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ENTREVISTA

Alberto Águeda, experto en tráfico espacial: "De los 10.000 satélites que hay en el espacio 7.000 son de Elon Musk"

Director de vigilancia y gestión de tráfico espacial de GMV es uno de los mayores expertos en basura espacial del mundo: "Hay 30.000 objetos más grandes que un cubo de Rubik orbitando sobre la tierra"

Alberto Águeda, director de vigilancia y gestión de tráfico espacial de GMV y uno de los mayores expertos mundiales en basura espacial, muestra un pequeño satélite ayer en Madrid.

Alberto Águeda, director de vigilancia y gestión de tráfico espacial de GMV y uno de los mayores expertos mundiales en basura espacial, muestra un pequeño satélite ayer en Madrid. / XAVI AMADO

Roberto Bécares

Roberto Bécares

Madrid
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"Ahora mismo hay 13.000 toneladas de basura espacial orbitando en el espacio. El peso en conjunto es un poco menos de lo que pesa un petrolero vacío. Es un problema muy serio, ya que supone un riesgo tanto para los satélites como la propia Estación Espacial Internacional, que tiene que maniobrar varias veces al año porque tiene altas probabilidades de chocar contra alguno de estos elementos". Quien habla es Alberto Águeda, director de vigilancia y gestión de tráfico espacial de GMV y uno de los mayores expertos en basura espacial del mundo. "Hay 30.000 objetos más grandes que un cubo de Rubik orbitando sobre la tierra", advierte.

Se denomina basura espacial a los objetos creados por el hombre puestos en órbita alrededor de la Tierra y que ahora orbitan sin control tras su ciclo de vida operativo. Aparte de estos satélites y las últimas etapas de lanzadores encargadas de ponerlos en órbita, la principal fuente de basura espacial son los fragmentos provenientes de explosiones accidentales de satélites.  

"Una colisión es terrible"

Se calcula que hay cerca de 30.000 elementos más grandes que un cubo de Rubik orbitando en el espacio, un millón más grandes que un dedal y en torno a 130 millones de un tamaño de un milímetro, "como un grano de arena", pero que en un choque espacial pueden hacer una avería gorda. "Es que los satélites viajan a 28.000 kilómetros por hora; aunque los fragmentos sean muy pequeños el agujero que pueden causar en una colisión es terrible; pueden desde inutilizar el satétlite a generar más basura espacial", señala en conversación telefónica con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Águeda, que participó este miércoles en el Circularity Day de Ecoembes, donde se ha tratado el futuro reciclaje de restos espaciales, algo que podría ocurrir "en la próxima década con los grandes trozos de basura". 

"Es una tecnología muy compleja que se está desarrolando y muy complicada, ya que habría que usar unas grúas espaciales que actúen en elementos que están circulando a esos 28.000 kilómetros por hora", apunta. "Ecoembes ha puesto este problema en el foco , la sosteniblidad en la tierra y el espacio, ver si somos capaces también en el espacio de que haya una economía circular y reciclar los materiales que hemos lanzado".

España, líder europeo

De toda la basura espacial que hay orbitando se monitorizan y controlan los elementos más grandes de 10 centímetros, los 30.000 mencionados, lo que permite avisar a usuarios u operadores de futuros posibles "riesgos de colisión". En este monitoreo "en España somos líderes europeos", asegura Águeda, cuya empresa, GMV, un grupo tecnológico de capital privado fundado en 1984, tiene sedes en 12 países y clientes en cerca de 80.

Según explica el experto, de los satélites depende nuestro propio bienestar diario aunque no seamos conscientes: "Sin darnos cuenta podemos usar información de unos 100 satélites al día; nuestro posicionamiento cuando usamos internet, servicios de telefonía, observación, radio, meteorológicos, evolución de la fauna y la flora, agricultura de precisión, estudios en situaciones de crisis como la provocada por la Dana o el volcán de Palma... si es que hasta que lleguemos a tiempo al médico depende de ellos". 

Águeda lamenta por ello que la propia situacion de tensión geopolítica actual a nivel mundial tenga también su reflejo en el espacio, "ya que existe mucha falta de comunicación y confianza entre determinados operadores para compartir información de dónde están sus satélites". 

Dos zonas satelitales

Según señala, en el espacio hay dos grandes zonas satelitales. La llamada órbita baja, situada a entre 400 y 1.000 kilómetros de la zona, y la geostacionaria, situada a 36.000 kilómetros de altura, que es donde están "los grandes satélites de telecomunicaciones y hacia donde apuntan las parabólicas". Allí los satélites viajan a la misma velocidad que la tierra, a tres kilómetros por segundo, de ahí que las parabólicas siempre apunten al mismo sitio. 

"De los 10.000 satélites operacionales, 7.000 son de Elon Musk [a través de Starlink]", aprecia Águeda, que admite que estas zonas zonas son "un entorno congestionado, pero también es la M-40 y no dejamos de ir por ella". "Si somos capaces de gestionar mejor el tráfico espacil seremos capaces de tener más tráfico, de tener más satélites, igual que sucede con las carreteras. Hace 100 años los carruajes, por ejemplo, iban cada uno a la suya". 

Sobre si hay límite de lanzamiento de satélites, el experto asegura que "a día de hoy es un poco como el Lejano Oeste, no hay una normativa de obligado cumplimiento". Cada país proporciona licencias para lanzamientos, "es soberano", pero "no hay una regulación estricta de dónde poner los satélites", que los hay desde muy pequeños a algunos de "cinco o seis toneladas, con el tamaño de autobuses". 

Por último, Águeda precisa que "la mayor parte de la basura espacial la ha provocado una colisión de satélites o test antisatélites", ya que tanto China como EEUU, Rusia e India "han fabricado armas para destruir satélites y han dejado mucha basura alrededor".