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Entrevista

Luis Badilla, experto vaticanista: "El Vaticano debe prepararse para la Sede Vacante"

Una de las fuentes más desacomplejadas sobre el Vaticano habla con EL PERIÓDICO sobre la salud del Papa y sus implicaciones en el gobierno de la Iglesia

El Vaticano publica la primera foto del papa Francisco desde su hospitalización

Luis Badilla, experto vaticanista.

Luis Badilla, experto vaticanista. / Irene Savio

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Irene Savio

Irene Savio

Ciudad del Vaticano
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Luis Badilla es un torrente en plena efervescencia. Durante años, este vaticanista chileno, médico y antiguo trabajador de la emisora radiofónica Radio Vaticano de 79 años, ha sido una de las fuentes obligadas —y más desacomplejadas— para cualquiera que escribiera sobre el Vaticano, gracias a su 'El Sismógrafo', una página que contaba sin filtros que las dinámicas vaticanas. Hoy, cerrada esa etapa, Badilla sigue observando y captando lo que se cuece alrededor de la Santa Sede a través de una newsletter que —con información que a menudo le es filtrada desde dentro—, desenmaraña los entresijos vaticanos como pocos otros se atreven a hacer. En estos días, su foco ahora está en la salud del papa Francisco, afectado por una bronquitis que derivó en neumonía y ya hospitalizado desde hace casi un mes.

Ha dicho usted que el Vaticano tiene que prepararse para la llamada Sede Vacante, que se abre en caso de muerte o dimisión de un Papa.

La razón es muy simple y es la única: Francisco está llegando al final de su vida. El Papa es un enfermo terminal. Hay que tomar conciencia de que el Santo Padre tiene 88 años, tiene tres o cuatro enfermedades crónicas y degenerativas y que sus crisis respiratorias se han ido acortando en el tiempo. Es evidente que la salud del Pontífice no permite una recuperación que pueda hacernos imaginar que pueda retomar el gobierno de la Iglesia como antes. Podría volver a Santa Marta, eso sí, y yo se lo deseo. Por eso creo que el Vaticano debe prepararse para la Sede Vacante.

"El Papa es un enfermo terminal. Es evidente que su salud no permite una recuperación que haga pensar que puede retomar el gobierno de la Iglesia"

¿Por qué lo dice? ¿En qué se basa?

El profesor [jefe del equipo médico del Papa, Sergio] Alfieri lo dijo así, literalmente. Dijo que él haría todo lo posible para ayudarle a superar la crisis y permitir que regrese al [albergue de] Santa Marta, pero también señaló que él [el Papa] volverá con todas sus enfermedades […] los problemas médicos [de Francisco] no tienen solución.

¿Entonces, el Vaticano se está preparando para esta situación?.

Seguramente habrán evaluado distintos escenarios posibles porque se necesita tiempo para organizar toda la logística. Lo que no es verdad es que ya se esté buscando un nuevo Papa. Eso no lo hacen.

"Lo que no es verdad es que ya se esté buscando un nuevo Papa"

Sin embargo, el propio Papa ha dado a entender que él considera que sus dificultades físicas no afectan su liderazgo. Y en estos días lo han repetido varios cardenales cercanos a él.

Eso no es así. Junto con la capacidad cognitiva, [un Papa] también necesita la corpórea, para dar discursos, recibir al cuerpo diplomático, presidir actos y muchas otras actividades. [El papa Benedicto XVI, Joseph] Ratzinger renunció por eso; lo dejó [el papado] no porque padecía de senilidad, sino porque no tenía la fuerza física para seguir gobernando.

"Como en todos los papados, en un determinado momento hacia el final de sus vidas, hay un círculo mágico que gobierna en nombre del Papa"

¿Es decir, usted dice que no es cierto que el Papa haya estado gobernando desde el hospital Gemelli de Roma?

Ha estado gobernando un grupo de personas: [el secretario de Estado] Pietro Parolin, [el sustituto] Edgar Peña Parra, dos ó tres prefectos de dicasterios, entre ellos [el ministro de la Congregación para la Doctrina de la Fe] Víctor Fernández y quizá [el actual maestro de Celebraciones Litúrgicas, Diego Giovanni] Ravelli. Como en todos los papados, en un determinado momento hacia el final de sus vidas, hay un círculo mágico que gobierna en nombre del Papa. E, insisto, esta es una de las razones por las que Ratzinger renunció, porque el difunto Papa alemán había visto lo que había ocurrido con Juan Pablo II [su lenta agonía] y no quiso repetirlo.

¿Por qué la Iglesia católica tiene una relación complicada con las enfermedades de los papas?

Es la tradición. Mientras que el Papa sigue vivo, la imagen que se quiere transmitir es de que está bien. En el pasado era peor: Juan XXIII murió por un cáncer porque no se curó, podrían haberle llevado al hospital pero se consideraba que era intocable. Es parte de esta idea de que un Papa es una figura sagrada. Francisco en parte ha desmontado estas ideas, pero aún así perviven.

Cuando pase, ¿el Vaticano dirá la verdad sobre la muerte de Francisco?

Sí, eso sí. Esas cosas ya no pasan. Pero entiendo que la gente lo piense. Con la muerte de Juan Pablo I [Albino Luciani], Ia sospecha siempre fue de que habían retrasado comunicar su fallecimiento porque la Iglesia es misógina y quien primero lo había encontrado muerto fue una mujer.

Es cierto que ahora el Vaticano está dando detalles sobre la hospitalización del Papa. ¿Qué opina?

Eso me sorprendió. Incluso nos enteremos del broncoespasmo que le causó vómito por inhalación. Ese fue un momento dramático, el peor de su hospitalización. El Papa estaba muriéndose y lo salvaron en cuestión de minutos. Su enfermedad tiene como síntomas la compresión estomacal. Por eso el Papa tiene [ahora] la cama inclinada, unos 10 centímetros. El Papa duerme así para evitar el reflujo gástrico, y por eso [en el momento de su crisis] le tuvieron que hacer la aspiración bronquial, dos veces en ocho horas, la primera vez sin anestesia.

El Papa tuvo que autorizarlo…

Al entrar en el Gemelli, él firmó el consentimiento a todo tipo de tratamiento que respete la doctrina católica. El Gemelli es un hospital católico y por eso no debería haber ningún problema.

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