Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Club de Educación y Crianza

Carmen Calderón, abogada de familia: "No sabemos divorciarnos bien, nadie nos enseña"

Fundadora del Family Affairs Club, la letrada reclama cursillos específicos de formación para las parejas que quieren romper el matrimonio, especialmente si tienen hijos

Carmen Calderón, abogada de familia y responsable del Family Affairs Club.

Carmen Calderón, abogada de familia y responsable del Family Affairs Club. / E. P.

Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Abogada de familia con décadas de experiencia en los juzgados, Carmen Calderón asegura que las madres y los padres tienen importantes lagunas para afrontar cuestiones importantes del día a día en los hogares, como tener una buena vida matrimonial, criar a los hijos o solventar conflictos adecuadamente. En su opinión, los divorcios son los grandes desconocidos de la sociedad española. “No sabemos divorciarnos, nadie nos enseña”, se lamenta la letrada, que ejerce en Barcelona y que acaba de fundar el Family Affairs Club, un espacio de “reflexión y aprendizaje” para diseccionar temas importantes que afectan a la convivencia familiar y el bienestar personal. Tras la jornada monográfica sobre el desafío que implican las pantallas en los hogares, el próximo encuentro versará sobre los retos legales que implica la mayoría de edad de los hijos.

¿En qué fallamos las familias? No fallan todas. Al ser abogada, me relaciono con personas que tienen problemas, pero las necesidades y carencias de información básica se dan en todas las familias, incluidas las de alto nivel socioeconómico y una completa formación intelectual y académica. Me llama la atención que haya matrimonios que han realizado un curso prematrimonal y, sin embargo, no haya cursos predivorcio o de primera paternidad. Seguimos los consejos que nos dan amigos y familiares, pero son asuntos importantes que hay trabajar a nivel individual porque cada persona es única.

"Me llama la atención que haya matrimonios que han realizado un curso prematrimonal y, sin embargo, no haya cursos predivorcio o de primera paternidad"

En España, el 30% de los divorcios no son de mutuo acuerdo sino contenciosos. ¿No sabemos divorciarnos bien? Efectivamente, no sabemos. Pero es que nadie nos enseña a divorciarnos. Ni cuando hay niños ni cuando no los hay. Nadie nos educa para solucionar conflictos en casa, estamos perdidos y nos equivocamos.

¿Cuál es el error fundamental que cometemos? No valorar que la familia es un activo que hay que proteger. Cuando uno oye la palabra 'divorcio', la imagen que aparece son juzgados, peleas y conflictos por los hijos. Cuando, en realidad, el divorcio no es un resultado sino un proceso. No implica la destrucción de una familia sino la construcción de una nueva etapa de la vida, que es tan importante como la anterior y que también necesita construirse.

La custodia compartida es necesaria. Hablo en general porque a veces no es posible

La primera charla del Family Affairs Club versó sobre el desafío de las pantallas. ¿Qué tienen que ver los dispositivos digitales con los divorcios? Las pantallas están presentes entre los principales problemas que se encuentran los matrimonios que optan por iniciar un proceso de divorcio. Los adolescentes con inclinación hacia las pantallas pueden sufrir un problema grave si hay una sobreexposición. Si en ese momento la familia está en crisis o iniciando un proceso de divorcio, ese problema se va a magnificar.

¿Varía según la edad? Da igual que sean niños de 6 años o adolescentes de 16, el problema es el mismo. Hay casas en las que los niños no salen mucho, no quieren hacer deporte y casi siempre están enganchados. En esos casos, cuando se plantea la ruptura sentimental es catastrófico porque esos chavales usan la tecnología para refugiarse. Si no soy capaz de llevar un divorcio ordenado y respetuoso, el nivel de dolor y tensión que habrá en casa será muy alto. Mi hijo, que no tiene otras habilidades, se refugiará en la pantalla y se convertirá en un problema. Esto también se da cuando no hay divorcio, pero cuando lo hay la situación es potencialmente más peligrosa.

Si no soy capaz de llevar un divorcio ordenado y respetuoso, el nivel de dolor y tensión que habrá en casa será muy alto

Lo mismo que con un trastorno de la conducta alimentaria, ¿verdad? Claro. Por eso es importante trabajar con los progenitores para asegurarnos de que en casa las cosas funcionan bien. Los niños son sensibles a estos procesos. Es indiscutible que perciben la separación como dolorosa. Habrá quien diga que el proceso ha sido civilizado y los chavales están bien, pero la realidad es que un niño o un adolescente no tiene la capacidad intelectual y emocional para gestionar eso de manera sana si no recibe la ayuda necesaria y si esa ruptura no se hace adecuadamente. Los TCA que mencionas, por ejemplo, son llamadas de atención hacia los progenitores. Hay familias donde también existen estos problemas y no hay un divorcio de por medio. Pero la separación de los padres es un factor de riesgo.

¿Quién tendría que impartir los esos cursillos predivorcio? Lo tendríamos que ver. De cada cuatro llamadas y correos que recibimos los abogados de familia, uno es de una persona que no quiere separarse sino solo asesorarse. Quiere saber qué puede ocurrir y qué opciones tiene. Los abogados de familia tenemos que hablar y, sobre todo, escuchar. A veces me veo a mí misma como una especie de terapeuta jurídica. Recuerdo que uno de mis profesores de la universidad decía que todos los ciudadanos deberían cursar un año de Derecho, es una formación necesaria no solo en leyes sino en cómo funcionan las cosas.

La separación de los padres es un factor de riesgo para casos de adicción al móvil o trastornos alimentarios

¿Es posible divorciarse y ser amigo de tu ex? Cuando unos progenitores deciden que no quieren seguir juntos, antes de pensar si van a ser amigos o no deben tener claro que seguirán siendo el papá y la mamá de sus hijos. Si quieren ser amigos es tan válidos como no querer serlo. Si no quieren hablarse nunca más es complicado, pero también se puede articular. En cualquier caso, lo que no van a dejar de ser es madre y padre. No es excepcional encontrar procesos de divorcio en los que uno de los dos reduce su nivel de compromiso, su interés por los hijos.

Los divorcios que terminan con la custodia compartida de los hijos se han doblado en la última década, al pasar de 9.032 en 2013 a 18.400 en 2023. La custodia compartida es necesaria. Hablo en general porque a veces no es posible. Un menor tiene dos progenitores y salvo que haya un motivo muy claro para que esto no sea así, el niño tiene derecho a tener a ambos. Hay casos problemáticos, por ejemplo, cuando uno de los dos cambia de residencia. Hay que articular las cosas para que esos niños no sientan una pérdida y no lo perciban esto de manera dolorosa. Que no piense que se ha ido porque no le quiere. Hay que tirar de arquitectura jurídica para que el contacto tenga cierta frecuencia. Si no físico, que haya al menos comunicación.

Suscríbete para seguir leyendo