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Los expertos alertan ante los errores más comunes al detectar las altas capacidades

Una psicóloga especializada en este diagnóstico asegura que el enfoque educativo debe ser personalizado

Test de altas capacidades: así puedes saber gratis si tienes AACC

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Un niño pinta un cuaderno.

Un niño pinta un cuaderno. / lev dolgachov / Bcn

Lola Gutiérrez

Barcelona
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El pasado día 14 se celebró el Día de las Altas Capacidades (AACC), una jornada que destaca la importancia de identificar y acompañar a todas aquellas personas que tienen un potencial intelectual y creativo superior a la media y, además, una gran facilidad de aprendizaje.

Algunos especialistas ponen sobre la mesa las definiciones que reducen algunos diagnósticos a una cifra, como por ejemplo, que una persona "superdotada" es aquella que tiene un cociente intelectual (CI) mayor de 130. Sin embargo, nunca debe tenerse en cuenta solo este dato en el diagnóstico de las altas capacidades, ya que no existe un punto de corte igual para todos.

No hay una única definición

El principal problema es que las altas capacidades no tienen una definición universal que permita identificarlas con claridad en, por ejemplo, un niño que presente los síntomas. La falta de pruebas y el hecho de no tratarse de un concepto uniforme para todas las personas imposibilita que las cifras recogidas de los casos no sean representativas de la realidad.

Alba María García Rasero, neuropsicóloga clínica especializada en altas capacidades, ha determinado cómo conseguir una detección positiva y temprana de este diagnóstico, que debe pasar por una evaluación multidimensional para que así sea.

En primer lugar, un buen diagnóstico debe empezar con una entrevista con los padres, los profesores y el propio niño para entender cómo ha sido su desarrollo, cuál es su comportamiento y poder identificar indicios de altas capacidades.

Pruebas

Después, son necesarias -pero no determinantes- unas pruebas psicométricas (un test de inteligencia que mida el cociente intelectual, por ejemplo) y, por último, una valoración del pensamiento divergente y de la creatividad.

Además, es esencial la observación continuada del rendimiento académico del niño y de su conducta en distintos ambientes.

Hacer un diagnóstico puede costar entre unas semanas o varios meses, ya que pasar por todas esas pruebas y observaciones es un proceso tedioso y no lineal.

Categorías de las AACC

Dentro de las altas capacidades existen diferentes clasificaciones. A pesar de que cada especialista tienen su enfoque teórico en el diagnóstico, estas categorías ayudan a la identificación de las AACC. El modelo más utilizado en España es el de Castelló y Batlle, de 1998, que divide la alta capacidad en:

  • Superdotación: un CI superior a 130 junto con habilidades cognitivas y creativas.
  • Talento simple: habilidades en un área específica.
  • Talento complejo o múltiple: destaca en varias áreas, pero no necesariamente cumple con los criterios de superdotación).

La precocidad intelectual, es decir, el desarrollo cognitivo adelantado a la edad -que no implica que tenga AACC a largo plazo- no está incluido en la clasificación de Castelló y Batlle, pero la neuropsicóloga García Rasero lo añade en la clasificación.

Un enfoque educativo personalizado

García Rasero ha asegurado que es posible que una persona tenga altas capacidades solo en una materia, y a esto se le denomina talento específico. Puede ser tanto talento matemático, verbal o artístico-musical.

Es por este motivo por lo que la neuropsicóloga clínica considera obligatorio un enfoque educativo personalizado. De esta manera, se explotan las habilidades y capacidades del niño en lugar de conducirlo a la frustración o al fracaso escolar en caso de no intervenir de manera adecuada.

La especialista ha destacado las problemáticas que puede generar un mal o dudoso diagnóstico: las AACC suelen confundirse con trastornos como TDAH o TEA y "esto puede derivar en intervenciones inadecuadas".