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LO NUEVO

La coctelería clandestina de los reyes de la noche de Madrid y Barcelona prepara una 'suite' diseñada por la marca de C. Tangana

Marc Álvarez, que ha trabajado con los Adrià y que es el dueño de Sips, el año pasado mejor bar del mundo, y Juanillo Falcón, propietario de Creps al Born o Sauvage, gestionan Pensión Mimosas, el local al que Edgar Kerri aporta "flow"

Acceso por el ascensor a Pensión Mimosas, la nueva coctelería clandestina de Madrid.

Acceso por el ascensor a Pensión Mimosas, la nueva coctelería clandestina de Madrid. / XAVIER AMADO

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Madrid
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En la zona de los hostales de una y dos estrellas de Madrid, justo detrás de la Puerta del Sol, acaba de abrir un nuevo negocio: la Pensión Mimosas. La regenta una patrona con muy mal genio que no para de recordar a su marido, que en paz descanse. Su carácter se enciende cuando alguien cruza la puerta de cristal de la calle del Marqués Viudo de Pontejos, 9, y pide una habitación sin haber reservado antes por teléfono. Pero siempre cede y permite que los huéspedes menos precavidos pasen un rato en su alojamiento.

Al pulsar el botón del ascensor, el huésped accede a un lounge futurista en el que le esperan Alessio Beltrami, que fue Head Bartender del Bar Paradiso Barcelona cuando fue elegido el mejor bar del mundo, y Daniela, encargada de la parte del lounge de Pensión Mimosas. Ella prepara los licores para cuando este local, que juega con la clandestinidad sin creérsela del todo, abra sus puertas esa noche.

Al frente de este speakeasy (bares que por fuera parecen una cosa y que dentro son otra), como gerentes, se encuentran dos capos de la hostelería barcelonesa: Marc Álvarez, que ha trabajado con los Adrià y que es el dueño de Sips, el año pasado mejor bar del mundo, y "el plano de la diversión" lo maneja Juanillo Falcón, propietario de seis establecimientos en Barcelona, entre ellos Creps al Born y Sauvage. Alessio Beltrami define a este último como "el rey de la fiesta" de la Ciudad Condal.

Pero conocen a la perfección al público madrileño, gracias a la aportación de Edgar Kerri, que ideó la mítica fiesta Zombie para promocionar su tienda vintage de Malasaña y que ha gestionado locales tan emblemáticos como ChaCha The Club, Club Malasaña o ChinChin. Este catalán que desembarcó en Madrid hace casi 20 años contribuyó en Pensión Mimosas con "el desarrollo del diseño, de la música y del flow del bar", asegura Alessio Beltrami. El nombre del bar está inspirado en una película francesa de los años 70, que transcurre en la Costa Azul, en un hostal en el que "pasaba un poquito de todo".

Tres pisos de 'hotel'

En ese primer salón futurista, Daniela sirve "cócteles de autor con un rollo divertido, no queremos una coctelería aburrida", señala Alessio Beltrami. Cuentan con bebidas que oscilan un precio de entre 10 y 15 euros. Uno de ellos lo clarifican con leche de chocolate, de melocotón y vainilla, a base de vodka; hay otro con sirope de chamoy casero; otro con tequila y palomita, con un poco de mango y tahini, que "recuerda a Playa del Carmen", apunta el coctelero.

Bajando las escaleras de este particular edificio, que se encuentra en el corazón de la ciudad y en la zona en la que se multiplican los hostales de una y dos estrellas, se abre una "discospa". Así es como denomina Beltrami al sótano de este falso hotel, bajo cuyo suelo no hay ni un aparcamiento ni la lavandería, sino una discoteca cubierta de azulejos de piscina y elementos relacionados con el agua. El baño, junto a la mesa del DJ, guarda una sorpresa en el techo: una reinterpretación del cartel de Schweppes de Callao.

En la discospa, sin apenas lugares para sentarse, con el objetivo de que los clientes se animen a bailar, el equipo de Beltrami ofrece una "coctelería más rápida y accesible, con sabores e ingredientes bastante conocidos". Cuentan con dos cócteles de grifo y otros cuatro que reinterpretan, entre otros, el Porn Star Martini o del Moscow Mule, "cócteles que la gente ya conoce con un toque extra", dice.

Una suite diseñada por el equipo de C. Tangana

La tercera planta de la que dispone Pensión Mimosas se ubica en el primer piso del edificio. Aún no está abierta al público, y no lo estará hasta "marzo o abril", calcula Alessio Beltrami, que siempre soñó con abrir "un bar que fuera como un hostal" y que cumple ahora ese anhelo con la materialización de la idea de Álvarez, Falcón y Kerri. A este coctelero le contactaron cuando se encontraba pasando una temporada en Australia y no pudo negarse a formar parte de Pensión Mimosas, que abrió sus puertas el 20 de noviembre.

Pese al poco tiempo que lleva en funcionamiento, la coctelería ya acumula pequeñas colas de interesados en conocer el lugar en la calle del Marqués Viudo de Pontejos, justo en frente de la casita del Ratoncito Pérez. La tercera planta será una suite imperial, un espacio que contará con la cama, el armario y otros elementos propios de las mejores habitaciones de los hoteles. Allí también se podrán pedir combinados, pero lo importante de esa planta será, dice Beltrami, la "experiencia".

"Tendremos cócteles de tamaño más pequeño y como si el cliente estuviera sentado en un restaurante Michelin", expresa. Podrán acceder a una degustación, "con un cóctel que vuela, otro de fuego" y con los pasos propios de un restaurante de alta cocina. "Son técnicas más desarrolladas, más complejas", sostiene. La marca de C. Tangana, Late Checkout, está trabajando en el diseño de esa planta, en la que no faltarán los "botones" y la estética propia de la última gira del ahora director, Sin cantar ni afinar Tour. Actualmente, trabajan cinco personas en el establecimiento y abren de miércoles a domingo, pero planean abrir todos los días, por lo que necesitarán "más personal".