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Entrevista

Glòria Macià, de un Treball de Recerca de éxito en Sabadell a desarrollar fármacos con IA en una gran tecnológica de Suiza

"No habría llegado hasta aquí si no fuera por una tutora que creyó en mí y una investigadora de la UPC que me abrió las puertas de su laboratorio cuando aún era alumna de instituto", asegura

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Glòria Macià.

Glòria Macià. / Cedida

Helena López

Helena López

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–¿Cómo eligió el tema de su Treball de Recerca (TR)?

–Mi padre leyó en el diario que una pareja negra había tenido una hija rubia con ojos azules, y ni era albinismo ni tenían antecedentes blancos en la familia. Aquella noticia me llamó mucho la atención y decidí que quería investigar en ello. Buscando gente en Catalunya que hiciera ese tipo de investigación encontré en la UPC a la que sería mi mentora, Clara Prats.

–¿Usted la buscó por internet y le escribió un correo tipo "soy una estudiante de bachillerato y quiero trabajar contigo"? 

–Sí. Me di cuenta de que para estudiar lo que quería necesitaba a alguien que hiciera lo que entonces aprendí que se llamaba 'simulación de sistemas biológicos'. Buscando ese concepto en internet me apareció el laboratorio de Clara, en el campus del Baix Llobregat, en Castelldefels. Y les escribí un correo. El hecho de que hiciera tanto tiempo que se hacían TR en Catalunya hizo que lo leyeran y me recibieran. No sé qué pasa con los correos de alumnos de bachillerato en otras partes del mundo donde no hay esa tradición, pero aquí lo tenían muy claro. Y una vez acabado el trabajo, lo presenté al Exporecerca Jove, una organización muy interesante también producto de tener el TR. Fui y gané el primer premio, que consistía en presentar el trabajo en la feria de investigación preuniversitaria más importante del mundo, que entonces se llamaba Intel Isef, en Estados Unidos. Era la primera vez que España participaba en ese salón.

"No es casualidad que en otros países haya más premios Nobel que en España"

–¿Era la primera vez porque no había habido antes trabajos de tanta calidad?

–No... Al final, hay países que han hecho más por la investigación que España. Que haya más premios Nobel en otros países que aquí tampoco es casualidad. Para participar había que reunir tres condiciones: un trabajo de calidad (estoy segura de que antes también había habido trabajos buenísimos), un patrocinador que pagara el viaje y el hotel, que en mi caso fue la Fundació Catalunya La Pedrera, y una institución que convenciera a la feria de la calidad del trabajo, que en mi caso fue Exporecerca Jove. Fuimos allí y salió en los diarios porque gané un tercer premio en mi categoría. A partir de ahí se ha seguido enviando a gente cada año que también han ganado premios. 

–¿Ahí cursaba segundo de bachillerato?

–Sí. Y esa feria me abrió un mundo. Fue la primera vez que iba a EEUU. Y ver ese nivel, con gente tan joven… Entré en unos circuitos muy interesantes, me ofrecían becas parciales en sus universidades…  

"Las universidades que tenemos aquí son muy buenas y, en el contexto global, muy asequibles"

–¿En ese momento se veía ya estudiando fuera de Catalunya?

–Siempre me han gustado mucho los idiomas y viajar, pero eso marcó un punto de inflexión. Sin embargo, las universidades que tenemos aquí son muy buenas y, en el contexto global, muy asequibles. En otros países un año de carrera te puede costar 60.000 euros. Entonces, aunque te ofrecieran una beca del 50%, tenías que pagar 30.000 euros. Por eso decidí estudiar aquí y, durante los veranos, gracias a la red que había construido y a las becas, hice estancias internacionales aquí y allá. Un verano estuve en Saint Andrews, en Escocia, que es muy conocida porque es donde se conocieron Kate y William. Y es una universidad muy especial, donde las aficiones oficiales son el golf, la navegación y la equitación, para que se haga una idea.

–Uau.

–Vi universidades muy distintas, estuve también en la Politécnica de Lausana, en Suiza.

"Gracias a que hay profesoras como Mireia en los institutos, existen historias como la mía"

–¿Dónde estudiaba durante el curso?

–Estudié Ingeniería Biomédica en la UPF. Era un grado que empezaba. Siempre me ha fascinado la aplicación de la Ingeniería en la Medicina porque permite exactamente lo que yo quiero: aplicar la ingeniería a lo computacional, contribuir a la salud de las personas. El último año logré una beca total y fui a estudiar a la Universidad de Texas, en Austin. Fue entonces cuando decidí que, por el momento, no volvía. Miré dónde hacer el máster y me acabé decantando por la Politécnica de Zúrich.

"El Treball de Recerca, al final, es la personalización máxima del currículum"

–¿Por qué se decidió por Suiza?

–El problema de Estados Unidos es que está muy lejos, y a eso, a nivel personal, pesa. No puedes ir un fin de semana a ver a tu familia, si pasa algo importante no estás… Suiza es un país con universidades punteras, con una gran industria farmacéutica y, a la vez, me permitía estar más cerca de mi familia. En el máster, además, ya me puse a hacer cosas de inteligencia artificial (IA). Cuando lo acabé había mucha demanda y primero empecé a trabajar en una empresa que hacía audífonos e implantes cocleares que trataban el sonido con IA. Después entré en la farmacéutica Roche, donde trabajé seis años, siempre en el desarrollo de medicamentos con IA. Y hace un año me contactó la gran tecnológica en la que trabajo, donde sigo diseñando medicamentos con IA.

"En los institutos hay profesores que hacen su trabajo y otros que hacen mucho más que su trabajo; mi tutora pertenece claramente al segundo grupo"

–Volvamos 15 años atrás. ¿Cómo se vivió en su instituto que buscara una mentora fuera?

–Yo estudiaba en la Escola del Treball, en Sabadell, y tenía una tutora que se llamaba Mireia Panadés. En los institutos hay gente que hace su trabajo y otra que hace mucho más que su trabajo. Y la Mireia claramente pertenece al segundo grupo. Fue gracias a ella que un año antes fui becada en el programa Joves i Ciència de la Fundació Catalunya La Pedrera. Porque ella promovió el programa dentro del instituto y nos presentó como candidatos. La convocatoria de ExpoRecerca se manda cada año a todos los institutos, y ¿cuántos alumnos no lo saben porque no hay un profesor que les anime a participar? Creo que gracias a que en los institutos hay personas como Mireia existen historias como la mía. 

–¿Qué le parece que se pretenda rebajar tanto el valor del TR?

–No lo entiendo. Hay muchísima gente a la que le ha marcado mucho su TR. Permite elegir un tema que te apasiona y dedicarle horas. Al final, es la personalización máxima del currículum. Es la primera vez en el instituto en la que tienes realmente la oportunidad de personalizarlo y te prepara mucho para la vida.

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