ALIMENTACIÓN
La panadería de Carabanchel que triunfa con roscones a cuatro euros y magdalenas: "Vendemos todo en el día"
Al establecimiento de la calle de la Oca acuden a diario clientes de todo Madrid atraídos por la calidad-precio: media docena de magdalenas artesanales cuestan 1,80 euros

Sonsoles y Ricardo posan con las magdalenas de la panadería de la calle de la Oca, en Carabanchel, a la que vienen a comprar desde diferentes puntos de Madrid. / XAVIER AMADO

- Perdón, está ya cerrado. "Ayyyyy, mis magdalenas....", se escucha el lamento de una señora al otro lado de la puerta de la panadería-pastelería más conocida de Carabanchel. Son las 2.10 y el establecimiento, situado en la comercial calle de la Oca de Madrid, ha cerrado hace un rato, pero el goteo de clientes es incesante, aunque ya hasta que vuelvan a abrir a las cinco de la tarde no se podrán llevar el producto estrella: las magdalenas. Las hay normales -con azúcar-, bañadas en chocolate, de crema y con pepitas de chocolate.
Se elaboran en el mismo día, en la propia tienda y en otro obrador que tienen en una calle cercana. “Vendemos unas milypico al día, aunque el sábado suele haber buena venta también”, explica Ricardo González, cuyos padres abrieron hace 63 años la tienda, que nació en un principio como una lechería -“donde también se vendía hielo”- y más tarde pasó a ser panadería.
Especializarse en pocos productos
Hace alrededor de 30 años, junto a su socia, Sonsoles Yuste, apostaron por especializarse en determinados productos. “Al final se trata de ofrecer algo diferente, desmarcarte de lo que ofrecen los supermercados y hacerlo todo aquí, artesanal. En vez de tener muchas cosas, tener tres o cuatro”, asegura Ricardo sobre sus especialidades: las magdalenas, los roscones de Reyes, que venden todo el año, el pan y los sobaos pasiegos. “Es un producto típico aquí, mis padres eran del valle del Pas”.
En los dos últimos años, desde que están ellos dos solos en el obrador y la tienda, notan que han dado un impulso al negocio. Vienen clientes de todas partes de Madrid porque el boca a boca hace mucho y cada vez quedan menos sitios así, tan genuinos, “donde lo que se hace en el día se venda en el día”, y eso el cliente lo premia. “Esta última etapa la tienda está funcionando de maravilla”, confiesan ambos desde detrás del mostrador, alejado de modernidades, y en cuyos estantes se acumulan cajas, sacos de harina y demás utensilios que usan a diario para las elaboraciones.
Media docena de magdalenas a 1,80
Otro de sus éxitos es el económico precio de los productos. Media docena de magdalenas son 1,80 euros; los roscones grandes -1/4 de kilo- valen cuatro euros y con relleno ocho; y tres sobaos cuestan 2,50 euros. “La clave es la calidad-precio, tener algo bueno a buen precio. No queremos subirlo. Lo único que subimos tres días antes de Reyes son los roscones, pero solo un euro. Nosotros lo que queremos es que vengan los clientes todos los días, que vengan y se lleven sus magdalenas; que la gente se las pueda permitir, que no sean un lujo”, sostienen ambos, que recuerdan como una de las variedades a las piezas tradicionales, las de pepitas de chocolate, nació “de un error”.
“Hicimos varias masas de chocolate que no subían, y al final salieron las de chocolate y crema. En vez de más harina había que echar más crema”, rememoran.
A la hora de elaborar sus alimentos usan los mejores productos, la mejor harina y aceite de oliva. “Podemos poner los precios que ponemos porque se puede hacer, sobre todo porque no tenemos intermediarios. Además, las magdalenas se hacen muy rápido”, aseguran los pasteleros, que esta misma mañana que atienden a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA han vendido varios roscones que se iba a llevar un cliente a Italia [al día venden 40 roscones grandes y “cientoypico de los pequeños”. ”Es que dos roscones pequeños son cuatro euros. El precio está bien, y se puede poner. Es que hay sitios que te meten unos palos… cuando es un bollo superfácil de hacer”, razona.
Clientes que vienen de todo Madrid
“Nos vienen clientes de todo Madrid, la verdad. Con el tema de las magdalenas llevamos dos años que ha petado. Ha sido el boca a boca. Mucha gente viene de primeras porque alguien se lo ha recomendado y les sorprende el olor a algo natural, artesano. El olor es la mejor publicidad”, admite Ricardo.
Con el éxito que tienen dicen que les da para vender mucho, y poder cogerse “bastantes vacaciones”. “No queremos cambiar, pero, hombre, si vendiéramos más y a las seis de la tarde ya estuviera todo vendido, cerraríamos antes, y a las seis podríamos irnos a casa”, cuenta Ricardo.
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