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Desmontando mitos de las enfermedades respiratorias
Ni el cáncer de pulmón afecta solo a hombres mayores ni los antibióticos sirven para curar catarros
"Las enfermedades respiratorias que nos preocupan son las que no tratamos en el día a día, como ocurrió con el covid"

Espot de 'La Marató' de 3Cat que recauda fondos para las enfermedades respiratorias / 3Cat
La atención que despiertan las enfermedades respiratorias en la población se ha multiplicado desde que la pandemia del covid-19 paralizara el mundo en la primera mitad de 2020. En marzo de ese año, las búsquedas al respecto se dispararon en Google, y desde entonces se han mantenido por encima de los años previos a que el SARS-CoV-2 fuera noticia.
Los datos del motor de búsqueda también reflejan la estacionalidad con la que asociamos las enfermedades respiratorias. Preguntamos sobre ellas esencialmente en invierno, coincidiendo con los meses en los que las epidemias estacionales de gripe, enfermedad respiratoria sincitial y ahora covid-19 están en auge. Sin embargo, muchas de las patologías que afectan al sistema respiratorio no entienden de estaciones. El cáncer de pulmón, el asma, las apneas del sueño o las enfermedades autoinmunes pueden afectar a los pacientes a lo largo de todo el año.
Esta idea errónea es solo uno de los mitos que envuelven a las afecciones respiratorias, un conjunto de enfermedades que, junto con las cardiovasculares, constituyen la principal causa de muerte a nivel global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hemos analizado varios de ellos con motivo de la 33ª edición de La Marató de 3Cat, que el próximo 15 de diciembre buscará recaudar fondos para la investigación de las patologías respiratorias.
Contaminación y tabaquismo: cientos de miles de muertes al año
La contaminación dispara el riesgo de sufrir enfermedades respiratorias. Esta idea, ampliamente extendida entre la población, está respaldada por la evidencia científica. Las partículas finas (PM2.5) y los gases como el dióxido de nitrógeno o el ozono que se acumulan en el aire de las ciudades europeas acabaron de forma prematura con la vida de 239.000, 48.000 y 70.000 personas respectivamente en la Unión Europea en 2022, según un estudio de la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, por las siglas en inglés).
Lo que no es tan cierto es que estos contaminantes afecten al modo en que los virus se desplazan por el aire. Esta idea de que la polución actúa como distribuidora de agentes infecciosos se investigó durante la pandemia del covid-19 y arrojó al principio resultados contradictorios, pero se acabó descartando. La contaminación facilita las infecciones, agrava los síntomas y aumenta la mortalidad tras el contagio, pero no hay pruebas de que afecte al modo en que el virus se transmite.
Si la polución acapara mitos sobre las causas de las enfermedades respiratorias, el tabaco hace lo propio con las consecuencias. Fumar es la causa del 90% de los cánceres de pulmón, pero los afectados no son solo los hombres mayores, al contrario de lo que muchos piensan. Aunque esta idea cuadra con el perfil mayoritario del enfermo de cáncer de pulmón (hombre fumador de 60 años), uno de cada cuatro casos se da en mujeres, y un 6% en personas menores de 50 años.
El frío no causa los catarros
Más allá de los factores humanos, agentes biológicos como virus, bacterias u hongos también pueden causar enfermedades. Aunque los síntomas que causan se pueden parecer, los tratamientos son diferentes. Si sufrimos un resfriado —que no, no los causa el frío, sino los virus— no hemos de tomar antibióticos. Como su propio nombre indica, estos fármacos sirven contra bacterias, pero no son eficaces contra los virus del resfriado común. Lo mejor que podemos hacer es tratar los síntomas, beber líquidos y esperar a que remita.
La genética y el sistema inmune también pueden causar enfermedades
Los factores externos no son los únicos que causan enfermedades respiratorias. Nuestro propio cuerpo puede provocarlas o favorecerlas. Por ejemplo, en el asma alérgica, el sistema inmunitario responde exageradamente a agentes externos inocuos como el polen. Reacciona a ellos como si se tratara de elementos peligrosos para la salud de la persona, inflama las vías respiratorias, las contrae y dificulta la respiración. A diferencia de lo que algunos creen, no es una enfermedad de la infancia, sino que puede aparecer en cualquier momento de la vida.
La genética también es un factor determinante en el desarrollo de enfermedades respiratorias. Influye en un 8% de los cánceres de pulmón (no en la mayoría, que como ya hemos dicho tienen su origen en el tabaquismo) y es determinante en muchas otras, como la fibrosis quística. Esta enfermedad minoritaria, que padecen menos de cinco de cada 10.000 personas, no tiene todavía una cura definitiva, aunque existen diversos tratamientos para mejorar los síntomas.
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