Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Desde enero

Una nueva normativa obliga a Mollet a cerrar su potabilizadora al exceder la contaminación permitida en su agua

La nueva legislación sanitaria impuesta por el gobierno español, mediante el Real Decreto 3/2023, ha elevado los estándares de calidad del agua de consumo y ha introducido nuevos controles para detectar compuestos químicos

200.000 personas bebieron agua contaminada por nitratos en España

Agua del grifo.

Agua del grifo. / Ayuntamiento de Rubi

Clàudia Mas

Clàudia Mas

Mollet del Vallès
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Desde el pasado 2 de enero, la planta potabilizadora de Mollet del Vallès permanece cerrada. No por una avería ni por falta de suministro, sino por el impacto directo de un cambio normativo. La nueva legislación sanitaria impuesta por el gobierno español, mediante el Real Decreto 3/2023, ha elevado los estándares de calidad del agua de consumo y ha introducido nuevos controles para detectar compuestos químicos. Entre ellos, tal y como ha avanzado TV3, los “químicos para siempre”, conocidos como PFAS: sustancias que se degradan con mucha dificultad y que pueden tener efectos nocivos sobre la salud, algo que está estudiando la Organización Mundial de la Salut (OMS) y la Unión Europea.

El resultado: Mollet ha superado los límites establecidos de estos compuestos en las aguas freáticas extraídas de los pozos Garbí, ubicados en el barrio de Riera Seca de haciendo imposible su uso para el consumo humano sin una adaptación tecnológica que aún no ha llegado. Esto ha supuesto que la ciudad haya tenido que recurrir en su totalidad a la red Ter-Llobregat para su suministro de agua, con el sobrecoste que ello implica. Hasta ahora, Mollet cubría un 25% de su consumo con agua subterránea, un recurso estratégico que reducía su dependencia externa y ayudaba a contener costes en plena crisis hídrica. El agua extraída de los pozos Garbí pasaba por una planta de potabilización y después se bombeaba hasta los depósitos de los Pinetons. En este punto, se mezclaba con el agua adquirida en el ente de Abastecimiento de Agua Ter-Llobregat, una práctica que actualmente ya no es posible.

Una paralización forzada por la normativa

El Ayuntamiento de Mollet y la Agencia Catalana del Agua (ACA) trabajan para encontrar una solución técnica que permita cumplir con la nueva regulación y recuperar el uso del agua freática. Fuentes municipales señalan que el agua subterránea siempre ha sido una fuente de abastecimiento complementaria.

El concejal coordinador del Área de Acción Climática y Servicios Urbanos, Juanjo Baños, lo resume así en un comunicado publicado por el mismo Ayuntamiento: “Nuestra voluntad es seguir aprovechando los pozos, porque son una fuente estratégica tanto económicamente como para la resiliencia frente a la sequía. Las nuevas exigencias nos obligan a hacer una inversión tecnológica importante, pero ya estamos trabajando con la ACA para encontrar una solución viable. Una de las opciones sobre la mesa es la implantación de una planta de ósmosis.”

Fuentes municipales destacan que el agua freática ha sido clave en la gestión del suministro en los últimos años y que la ciudad ya había invertido en mejoras para optimizar su potabilización. Sin embargo, la nueva normativa supone un punto de inflexión en la gestión del agua del municipio.