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Educación en Catalunya

La escuela 'milagro' en el barrio del Besòs de Barcelona: de suspender a estar por encima de la media con catalán y extraescolares

El colegio Concepción Arenal, con alumnos de 15 países y vulnerables en un 60% de los casos, ha remontado de forma espectacular sus resultados académicos con un programa de educación con el catalán como palanca

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Helena López

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Recibe al visitante un cartel de dimensiones considerables con el mensaje 'Disculpeu el soroll, estem aprenent' y nada que disculpar porque, a las nueve de la mañana, en la recepción de esta escuela en el barrio del Besòs i el Maresme, en la frontera con La Mina, reina el silencio. Entran a las ocho y media y a esta hora ya hace rato que todo el alumnado está en clase con sus maestros, en plural. Uno de los rasgos diferenciales de la escuela Concepción Arenal, escuela con alumnado de 15 nacionalidades, es la universalización de las cotutorías.

Combina sexta hora y jornada intensiva, el comedor forma parte de la jornada lectiva (alumnado y maestros comen juntos) y todos hacen actividades de tarde

Es decir, cada grupo-clase de esta escuela de una línea tiene dos maestros, con los que el alumnado está de 8.30 a 14.30 horas. Esta es, además, una de las 25 escuelas públicas catalanas que tiene jornada compactada, aunque, a diferencia de la gran mayoría de centros que optaron por esta espinosa fórmula, en el Concepción Arenal la totalidad del alumnado se queda al comedor, ya que la hora de comer, de 13.30 a 14.30, forma parte de la jornada lectiva.

La directora y el jefe de estudios de la escuela Concepción Arenal de Barcelona en la biblioteca escolar.

La directora y el jefe de estudios de la escuela Concepción Arenal de Barcelona en la biblioteca escolar. / Jordi Cotrina

El Concepción Arenal tiene también sexta hora (al ser una escuela de máxima complejidad tiene la opción de hacerlo). Y no solo eso, el conjunto del alumnado, después de comer en el comedor compartiendo mesa, charlas y juegos junto a sus maestros, se quedan a las "actividades de tarde", que se alargan hasta las cuatro de la tarde y que incluyen desde circo a canto coral (y se organizan de forma coordinada con los tutores). 

"Se trata de una cuestión de organización; los monitores que normalmente están en la franja del comedor aquí cubren la franja de la tarde", explica Begonya Parés, apasionada directora de esta escuela pública, quien asumió la dirección cuando este centro tenía más de un 20% de absentismo y estaba siendo objeto de una auditoría pedagógica porque ningún alumno había superado las pruebas de competencias básicas en matemáticas.

El centro cuenta con un profesorado entregadísimo: "Nunca nadie dijo 'es que con estos niños no se puede', cuenta una formadora de docentes

Hoy, 12 años después, la escuela tiene un alumnado con la misma vulnerabilidad (un 60% tiene necesidades socioeconómicas reconocidas), pero tiene unos resultados académicos que igualan o superan la media del alumnado de Catalunya en todas las áreas; con un 100% del alumnado que aprueba la comprensión lectora y oral en lengua catalana, un 75% de ellos en la franja media-alta o alta, cifras más que reseñables teniendo en cuenta que prácticamente ningún alumno tiene el catalán como lengua materna.

¿Las claves del 'milagro'? Tanto Parés como Xavier Campos, el igual de motivado jefe de estudios, tienen claro que no ha sido un solo elemento y que no habría sido posible sin un equipo de profesionales entregado. El Proyecto Integral para el Éxito Educativo (PIEE) que iniciaron en 2013 tenía como objetivos la mejora de resultados académicos -alcanzado con creces-, y de la cohesión social, algo a lo que han dedicado casi tanto empeño como a lo primero, convencidos de que una cosa tiene que ir de la mano de la otra.

"En lugares como este, la responsabilidad de la escuela es muy grande. Fuera de aquí no hay nada. Lo que no encuentren aquí no se lo darán en ningún sitio"

Xavier Campos

— Jefe de estudios del colegio Concepción Arenal

"En lugares como este, la responsabilidad de la escuela es muy grande. Fuera de aquí no hay nada. No hay libros en casa, no hay familias que les puedan ayudar a hacer los deberes.... Nosotros tenemos que pensar muy bien cada paso que damos, porque un error lo pagamos muy caro. Lo que no encuentren aquí no se lo darán en ningún sitio", resume Campos, quien pone mucho énfasis en el proyecto de educación 360.

Alumnado de la escuela Concepción Arenal en el patio, esta semana.

Alumnado de la escuela Concepción Arenal en el patio, esta semana. / Jordi Cotrina

Hace dos años crearon un equipo de fútbol que juega la liga escolar. Los niños eligieron el nombre -Karenal- y diseñaron la equipación, que tiene dibujado el 'skyline' de Barcelona. Esa es otra de las cosas que han trabajado mucho. El sentimiento de pertenencia a la ciudad y al país. "El hecho de estar en la periferia hacía que muchos niños no sintieran que ellos también formaban parte de la ciudad y del país, y eso lo hemos trabajado muchísimo", apunta la directora, convencida también, de la importancia de trabajar la comprensión lectora "como base de todo" (la biblioteca escolar es uno de los espacios centrales de la escuela, que todo el alumnado visita como mínimo una vez a la semana).

Catalán siempre, también en el fútbol

El uso del catalán es otra de las señas de identidad del Concepción Arenal. "En todos los espacios, siempre", subraya convencida del papel fundamental que esa firme decisión ha tenido en el vuelco que ha dado la escuela. "Los entrenadores de futbol hablan en catalán a los niños y niñas (es un equipo mixto). La imagen que proyectamos cuando vamos a jugar a escuelas de toda Barcelona y ven a nuestro entrenador dar órdenes a nuestros niños de tantas nacionalidades en catalán es muy potente", añade Parés, quien intenta ir a los partidos (los viernes por la tarde) a animar al equipo, algo que le sirve, también, para estrechar lazos con las familias.

Clase de inglés en la escuela Concepción Arenal, en el barrio del Besòs de Barcelona.

Clase de inglés en la escuela Concepción Arenal, en el barrio del Besòs de Barcelona. / Jordi Cotrina

Lograr -picando mucha piedra- una mayor implicación de las familias en la escuela ha sido otro de los factores importantes del cambio. "Hicimos llamamientos para que las familias empezaran a participar en distintas actividades, y, con las familias colaboradoras, comenzamos a organizar salidas. Un día fuimos a Montserrat y fue muy bonito porque muchos de ellos no habían estado nunca", prosigue Parés, quien apunta también que han abierto el patio de la escuela para que las familias puedan organizar fiestas de cumpleaños de los niños, con el único requisito de que se invite a toda la clase (con el compromiso que eso implica a los trabajadores del centro de ir los sábados a abrir o quedarse los viernes por la tarde a cerrar la escuela).

Esa implicación mucho más allá del aula es sin duda "el elemento", una implicación que se ha materializado, también, en la participación en infinidad de cursos y formaciones. "La formación de Impuls de la Lectura (ILEC), del Departament d'Educació, fue para nosotros una palanca para desencadenar el cambio en la escuela. Nos permitió establecer una línea de escuela clara y consensuada en relación con la lectura", coinciden directora y jefa de estudios.

Tana Serra, formadora de docentes que trabajó dos años con el equipo del Concepción Arenal señala que, en los muchos años que lleva haciendo formaciones en toda Barcelona y Catalunya, no había dado nunca con un equipo con tanta alegría y ganas. "Nunca nadie me dijo 'es que con estos niños no se puede'. Todos creen en la capacidad de aprender de sus alumnos y el fruto está ahí", concluye Serra.

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