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INCLUSIÓN

Las piedras viajeras de Chechu, un emprendimiento sin límites que busca recorrer el mundo: "Las personas con discapacidad también tenemos proyectos de vida"

Desde la asociación AFAD Valdepeñas, en Ciudad Real, venden piedras de cerámica a un euro para conectar personas con lugares: "No soy famoso, ni tampoco el Rey, pero me para mucha gente para darme la enhorabuena"

Chechu, a la derecha, junto a Vicente y otros miembros de la asociación.

Chechu, a la derecha, junto a Vicente y otros miembros de la asociación. / CEDIDA

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Pablo Tello

Madrid
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Chechu está “genial”. Eso dice nada más comenzar la conversación. Él se comunica mediante una pantalla inteligente conectada a un altavoz, aunque, muchas veces, nada de esto es necesario porque su mirada habla por sí misma. Tiene 36 años y, desde hace más de 10, forma parte de la Asociación de Familiares y Amigos del Discapacitado de Valdepeñas, en Ciudad Real. En ella ha desarrollado su primera aspiración profesional, Piedras Viajeras, una iniciativa que presentó semanas atrás en el programa ‘La Revuelta’ junto a David Broncano. Con un pincel, el ciudadrealeño pinta rocas de cerámica que ellos mismos cuecen y barnizan para venderlas por 1 euro. Su objetivo es que, quienes las compren, viajen con ellas y las fotografíen en sus destinos finales, una manera de recorrer el mundo a través de su arte. “Se trata de conectar personas y lugares. Quiero que la gente vea que quienes vivimos con una discapacidad también tenemos proyectos, explica bajo la atenta mirada de Vicente Sánchez, su facilitador y amigo.

Se conocen desde hace casi una década y se nota. “Es alguien maravilloso, con un mundo interior que no pasa desapercibido. A todos los que hemos pasado por su vida nos ha dejado una impronta”, reconoce. Después de su aparición en televisión, los pedidos se han disparado y la iniciativa ha llegado a un gran público: “Intentamos responder al máximo posible, pero la fabricación requiere paciencia. Hay numerosos lugares de España interesados en colaborar, pero lo importante no es venderlas”. El equipo de AFAD lucha día a día por dar visibilidad a un abanico de realidades para que, con los apoyos adecuados, puedan lograr nuevas metas. Chechu ha encontrado la felicidad en esta idea, aunque no es lo único con lo que disfruta. “Últimamente dedico poco tiempo a las piedras porque he estado haciendo cursos de formación y otras tareas interesantes”, añade. Sus creaciones han viajado a otros países como Varsovia, Tanzania, Finlandia o Tailandia, además de por prácticamente todo el territorio nacional. “No soy famoso, ni tampoco el Rey, pero me está parando bastante gente para darme la enhorabuena. Estoy muy contento”, bromea el ciudadrealeño. 

Proyectos de éxito

Si bien sus compañeros estaban ya acostumbrados a manejar la cerámica, él no podía participar por sus habilidades motrices. Por eso, cuando un amigo le sugirió embarcarse en ello, no se lo pensó y creó una comunidad en redes sociales que siguen el recorrido de sus gemas en internet. De este modo, puede visitar nuevas ciudades todas las semanas. “Al final, ese es solo uno de sus intereses, pero le encanta aprender, socializar y crear nuevos lazos. Eso le define muy bien”, relata Vicente, quien le ha acompañado en cada paso. Llegó a la asociación en 2017, después de una arriesgada apuesta por dar un giro a su carrera profesional y apostar por su pasión: “Siempre he hecho labores de voluntariado, trabajando con población vulnerable”. Actualmente, se encarga del área de comunicación y participación en esta comunidad de Valdepeñas, donde ha podido trabajar con SAACs (Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación) como el de Chechu. “Sin ellos, muchos no podrían expresarse”, defiende. En algunos casos, el uso de estos dispositivos se complementa con el alfabeto dactilológico, una representación manual de las letras. 

Como él, otros miembros de AFAD han desarrollado planes laborales de éxito. Dos integrantes se dedican al arte y cuentan con un canal de venta y exposición de cuadros. Además, un grupo de ocho se ha dedicado durante más de un año a digitalizar la documentación del ayuntamiento local a través de un software que aprendieron a utilizar en la corporación. Otra de las historias que conforman esta entidad ha colaborado con los chefs Estrella Michelín, Miguel Ángel Expósito y Jose Antonio Medina. No solo eso, pues con el cuento infantil ‘Super Lucía’ que ellos mismos han creado, realizan charlas de sensibilización en centros educativos de la zona. “Quizás no son innovadores, pero son una manera de que la sociedad entienda que las personas con discapacidad tienen deseos, intereses y metas como cualquier otro”, suma Vicente. En ocasiones, proyectos similares a este se han visto silenciados por permanecer unidos a una condición física o mental: “Nos perdemos grandes historias”. El trasfondo sociopolítico camina de la mano con la necesidad de reclamar su lugar en el mundo como ciudadanos de pleno derecho. 

Escasez de recursos

Desde hace 40 años, los obstáculos han aparecido recurrentemente en el camino de las familias cercanas a la asociación. “Son realmente el motor de esta historia”, dice. No obstante, todo lo que rodea a la discapacidad ha sufrido una metamorfosis a lo largo de las últimas décadas. El conjunto de voluntarios y trabajadores se han encargado de derribar tabúes altamente arraigados: “Muchas veces ni les sacaban al exterior. Únicamente con eso, su calidad de vida ha mejorado un montón”. La falta de recursos y la escasa colaboración por parte de las fuerzas políticas de nuestro país tampoco lo han puesto fácil. “Hemos luchado por dotar los centros de expertos cualificados y hacernos notar como cualquier otro colectivo. Ha sido un trabajo de pico y pala para familiares y trabajadores”, critica. Habitualmente, lograr una rutina cercana a la independencia en una vivienda adaptada o con una atención sanitaria adecuada, continúa siendo una realidad al alcance de unos pocos: “Queremos que las empresas cuenten con ellos no solo al realizar prácticas, sino para defender un puesto de trabajo. También que la sociedad reconozca su derecho a vivir en pareja eligiendo qué quieren conseguir. Esos son los nuevos retos a los que nos enfrentamos”. 

En Valdepeñas consideran esencial desestigmatizar a través de lazos personales y ocupacionales que, con el tiempo, se traduzcan en proyectos de vida para los miembros de AFAD. Desde prácticas a convenios de colaboración, actividades deportivas o incursión en disciplinas artísticas. “No se trata de estar presentes, sino de lograrlo de forma activa y normalizar lo que para nosotros es, de por sí, normal”, razona Sánchez. Oportunidades como aparecer en prime time en el programa más visto de la televisión, pueden suponer un atajo hacia la visibilidad, aunque los prejuicios siguen acaparando una parte del foco. “Los mitos se encuentran ahora enfocados en áreas donde antes era impensable y la realidad que tenemos en el pueblo es muy positiva por la relación que hemos creado con la Administración Local”, aclara. Sin embargo, sin el tesón y el corazón de profesionales como Vicente, que miran al joven con cariño cada vez que habla, nada sería posible. La discapacidad, una vez más, pese a todas las dificultades que enfrenta, demuestra que puede ser un superpoder. Chechu es la viva imagen.