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Naturaleza en Catalunya

La presencia del buitre negro aumenta en los Pirineos: ya hay más de 60 ejemplares en la reserva de Boumort

La entidad Trenca, con más de una década de trabajo en el territorio y en colaboración con Endesa, contribuye a conservar la especie

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Aumenta la colonia de buitre negro en el Pirineo, con una población de más de 60 ejemplares en la reserva de Boumort

Aumenta la colonia de buitre negro en el Pirineo, con una población de más de 60 ejemplares en la reserva de Boumort / GERARD PLANA / CEDIDA ACN / VÍDEO: ACN

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La colonia de buitre negro (Aegypius monachus) está aumentando en los Pirineos gracias al trabajo de reintroducción de la especie, que había desaparecido de la zona durante la segunda mitad del siglo XIX. Así se desprende de los datos aportados por la entidad conservacionista Trenca, que en 2024 contabilizó 66 individuos en la Reserva Nacional de Caza de Boumort (Pallars Jussà), un registro que se considera un récord.

En este periodo se formaron diecinueve parejas y nacieron once polluelos, de los cuales nueve llegaron a volar. A seis de estos últimos se les ha colocado un dispositivo GPS para conocer sus movimientos con más detalle. El proyecto de preservación del buitre negro, en el que colabora la compañía Endesa, lleva más de una década implantado en los Pirineos.

La reintroducción del buitre negro tiene como objetivo conectar las poblaciones ibéricas y centroeuropeas, de manera que se mejore la diversidad genética y se reduzca, por tanto, el riesgo de extinción de la especie. Así, la colonia catalana ha mostrado una tendencia positiva, aunque las tasas de éxito reproductivo y productividad todavía se sitúan por debajo de la media del Estado.

El año pasado, como ya se ha hecho en los últimos ejercicios, se ha monitorizado el movimiento de las aves. Gracias a este trabajo se ha podido constatar que la hembra Baürta, hija de Lorena y Quasimodo y nacida en 2023, llegó hasta Senegal. El radioseguimiento continuo incluye dispositivos GPS, los cuales se han podido añadir al proyecto gracias a la participación de otras entidades, y permite ayudar a comprender los movimientos in situ y ex situ, tener éxito en la reproducción e incluso identificar amenazas.

Los resultados del proyecto han sido positivos y ya han permitido alcanzar algunos de los objetivos planteados con la reintroducción del buitre negro. De esta manera, se ha recuperado el macizo prepirenaico como territorio de cría para una especie que se considera clave para el funcionamiento de los ecosistemas. De hecho, las aves necrófagas juegan un papel primordial en el funcionamiento de las cadenas tróficas mediante la eliminación de cadáveres en el campo.

Redes de alimentación

Más allá de su establecimiento en Boumort, el objetivo del proyecto es extender la colonia a otros puntos del oeste de los Pirineos. En este sentido, destacan los Puntos de Alimentación Suplementaria (PAS), cañetes desde los cuales Trenca proporciona alimento de manera controlada a buitres y otras aves necrófagas. Su creación y gestión ha sido posible mediante la participación de Endesa desde 2013.

Trenca ha puesto en funcionamiento y gestiona una red de tres Puntos de Alimentación Suplementaria (PAS) y uno específico (PAE) para reforzar los vínculos entre los buitres negros reintroducidos y la zona de liberación. Así, la red cuenta con cuatro puntos: el de Codó, en Senterada (en el Pallars Jussà), el de Siall (ubicado muy cerca de la Reserva Nacional de Caza de Boumort, en el término municipal de Isona y Conca Dellà, también en el Pallars Jussà), el de Cal Roger (en el municipio de Montferrer y Castellbò, en el norte de la comarca del Alt Urgell) y el PAE (situado dentro de la RNC de Boumort, en el corazón de la colonia del buitre negro).

Aparte de los buitres, de estos puntos se benefician otras aves necrófagas, algunas seriamente amenazadas como el quebrantahuesos, el aufrany o el milano real. A lo largo del año se han volcado, entre los cuatro puntos, un total de 15.435 kilos de carroña. Se trata de un menú específico adaptado a las diferentes especies necrófagas que incluye codornices, vísceras, patas de cordero, y restos de piel y grasa.

Este proyecto también contribuye, de forma indirecta, a un ahorro de CO2, ya que se reduce la necesidad de incineración de los animales muertos. En 2024, el ahorro total de gases de efecto invernadero equivalente al volumen de carroña aportada fue de 4.208 kg de CO2.