Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

EDUCACIÓN

En el único instituto público de Madrid que se convierte en un congreso de la ONU cuatro días al año: "Hay adolescentes con mayor pensamiento crítico que un adulto"

El IES Beatriz Galindo celebra este año la décima edición de BGMUN, una simulación de debates internacionales en la que alumnos de varios países deben llegar a acuerdos económicos, políticos y sociales

El IES Beatriz Galindo celebra BGMUN, una simulación de un congreso de la ONU.

El IES Beatriz Galindo celebra BGMUN, una simulación de un congreso de la ONU. / CEDIDA

Pablo Tello

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

¿Y si dejásemos en manos de adolescentes el futuro de todo un continente? Por ahora se trata de un escenario imposible, aunque en un instituto público de la Comunidad de Madrid, la realidad supera a la ficción. Durante seis meses, decenas de estudiantes de entre 14 y 18 años organizan lo que será una simulación del Congreso de las Naciones Unidas. “Este año celebramos la décima edición. Con el presente proyecto desarrollamos su pensamiento crítico, haciéndolos partícipes de los principales temas que sustentan la economía, sociedad y política europea”, explica Raquel Benavente, profesora de inglés en el centro. Junto a dos docentes más, adopta el papel facilitador en cuestiones burocráticas y administrativas previas a la celebración del evento: “Lo demás corre a cargo de los alumnos. Ellos son el eje central”. Otros liceos reciben cada año la invitación para participar en estas jornadas de debate trilingües, a las que acuden pequeños parlamentarios de Rusia, Marruecos, Francia, Alemania o Reino Unido. “En algunos encuentros se habla español y en el resto inglés o francés”, añade. 

La propuesta, que nació hace una década gracias a uno de los profesores de Historia en la sección francesa, cuenta con un equipo organizativo compuesto íntegramente por sus aprendices: “Es uno de los más solicitados por los que trabajamos en la educación pública”. Quienes representan cargos más importantes dividen a sus compañeros entre los 10 comités que conforman el Beatriz Galindo Model United Nation (BGMUN): Nuevas Tecnologías, Salud Mundial, Derechos Humanos, Derechos de la Mujer, Ética, G8, Seguridad, Política, Medioambiente y Ecosocial. “Llegar a acuerdos es complicado porque nadie tiene una opinión formada sobre los países más polémicos. Es difícil defender una opinión tan polarizada”, relata Gala Aragón, alumna de segundo de bachillerato y Secretaria General en 2025. “Ella es la máxima autoridad este año”, apunta su profesora. Las amonestaciones a lo largo de las discusiones corren a cargo de su equipo directivo aunque, en caso de no surtir efecto, son los educadores quienes intervienen. 

A su lado, Lola Mackaoui, de primero de bachillerato, Vicesecretaria de esta edición y mano derecha de Gala. Junto a otros dos miembros más, han cargado a sus espaldas el buen funcionamiento de la convocatoria. “En mi primer año, que me dediqué a servir vasos de agua, vi a la Secretaria General de ese momento y pensé ‘quiero ser ella’”, confiesa. Los sueños se hacen realidad y el año que viene tomará el testigo de Aragón en la codiciada posición: “Es el rol más cansado por el papeleo que conlleva, pero te aporta determinación a corto plazo que, a nuestra edad, es necesaria”. Durante los meses de gestación, la atmósfera que se genera en los pasillos del número 10 de la calle Goya, cambia por completo. “Se cuentan las semanas y los días para que llegue. El edificio se transforma y el ambiente deja de ser típicamente escolar. Todos acabamos con una resaca emocional enorme”, suma Mackaoui, que tuvo que defender políticamente a Israel a pesar de tener ascendencia libanesa: “Desarrollé una habilidad para el resto de mi vida”.

Interés por la muerte

Gala y Lola, que llevan cinco y cuatro años participando respectivamente, tienen claro a lo que les gustaría dedicarse en un futuro. Si bien la primera de ellas tiene claro que su pasión son las ciencias puras y le gustaría enfocarse en biología o matemáticas, la benjamina domina los idiomas y siente atracción por el derecho internacional. “Algunos descubren su pasión en estos debates y la que creían que sería su carrera ya no lo será después del BGMUN”, relata Benavente. El Beatriz Galindo es el único instituto público de la Comunidad de Madrid que organiza un modelo de Naciones Unidas a este nivel: “Aporta mucha más diversidad de alumnos que en los privados. Hay estudiantes que, de otro modo, no tendrían acceso a realizar este tipo de actividades, más propias de escuelas privados”. A lo largo de cuatro días, estos adolescentes debaten seis horas diarias para luego reunirse en una asamblea y dar a conocer los acuerdos alcanzados. “No miran el  móvil en ningún momento y eso demuestra que, si produces quehaceres atractivos, no necesitan más estímulos”, defiende. 

Esta simulación supone una preparación a nivel personal y académico para la adultez a la que accederán en apenas unos meses: “Ponerse en los zapatos de otra persona contribuye a crear pequeños humanos tolerantes, con capacidad de escucha y empatía. Además, les forma en cuestiones de actualidad, dominan varios lenguajes y pierden el miedo escénico”. Gala lo sabe, pues, pese a su timidez, ha sido capaz de salir de confort en varias ocasiones y reconoce haber aprendido cosas que no se enseñan en el sistema educativo. Según ambas jóvenes comentan, en su generación es común sentir fascinación por temas delicados, como los conflictos bélicos: “Hay algo en ellos que capta nuestra atención. Quizás porque siempre son los ciudadanos quienes pagan las consecuencias y eso despierta empatía”. Lola, por su parte, considera que hay un factor banal y psicológico en ello: “La muerte siempre ha intrigado al ser humano, ya sea por lo que hay después o lo que lleva a un hombre acabar con la existencia de otro”. Como este, todas las materias debatidas son una definición de la humanidad contemporánea. 

"Somos el futuro"

De staff en segundo de la ESO a periodistas, entrevistadores, moderadores y community managers o responsables de redes sociales. “Unos hacen una revista y otros cubren el encuentro y lo difunden. Todos somos importantes para el buen funcionamiento”, manifiestan. A diferencia de los debates adultos que acaparan la pequeña pantalla a diario con argumentos “sesgados y repletos de intereses personales”, los colegiales del Beatriz Galindo se meten “de lleno” en lo que al país respecta y lo defienden “hasta el final”, dejando a un lado su ideología individual, asegura Raquel: “Son mini políticos mucho más objetivos que los que vemos en la televisión”. Ella participó en un proyecto similar cuando todavía era estudiante. “De repente, me vi buscando información sobre conflictos globales. Esto les da voz y motivación. Te vas a casa pensando lo bien que lo has hecho”, sostiene. La adolescencia es una etapa dura de por sí, por lo que la que la creación de espacios destinados a la diversión y el entretenimiento, es fundamental. 

En el centro, los comités más codiciados son los relativos a la seguridad y a la política. Sin embargo, pertenecer a cualquiera de las delegaciones supone la oportunidad para compartir opiniones e ideas con un público internacional de su edad. No ocurre lo mismo fuera del BGMUN, donde los púberes denuncian la falta de escucha por parte de la población. “Si dejasen de convencernos de que no tenemos ni idea de lo que hablamos y nos cediesen más espacios, se sorprenderían. Somos el futuro y, si hay un cambio, será liderado por las nuevas generaciones”, indica Lola. A sus 16 años, cree que la mayoría de sus equivalentes no votarían de manera responsable en unas elecciones: “Es un tema controversial, pero viendo la forma en la que se comportan, creo que influiría negativamente en la política. Muchos se lo tomarían a broma y habría una inclinación hacia la extrema derecha”

Gala, que ya puede votar, no sabe cómo sentirse al respecto. “No sé si me emociona o me desespera”, bromea. Igual que su compañera, cree que parte de ellos no están preparados para la vida cuando abandonan la educación secundaria: “Se ven condicionados por sus familias. Si tus padres votan a Vox, probablemente acabes imitándolos. Y lo mismo con Sumar”. Las generalizaciones nunca fueron buenas y garantizar que los menores de edad carecen de raciocinio, es un error. Aragón y Mackaoui son la prueba. “Al final la gente se lo acaba creyendo. Es necesario derribar esos estereotipos. Hay jóvenes con mayor pensamiento crítico que un adulto”, subraya. Sin docentes como Raquel, madrina del plan y pilar de sus alumnos, el cambio de paradigma no tendría sentido: “Hablan con todo el sentido del mundo y no pasa nada porque sean pequeños”. Tienen hambre y, con proyectos así, demuestran a diario que el futuro es suyo. La sociedad no lo concibe, aunque quizás sea tarde para silenciarlos.