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Violencia sexual

El violador del taxi de Barcelona, condenado a 16 años por abusar también de su sobrina de 10 años

El agresor sexual, calificado de violador en serie por los Mossos tras ser denunciado por cinco turistas, está en libertad porque esta última sentencia no es firme

La impunidad del 'violador del taxi'

Taxis de noche en Barcelona.

Taxis de noche en Barcelona. / Joan Puig

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Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

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Edison D. O. fue denunciado entre 2016 y 2017 por agredir sexualmente a cinco mujeres que se subieron en su taxi para regresar a su hotel después de una noche de fiesta. EL PERIÓDICO publicó esta noticia en verano de 2017. Dos sobrinas del agresor la leyeron y, tras reconocer en ella a su tío, explicaron a sus padres que también ellas habían sido agredidas tiempo atrás por Edison. 

Las madres de las menores presentaron sendas denuncias por abusos sexuales. Se celebraron dos juicios contra Edison por estos hechos. En el primero resultó absuelto. En el segundo, celebrado en enero de 2024, condenado: a casi 16 años de cárcel. Sin embargo, Edison sigue actualmente en libertad. 

Tres años por las cinco denuncias

Este diario ha averiguado ahora cómo acabaron las cinco denuncias que las mujeres, la mayoría de ellas turistas, presentaron contra Edison entre agosto de 2016 y marzo de 2017. Según las fuentes consultadas, dos de las mujeres retiraron la denuncia y regresaron a su país de origen para olvidar la experiencia. Se encontraban de vacaciones y optaron por no afrontar el proceso judicial. Eran las dos que habían denunciado los hechos más graves: una violación. 

Las otras tres víctimas sí siguieron adelante con la denuncia. Las tres, sin embargo, optaron por llegar a un pacto de conformidad con su agresor para no tener que ir a juicio. Los tres acuerdos judiciales se sellaron entre 2017 y 2018. El primero fue de 1 año y 2 meses de cárcel. El segundo, de 1 año y 6 meses. Y el tercero, de 1 año. En total: 3 años y 8 meses de cárcel. Edison entró solo por esta última sentencia en la cárcel, en el módulo de delincuentes sexuales del centro penitenciario de Brians. A los pocos meses, recuperó su libertad. 

Condena por abusar de su sobrina

El pasado julio, Edison fue condenado a 15 años y 9 meses de cárcel por tres delitos de abuso sexual, corrupción de menores y exhibicionismo perpetrados contra su sobrina en 2013, que entonces tenía 10 años y convivía con él en un domicilio del Eixample. En esta causa no se han tenido en cuenta los antecedentes por atacar sexualmente a las turistas en 2016 y 2017. Únicamente se han valorado otros antecedentes que también arrastra Edison por otro tema: tráfico de droga. 

El abogado de Edison ha recurrido esta sentencia por abusos contra su sobrina y próximamente se pronunciará sobre este fallo el Tribunal Superior de Justícia Catalunya (TSJC). Mientras eso sucede, Edison sigue en libertad con medidas cautelares. Son las mismas que ha cumplido durante el proceso de instrucción de esta causa que se ha alargado cuatro años: debe acudir a firmar periódicamente, no puede salir del país y tiene prohibido acercarse a la víctima. Actualmente, subraya su abogado, no conduce un taxi, tiene otro trabajo y residencia fija y familia en Catalunya, donde vive desde hace más de dos décadas. 

Denuncias de las turistas

26 de agosto de 2016. Dos chicas americanas de 20 años se han pasado la noche de fiesta en la Vila Olímpica. A las 04.00 horas deciden regresar al hotel en taxi. Durante el trayecto, el conductor se da cuenta de que una se ha quedado dormida. Al llegar, la otra baja para pagar la carrera antes de despertar a su amiga. No tiene tiempo de hacerlo: el conductor arranca el coche y se lleva a la chica. El taxista conduce hasta una zona tranquila. La viola. Ella se despierta por la agresión. Horrorizada, intenta defenderse. Resulta inútil. El taxista retoma la marcha unos minutos, se detiene y la suelta en una calle poco transitada.

La encuentra un chico iraní, que se acerca al verla llorar. Él llama a los Mossos. 

Cuando llegan los policías, la joven les enseña algo que tiene en la mano. Durante la agresión, al violador se le cayó el móvil. Ella lo cogió sin que se diera cuenta. Gracias a la valentía de esa acción, los investigadores lo detienen enseguida. Tanto ella como su amiga confirman que el dueño del móvil es el mismo taxista que la secuestró: Edison. La víctima denuncia pero después la retira y regresa a Estados Unidos.  

En el arcén de la C-58

23 de septiembre de 2016. Una chica de 20 años sale de la discoteca Bling Bling y se sube a un taxi a las 04.30 horas. Va lejos, fuera de Barcelona. El taxista le responde que no se preocupe por el dinero. Ya en la C-58, lejos de la capital catalana, el conductor detiene el coche en el arcén. Abre la puerta del pasaje, la cierra y se sienta junto a ella. Intenta convencerla para que tengan sexo, la intimida con caricias sobre la pierna. La joven se echa a llorar y suplica que la deje marcharse. No lo hace enseguida, pero al final accede a abrir la puerta. Arranca el coche y la abandona en la carretera.

Allí la encuentra una patrulla de los Mossos. Ella les cuenta qué acaba de suceder. También les muestra una fotografía que ha tomado con su móvil cuando, al bajar, el taxi se alejaba. Los policías interceptan al conductor. Es el mismo hombre que atacó a una norteamericana hace menos de un mes. Pasa a disposición judicial. El juez lo deja en libertad con cargos.

Cámaras del banco

14 de noviembre de 2016. Una mujer de 28 años sale de la discoteca Jamboree a las 04.00 horas. Se encuentra mal, quiere volver a casa. Se monta en un taxi. Le da la dirección. En pocos segundos, se queda dormida. Cuando retoma la consciencia, está siendo violada por el taxista. Reacciona con firmeza y logra salir del coche. Está en la calle de Consell de Cent. El taxista huye.

Tres horas más tarde, acude al hospital. El examen forense ratifica la violación. La víctima no recuerda la cara del hombre pero sabe que es un taxista. El jefe de Edison confirma a los Mossos que esa noche su empleado ha trabajado. Las cámaras de un banco registran a la hora de la agresión un taxi Skoda en el lugar de los hechos. La mujer no quiere seguir con este proceso judicial.

Al salir de la disco

25 de febrero de 2017. Una chica de 19 años sale de la discoteca Opium porque necesita vomitar. Cuando se recompone, a las 01.30 horas, comprende que debe descansar. Sube en un taxi. Le explica al conductor dónde vive. Se queda dormida. Cuando se despierta tiene al taxista encima, la está tocando y ella tiene la sensación de llevar rato intentando apartarle la mano. La joven presenta una denuncia a los Mossos e identifica a Edison en una fotografía. 

3 de marzo de 2017. Una americana de 21 años sale de la discoteca Razzmatazz. A las 05.30 horas sube a un taxi para ir hasta el apartamento que ha alquilado para pasar unos días en Barcelona. El taxista, al poco rato, detiene el coche. Abre la puerta, se sienta junto a ella y le propone que busquen un sitio más tranquilo. Asustada, ella dice que no. Rompe a llorar. El agresor le coge la mano y la obliga a masturbarlo. Tras forzarla, conduce hasta Les Corts. La echa del taxi. La joven, durante este último trayecto, ha sacado el teléfono discretamente para tomar una imagen de la licencia del coche y del taxista: es Edison.

Tras esta última denuncia, ingresa en prisión preventivamente una temporada. Los Mossos lo consideran un violador serial.

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