Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Adiós a un local histórico

La Cerdanya se despide del cine Avinguda de Puigcerdà

Cientos de vecinos se paran delante de las obras de demolición de la que ha sido durante medio siglo la única sala de la comarca

Cierra el Boliche, el último superviviente del eje más cinéfilo de Barcelona

La máquina excavadora en el patio de butacas del Cinema Avinguda

La máquina excavadora en el patio de butacas del Cinema Avinguda / Miquel Spa

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Miquel Spa

Puigcerdà
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La Cerdanya vive el escombro del antiguo Cine Avinguda de Puigcerdà como una metáfora de la situación social, económica y cultural que sufre, con una industria turística que va aniquilando los servicios entre semana. El inicio de las tareas de demolición de la que era la única sala de cine de la comarca ha despertado la curiosidad y tristeza de los vecinos que pasan por delante. Cada día centenares de curiosos se acercan en la plaza del Call para observar como las máquinas excavadoras echan en tierra la gran sala donde generaciones de cerdans han disfrutado del séptimo arte.

El derribo del Cine Avinguda ha generado una imagen que, a pesar de que estaba anunciada desde hace meses, está golpeando a los cerdanos. Las obras echarán por tierra en pocos días el edificio para construir en su lugar, en el corazón de Puigcerdà, una nueva promoción de pisos que en su gran parte serán para segunda residencia o inversión inmobiliaria. Los cerdanos que observan la demolición hacen fotografías y evocan los recuerdos que dejan.

"Esta excavadora es un símbolo"

Pep Viladomat, de cuarenta y tres años, se mira la sala grande llena de escombros con su hijo: "Tengo recuerdos de pequeño, venía al ciclo de cine de humor del verano. Entiendo que ya no fuera un gran negocio, pero ver la excavadora en medio de la sala es como un símbolo de lo que está pasando".

"Tan solo hacen segundas residencias"

Detrás suyo, Antonio Vicente, de sesenta y tres años, se mira el escenario con un nudo a la garganta: "Es una pena, pero es el que hay. Lo entiendo porque no era rentable, pero aquí nuestra generación pasó muchas tardes, de adolescentes y novios; y tal como está la Cerdanya, todo serán pisos y más pisos, y todos para segunda residencia, segurísimo". Cinco minutos después, Conchita Serra, de sesenta y un años, saca el teléfono con dificultad para hacer una fotografía: "era el cine de toda la vida y no me parece bien, ha sido un desastre. Tan solo quieren hacer pisos, y para la gente que tiene dinero, porque para otros como yo, que hace siete años que busco uno, no hay manera".

"Es el derribo de la Cultura"

Detrás de Conchita se acumula un grupo de familias de la Alta Cerdanya. Una chica joven grita en voz alta en francés: "esta es la imagen de lo que tenemos: es la demolición de la cultura".

Pisos que valen medio millón de euros

Con casi un año de retraso a causa de la retirada de la primera empresa que tenía que asumir la construcción de las nueve viviendas, las obras de escombro del Cine Avinguda han empezado a dibujar la nueva fisionomía de la plaza del Call de Puigcerdà. La operación responde al acuerdo logrado entre la propiedad de la finca y la constructora de Manresa Cardoner Group. La empresa se define como "una empresa constructora con más de treinta años de presencia en el sector y una amplia cartera de proyectos en diferentes sectores como por ejemplo retail, contract, residencial y equipaciones de diferentes tipos. Buscamos diferenciarnos siempre con una construcción de la máxima calidad, teniendo cura de la puesta en obra y con una gran atención a los acabados".

Una sala grande como las de antes

El Cine Avinguda de Puigcerdà se abrió en 1962 bajo el liderazgo de las familias Avellanet y Palau. En el anuncio del final de la sala, Pere Avellanet, hijo de Albert Avellanet fundador del cine ha argumentado que "la procesión por el cierre va dentro. Durante más de cincuenta años fuimos trabajando bien, aguantando, pero el hecho es que, aunque parezca un contrasentido, en los últimos años, contra más cine hacíamos, más perdíamos".

La pandemia y las nuevas tendencias del ocio desde casa hicieron ya totalmente inviable la sala de proyecciones como negocio. Actualmente, Puigcerdà tiene la sala del Casino Ceretà, que no es estrictamente un cine, por las proyecciones de películas. Igualmente, gracias al acuerdo con el Cicle Gaudí subvencionado por la Generalitat, también ofrecen cine con regularidad el mismo Casino Ceretà y el Centre Cívic de Bellver.

Fuente: Regió7