalde. "Si hay alguna urgencia o algún problema, cuando todo está atascado, no podríamos atenderlo; por lo tanto, lo de hoy es una reivindicación y una medida de presión", afirmó Xifre.

Quejas vecinales

El primer teniente de alcalde, Eduard Vancells, aseguró que "no tiene sentido" que los vehículos abandonen la C-31 y dice que, además, esto causa "un desgaste terrible" a la plantilla de agentes de la Policía Local. Porque durante las operaciones vuelta y los fines de semana de verano, las retenciones y colas se alargan durante "más de diez horas".

Para los vecinos, sufrir las colas fin de semana sí, fin de semana también, se hace pesado. "Estamos acostumbrados porque lleva muchos años pasando, pero no nos gusta", concreta una. "No podemos permitir que pasen tantos coches de fuera; encuentro muy bien lo que ha hecho el Ayuntamiento, porque lo que queremos es que no salgan de la variante y nos colapsen", dice otro. Y concluye: "A ver si Trànsit actúa correctamente para que no tenga que ser el Ayuntamiento quien monte los controles".

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